Gróagaldr. Los hechizos de Groa

Gróa (en español, creciente) es una Völva y practicante de seiðr, esposa de Aurvandil.
Grógaldr (Los hechizos de Gróa) es el primero de los dos poemas contenidos en Svipdagsmál. La obra es un ejemplo de las prácticas de nigromancia en la mitología nórdica. Detalla como Svipdag levantó de entre los muertos a su madre Groa, una Völva. Esto era algo que le había dicho que hiciera cuando aún estaba viva; ilustrando esto el conocimiento de las cosas futuras que tenía la völva. El propósito de la necromancia en este caso es para asistir a su hijo en una tarea impuesta por su astuta madrastra, quien se puede pensar tenía sus planes para que fracasara.

En la primera estrofa Svipdag habla e intenta que su madre se levante de su tumba, en su montículo funerario de la forma que ella le enseñó cuando estaba viva.

La segunda estrofa contiene su respuesta, en donde pregunta a Svipdag el motivo por el cual fue despertada de la muerte.

Este le responde contándole la tarea impuesta por su madrastra, ganar la mano de Menglod (Menglöð). Él presagia todas las dificutades que supondrá el viaje y lo declara:

«Mala jugada, artera, me hizo
la mujer que a mi padre abrazó:
que vaya me dice a lugar imposible
en busca de Ménglod.»

Su madre muerta está de acuerdo con que el viaje será largo y lleno de obstáculos pero no lo disuade del intento.

Svipdag pide a su madre sus conocimientos de Völva para su protección y Groa entonces canta nueve hechizos o conjuros.

Svípdag dijo:

1
« ¡Despierta, oh Groa, tan buena, despierta!
Al umbral de los muertos [1]
te llamo; a tu hijo, acuérdate, dicho dejaste
que al túmulo a verte acudiera.»

Groa dijo:

2
«¿Qué es lo que inquieta a mi único hijo?
¿Qué mal pesar tienes tú, que a tu
madre recurres, que está bajo tierra y el
mundo dejó de los vivos?»

Svípdag dijo:

3
«Mala jugada, artera, me hizo
la mujer que a mi padre abrazó:[2]
que vaya me dice a lugar imposible
en busca de Ménglod[3]

Groa dijo:

4
«Es largo el viaje, largas las sendas,
largas las ansias de amor;
propósito es ese que, si es que lo logras,
Skuld así lo fijó[4].»           .

Svípdag dijo:

5
«¡Tus buenos conjuros cántame tú!
¡Socorre, madre, a tu hijo!
Muerte segura hallaré en mi camino,
muchacho tan joven que soy.»

Groa dijo:

6
«El primero te canto que mucho aprovecha
y que Rani a Rind [5] le cantó:
Mal que te aceche a la espalda arroja[6].
¡Adelante ve tú por ti mismo!

7
El segundo te canto, si falto de fuerzas[7],
errante has de hacer camino:
Remedios de Urd[8] por doquier te protejan,
si es que en aprieto te ves.

8
El tercero te canto, si en rápidas aguas
peligra tu vida:
Que Horn y Rud [9] para el Hel se vayan,
siempre a tus pies se seque.

9
El cuarto te canto, si gente enemiga
camino a la horca te aguarda:
Que allá en tu favor se les vuelva la mente,
que hagan arreglo contigo.

10
El quinto te canto, si firmes cadenas
presos tus miembros tienen:
Conjuro te digo que libra tus brazos,
de tus piernas las trabas saltan,
de tus pies las cadenas.

11
El sexto te canto, si topas del mar
tempestad cual nunca se viera:
Que el viento y las aguas entonces se calmen
y bien tu viaje prosigas.

12
El séptimo te canto, si en alta montaña
escarcha te viene y ventisca:
Que a tu carne, siniestro, no pase el frío.
¡Téngase entero tu cuerpo!

13
El octavo te canto, si fuera la noche
te coge en oscuro camino:
¡Líbrete él de malos hechizos
que muerta cristiana te haga![10]

14
El noveno te canto, si en ciencia compites
con ogro el famoso y lancero:[11]
Que el habla y saber te acudan al pecho
y siempre abundantes te asistan.

15
¡Nunca a mal sitio tu marcha te lleve!
¡Que nada tu empresa malogre!
Dentro en la roca [12],     firme en la tierra[13],
mis conjuros a ti te canté.

16
Llévate, hijo, y guarda en tu pecho
las palabras que dijo tu madre,
pues toda ventura en tu vida tendrás
mientras mis dichos recuerdes.»


[1]  Ante la tumba.
[2]  La madrastra de Svípdag.
[3]  «La gozosa en su collar», Freya .
[4] Pasaje confuso que interpretamos de la siguiente manera: Groa encarece las dificultades con que habrá de enfrentarse su hijo anunciándole que sólo las podrá salvar si Skuld (una de las nornas que rigen el destino de los hombres) lo tiene así decidido.
[5] Rind es la giganta con quien Odín (¿Rani?) tuvo a su hijo Vali. Lo que dice el texto original, enmendado en nuestra versión, es «que Rind a Ran le cantó».
[6]  Operación de carácter mágico.
[7]  Por efectos de un hechizo.
[8]  Una de las Nornas.
[9]  Ríos mitológicos.
[10]  Evidencian estos versos el origen todavía pagano del poema.
[11] No debe ser otro este famoso lancero que Odín, el dueño de la cimbreante Gúngnir, que bien puede ser calificado de gigante atendiendo a su origen. Svípdag se enfrentará efectivamente con Odín en una competición de este tipo, según veremos en Los Dichos de Fiólsvinn.
[12] Desde dentro de su tumba.
[13] Interesante referencia a una creencia en el ámbito de la magia. El conjuro que se pronuncia desde una roca tendrá tan seguros efectos, como segura esa roca se tiene en la tierra.