¿Que es Odinismo-Ásatrú?

Aunque consideramos Ásatrú la piedra angular que aglutina las distintas tendencias de la antigua tradición, desde el odinismo que nos identifica como Comunidad Odinista de España no podemos valorar ciertas tendencias como alternativas, simplemente porque a nuestro entender se alejan de la doctrina y cuando afirmamos algo así debemos incidir que cuando hablamos de odinismo, lo hacemos como algo tangible, concreto y sin fisuras.

El debate entre las posturas universalistas y etnicistas dentro de Ásatrú y el paganismo nórdico-germánico es uno de los puntos de mayor fricción en los movimientos paganos contemporáneos.

Desde nuestra perspectiva tradicional, el argumento central es que la fe, la cultura, la herencia biológica y el territorio están intrínsecamente conectados. Los que defendemos este punto de vista argumentamos que el odinismo, concretamente, es la expresión espiritual nativa de los pueblos nórdico-germánicos, por lo que asimilarlo a un contexto universal moderno desvirtúa su esencia original.

* El argumento folkish frente al universalismo (o todo vale)

• Para el odinismo, mal etiquetado como folkish, Ásatrú no es una religión de fe o de dogmas escritos, sino un culto a los ancestros. Desde esta lógica, si no se comparte un vínculo de sangre (la sangre llama a la fe) o herencia con dichos ancestros, el culto pierde su raíz orgánica y se convierte en una adopción puramente estética o intelectual.

• Las deidades Æsir y Vanir y los espíritus de la naturaleza (Landvættir) están profundamente ligados a la geografía, el clima y los mitos de Europa. Los críticos del universalismo inclusivo argumentan que exportar estas deidades a cualquier parte del mundo de forma abstracta ignora el carácter local y animista de la fe original.

• Desde esta perspectiva, el universalismo se percibe como una influencia del pensamiento judeocristiano occidental (que es inherentemente proselitista y universal) o de corrientes políticas presuntamente progresistas contemporáneas (woke), las cuales buscan diluir las identidades culturales específicas en favor de una inclusión globalizada.

* La analogía con el Shinto japonés

El paralelismo con el Shinto es un argumento frecuente dentro de los círculos tradicionalistas debido a sus similitudes estructurales:

El Shinto es la espiritualidad nativa de Japón, basada en el culto a los kami (espíritus/deidades) y el respeto a los antepasados y a la geografía de las islas japonesas. No se concibe un Shinto universal desligado de la identidad y la tierra japonesa.

Quienes defienden el folkish argumentan que, así como el mundo respeta y entiende que el Shinto pertenece al pueblo y la tierra de Japón, el odinismo o paganismo germánico deberían ser tratados con los mismos criterios de preservación cultural y étnica, sin la presión de tener que abrirse a nivel global.

* La contraparte: El argumento universalista (Ásatrú Inclusivo)

Para entender el panorama completo, los universalistas (o practicantes inclusivos, a menudo asociados a la Declaración de la Haya o Declaration 127) sostienen que los mitos históricos no mencionan la exclusión racial. Argumentan que las sagas y poemas nórdicos se centran en la lealtad, el honor y las acciones, no en la pureza genética.

Históricamente, los pueblos nórdicos por ejemplo viajaron, comerciaron y se mezclaron con diversas culturas (eslavos, celtas, árabes, anglosajones), adoptando y adaptando influencias espirituales sin barreras biológicas estrictas. Defienden el sincretismo, pero omiten que gran parte de estas mezclas corresponden a la captura y comercio de esclavos (thrall), en buena parte la asimilación forzada mediante el cautiverio no es sincretismo voluntario; es supervivencia bajo coerción.

Defienden que los dioses eligen a quienes los honran en base a su afinidad espiritual y sus valores, independientemente de su árbol genealógico. Lo que no explican u omiten a propósito es por qué un zulú o un motilón del Amazonas no reciben esa llamada germánica indoeuropea y se limitan a sus propios dioses tradicionales, Unkulunkulu en el caso de los zulúes y Sabaseba en la mitología barí.

En resumen, la crítica hacia el universalismo inclusivo desde el odinismo radica en la idea de que intentar complacer los estándares de diversidad de la sociedad moderna occidental termina por despojar al Ásatrú de su carácter tribal, folclórico e histórico, transformándolo en una religión de consumo masivo similar a la New Age. Que un zulú intente dar culto a Odín, o que un escandinavo intente practicar el chamanismo amazónico o el Shinto, se percibe como una desconexión de sus propias raíces. Consideramos que cada persona debe buscar y honrar a los ancestros de los que realmente desciende, ya que de lo contrario se cae en una suerte de “turismo espiritual” o apropiación cultural promovida por el movimiento woke globalista que solo busca eliminar la identidad de los pueblos. Una sociedad gris y sin raíces, es una sociedad esclava.

* ¿Cómo justifican los universalistas esa «llamada»?

Para entender el choque de posturas, los universalistas inclusivos no ven a los dioses como entidades ligadas exclusivamente al ADN de una tribu europea, sino como fuerzas cósmicas o arquetipos universales. Argumentan que los dioses nórdico-germánicos representan conceptos como el honor, la fuerza, la superación o la poesía. Sostienen que cualquier ser humano que resuene con esos valores puede ser reclamado por esas fuerzas, sin importar su herencia genética. Omiten a propósito la existencia de tradiciones y deidades propias de otros pueblos.

Quienes defienden la inclusión recuerdan que en la antigüedad (como en el Imperio Romano o en las rutas comerciales vikingas) el sincretismo era habitual. De hecho el sincretismo es su único argumento. Los extranjeros adoptaban cultos locales y los locales adoptaban dioses extranjeros si consideraban que esos dioses eran reales y poderosos. 

Al final, la división es irreconciliable porque partimos  de dos premisas filosóficas distintas: para el folkish, la fe es herencia y sangre; para el universalista inclusivo, la religión es experiencia y libre elección espiritual.  

El Ásatrú universalista inclusivo y la adopción de las agendas de diversidad, identidad de género y justicia social contemporáneas es, de hecho, el principal campo de batalla cultural dentro del paganismo nórdico actual. Mientras se acusa a los tradicionalistas que son caldo de cultivo para los movimientos supremacistas y de extrema derecha, callan o divagan cuando claramente esos movimientos del todo vale son instrumentalizados por el movimiento woke para adaptar una fe guerrera, tribal y patriarcal a los estándares de la corrección política occidental. La introducción de conceptos modernos como la identidad transgénero o la deconstrucción de roles de género dentro del paganismo no es una evolución natural, sino una distorsión ideológica forzada que desnaturaliza la tradición original. 

El debate se centra principalmente en la interpretación de los mitos y la historia, donde ambas corrientes chocamos drásticamente. Para nosotros, el universalista inclusivo, aun compartiendo nominalmente dioses y ciertos mitos y leyendas, se pueden parecer, pueden atraer a más diversidad de gente y sub grupos místico-culturales, incluso pueden ser muy divertidos… ¡PERO NO SON LO NUESTRO!

La perspectiva tradicionalista sobre los roles de género

• Los sectores odinistas defendemos que las sociedades nórdico-germánicas pre-cristianas, al igual que sus mitos, estaban basadas en roles de género, claramente definidos y complementarios, esenciales para la supervivencia de la tribu: el guerrero, la proveedora, la tejedora del destino, el respeto a la maternidad.

• Consideramos que proyectar teorías de género del siglo XXI sobre los textos medievales (como las Eddas) es un anacronismo absurdo cuyo único fin es complacer y justificar las modas políticas actuales con mentiras o verdades a medias. Para los odinistas, los dioses representan el orden natural, y alterar la polaridad de lo masculino y lo femenino es romper con ese orden cosmogónico.

* Los argumentos del Ásatrú inclusivo para justificar la diversidad

Por su parte, los grupos inclusivos intentan justificar su postura señalando que el panteón y las prácticas nórdicas históricas ya contenían elementos que rompían con las normas de género estrictas de la época cristiana posterior. Los ejemplos más utilizados por esta corriente son:

• El Seiðr y Odín: La magia seiðr era considerada una práctica predominantemente femenina. Las fuentes mencionan que Odín la practicaba, en Lokasenna (los insultos de Loki) el díscolo Loki se presenta sin ser invitado en un banquete de los dioses y comienza a insultar a cada uno de ellos, revelando sus secretos más oscuros y rompiendo las normas sociales de la hospitalidad. Loki acusó a Odín de ergi por ello. De nuevo, el argumento inclusivo omite que las sociedades germánicas consideraban al ergi como impropio del varón, y se aplicaba refiriéndose a la inclinación por el comportamiento homosexual pasivo.

«Dicen que practicabas la magia en Samsø,

y que golpeabas el tambor como las videntes (völvas);

con aspecto de mago viajaste entre los hombres,

y eso considero yo que es conducta de afeminado (ergi).»

— Lokasenna, estrofa 24.

Para entender la gravedad de la acusación, en la sociedad nórdico-germánica medieval el término ergi era una ofensa gravísima. Acusar a un hombre de ergi implicaba decir que había renunciado a su rol masculino, que era cobarde o que asumía un rol pasivo. Legalmente, en las leyes islandesas conocidas como Grágás, lanzar este insulto justificaba un duelo a muerte o permitía matar al ofensor sin recibir castigo.

La figura de un vitki (pl. vitkar) no se suele mencionar, pero existió como una figura chamánica durante la Escandinavia medieval precristiana, a veces comparados con profetas y oráculos. Era patente la imagen ambigua y fluidez de género de los vitkar, como excepción, de alto estatus espiritual, sanación y profecía, ya que se creía que poseían la sabiduría de ambos sexos.

Loki utiliza este insulto para atacar el honor y la virilidad de Odín ante todos los dioses, recordándole que, para obtener el conocimiento de la magia, estuvo dispuesto a cruzar la frontera de lo que la sociedad se aquel momento consideraba aceptable para un guerrero y un rey.

• Loki y la fluidez de forma: En la mitología, Loki cambia de forma y de género con frecuencia. No solo se transforma en mujer, sino que, en forma de yegua, concibe y da a luz a Sleipnir, el caballo de ocho patas de Odín. Los universalistas inclusivos usan esto como un arquetipo mitológico de la fluidez de género.

• Thor travestido de novia: En el poema Þrymskviða (la balada de Thrym), Thor se disfraza de la diosa Freyja, usando ropa de mujer y velo nupcial, para engañar a un gigante que había robado su martillo Mjölnir. Aquí aplicamos que el concepto de la mentira en las sociedades germánicas nada tiene que ver con el pecado abrahámico, validando la astucia y el engaño estratégico en situaciones de conflicto, a semejanza del propio Odín (que es también deidad del engaño), pero que el globalismo woke distorsiona para justificar sus postulados.

* Dos visiones contrapuestas de un mismo panteón

Este conflicto dentro del Ásatrú refleja una división mucho más profunda que ocurre en toda la sociedad occidental:

• Para una parte, la verdadera esencia de Occidente se preserva manteniendo el arraigo, la identidad étnica, la estructura familiar tradicional y la herencia de los ancestros frente a lo que consideramos una decadencia moral globalista.

• Para la otra, Occidente (y por extensión el paganismo moderno) debería ser un espacio de libertad individual, evolución constante y asimilación de nuevas realidades sociales. Lo que complica esta postura, es que se funde el argumento con proclamas que nada tienen que ver con la doctrina de fe, por ejemplo “sin feminismo, no hay odinismo”, una burda copia de aquel “sin feminismo, no hay socialismo” de los partidos comunistas de la década de 1970s.  Esto no es evolución espiritual, sino un proceso de secularización y politización de lo sagrado. Pretender mezclar inquietudes y reivindicaciones del siglo XXI con la doctrina de la fe de los antiguos es un despropósito sin pies ni cabeza, que solo provoca desconcierto y desapego.

Al no existir una autoridad central, un «Papa» o un libro sagrado dogmático en Ásatrú, ambas posturas coexisten en una tensión constante, operando en comunidades, organizaciones y rituales completamente separados unos de otros. El fundamentalismo resultante, semilla de dogmas y verdades absolutas, acentúan las diferencias. Lo que hacen los universalistas exclusivos es, simplemente, lo que hace siempre el globalismo en todos los ámbitos: usar un texto, fuera de contexto, como pretexto.

* El Odinismo como Herencia Colectiva: Más allá de Escandinavia

El error del «escandinavismo exclusivo»

A menudo se cae en el reduccionismo de asimilar el Odinismo únicamente a la geografía moderna de Suecia, Noruega, Dinamarca y en última instancia Islandia y las islas Feroe. Sin embargo, la arqueología, la lingüística y la historia demuestran que el culto a esta fuerza cosmogónica no nació ni murió en los fiordos escandinavos. Limitar el Odinismo a Escandinavia es ignorar la mitad de la historia de Europa.

* La Pangermanización y el mapa de la Gran Germania

La expansión de las tribus germánicas transformó el mapa del continente. Desde las migraciones de los visigodos en la Península Ibérica (Lisboa, Toledo) hasta los ostrogodos en las estepas orientales (los Urales y el mar Negro), pasando por los anglos y sajones en Britania, y los francos y alamanes en el corazón de Europa, el sustrato religioso y mitológico era compartido.

Todos estos pueblos compartían una misma raíz lingüística, una misma estructura social basada en el clan (Sippe) y, fundamentalmente, el culto al mismo panteón de deidades.

* La verdadera universalidad 

La esencia de nuestra fe no depende de las fronteras políticas actuales, sino del hilo conductor de la herencia germánica. El debate sobre el nombre es puramente dialectal, no teológico:

• Gaut (o Gapt): El ancestro divino y la deidad de la que proclamaban descender los reyes godos en España y el este de Europa, tal y como lo documentó el historiador Jordanes.

• Wotan (o Woden): El dios del furor, el éxtasis y la sabiduría adorado por las tribus continentales y los sajones antes de la cristianización forzada de Carlomagno.

• Óðinn: La versión nórdico-escandinava, tardía y mejor preservada literariamente gracias a las Eddas islandesas.

* Conclusión: Los odinistas somos el retorno a la raíz, no una copia estética

Cuando practicamos el Odinismo fuera de Escandinavia, no estamos realizando un acto de imitación cultural ni «robando» el folclore sueco o noruego. Estamos despertando el sustrato arqueológico y espiritual que nuestros propios ancestros germánicos (como los godos o suevos en el sur de Europa) trajeron consigo. El dios de la lanza, el conocimiento y el furor es el mismo en los bosques de Turingia, en las llanuras del Don o en las sierras ibéricas. Por lo tanto, el Odinismo no es una fe regional escandinava, sino la espiritualidad nativa y legítima de la gran familia de los pueblos germánicos.

Jerry da Silva Matz

Allsherjargoði COE

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