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	<title>Sin categoría archivos - Comunidad Odinista de España-Ásatrú</title>
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	<title>Sin categoría archivos - Comunidad Odinista de España-Ásatrú</title>
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		<title>La vida como energía vital germánica</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Ernesto Ginés García Mora]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 18 May 2026 19:19:20 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La confrontación de la vida profana y la vida religiosa, que es familiar para el hombre moderno, no la conocen los germanos paganos. Para ellos, la vida nunca es un mero acontecimiento, una cadena de hechos y acciones que solo deben su existencia al capricho del azar. Porque la vida siempre se refiere a algo &#8230;</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p>La confrontación de la vida profana y la vida religiosa, que es familiar para el hombre moderno, no la conocen los germanos paganos. Para ellos, la vida nunca es un mero acontecimiento, una cadena de hechos y acciones que solo deben su existencia al capricho del azar.</p>



<p>Porque la vida siempre se refiere a algo más; obtiene su valor precisamente a través de esta relación con una esfera supraindividual. Los grandes y decisivos momentos de la vida humana, nacimiento y muerte, son probablemente, incluso en la época actual, para la mayoría de las personas, no meras manifestaciones biológicas; sino un misterio, que está inextricablemente ligado a estos puntos de inflexión, y atraviesa a todas las personas que no se han entregado completamente al culto de la razón.</p>



<p>Para los germanos, al menos en los tiempos más antiguos, no se trata de la incorporación a una esfera superior y divina, es decir, no de la elevación de lo temporal e individual a un nivel de vida absolutamente divina; pues, aunque en el último periodo del paganismo, especialmente en el mundo de las ideas de la veneración de Odín, surgen los primeros indicios de tal concepción, en nuestras fuentes predomina consistentemente otro tipo de relación.</p>



<p><strong>Eso se debe a que la vida no se consideraba como una energía que se manifestaba en cada persona a partir de una fuente divina de poder, sino más bien como una fuerza única para cada persona, que por eso también tenía su limitación en la esfera vital propia de cada individuo<a href="#_ftn1" id="_ftnref1"><strong>[1]</strong></a></strong></p>



<p>Ese fragmento está hablando de una forma antigua —muy común en muchas culturas tradicionales— de entender la vida y la energía vital.</p>



<p>La energía vital, también conocida como fuerza vital, es la esencia que da vida a todos los seres vivos. Es la energía que fluye a través de nuestro cuerpo, alimentando nuestras células y manteniendo nuestro cuerpo y mente en equilibrio. Esta energía es fundamental para nuestra salud y bienestar, ya que regula todas las funciones corporales y nos ayuda a adaptarnos a los cambios en nuestro entorno.</p>



<p>&nbsp;Vamos por partes:</p>



<p>1. “La vida no se considera como una energía que se manifiesta en cada persona a partir de una fuente divina de poder”. &nbsp;La vida no es entendida como algo universal y compartido que viene de un único dios o principio divino común para todos.</p>



<p>Rechazamos, por supuesto, una idea “universal” o “unitaria” de la vida. Significa que negamos la idea de que exista:</p>



<ul class="wp-block-list">
<li>una única esencia común para toda la humanidad,</li>



<li>una misma naturaleza espiritual compartida por todos,</li>



<li>una sola fuerza vital idéntica en todos los seres. y cada ser humano sería una manifestación parcial de esa fuente.</li>
</ul>



<p>Las culturas y las sociedades son eminentemente distintas y diferentes entre sí, como lo son todas las cosas vivas de la naturaleza. Un Dios único y todopoderoso otorgaría la misma calidad de energía para todos sus seres. Si los hiciera a “imagen y semejanza” serían exactamente como él.&nbsp; Pero la Naturaleza nos enseña que todos los seres divergen, se especializan y cambian, cada persona es portadora de una fuerza única que lo hace característico y singular.</p>



<p>Nuestra cosmovisión Odínica no posee esta visión de la cultura universal que representan los monoteísmos judeocristianos, así como el hinduismo y el budismo.</p>



<p><strong>2. “Sino más bien como una fuerza única para cada persona”</strong></p>



<p>Que expresa una concepción de la vida en la que cada ser humano posee una vitalidad propia, singular e irrepetible. No existe una única “energía universal” compartida idénticamente por todos, sino una fuerza vital individual, ligada al propio ser, al carácter, al destino y a la existencia concreta de cada persona.</p>



<p><strong>Cada individuo posee pues, su propia fuerza vital personal.</strong></p>



<p>No es algo “prestado” por una divinidad universal, sino propia, individual, ligada a la sangre, al carácter, al destino, al linaje y a la capacidad personal” que describe una concepción orgánica y diferenciada del ser humano. La persona no sería entendida como un individuo abstracto e intercambiable, sino como un ser concreto, formado por una combinación única de herencia, temperamento, historia y voluntad.</p>



<p>a.) “Propio”: la vida como posesión interior</p>



<p>Decir que la fuerza vital es “propia” significa que pertenece íntimamente al individuo. No es algo externo ni una energía uniforme distribuida por igual. Cada persona posee:</p>



<ul class="wp-block-list">
<li>una presencia singular,</li>



<li>una intensidad particular,</li>



<li>una manera irrepetible de existir.</li>
</ul>



<p>la vida no se “recibe” pasivamente; &nbsp;sino que se encarna de forma única en cada ser. Por eso algunas personas parecen transmitir:</p>



<ul class="wp-block-list">
<li>fuerza,</li>



<li>nobleza,</li>



<li>serenidad,</li>



<li>magnetismo,</li>



<li>autoridad,</li>
</ul>



<p>o, por el contrario:</p>



<ul class="wp-block-list">
<li>agotamiento,</li>



<li>debilidad,</li>



<li>fragmentación interior.</li>
</ul>



<p>b.) “Individual”: cada ser como realidad única. Aquí la individualidad no es solo una diferencia superficial, sino algo esencial. Cada persona es:</p>



<ul class="wp-block-list">
<li>un centro autónomo de voluntad,</li>



<li>una combinación irrepetible de impulsos,</li>



<li>una forma singular de afrontar el mundo.</li>
</ul>



<p>Esto implica que:</p>



<ul class="wp-block-list">
<li>no todos sienten igual,</li>



<li>no todos reaccionan igual,</li>



<li>no todos poseen la misma resistencia,</li>



<li>ni la misma profundidad espiritual.</li>
</ul>



<p>La individualidad es una realidad profunda, no una simple apariencia social. Por eso en las tradiciones germánicas valorabamos el temperamento, la firmeza, el honor personal, la reputación conquistada mediante actos. La persona tiene que convertirse en alguien definido y reconocible.</p>



<p>c.) “Ligado a la sangre”</p>



<p>Históricamente, “la sangre” simboliza:</p>



<ul class="wp-block-list">
<li>herencia,</li>



<li>continuidad,</li>



<li>transmisión de cualidades,</li>



<li>pertenencia familiar y ancestral.</li>
</ul>



<p>No se refiere únicamente a biología en sentido moderno, sino a la idea de que ciertas disposiciones:</p>



<ul class="wp-block-list">
<li>físicas,</li>



<li>temperamentales,</li>



<li>espirituales,</li>



<li>culturales,</li>
</ul>



<p>Se transmiten entre generaciones.</p>



<ul class="wp-block-list">
<li>el valor,</li>



<li>el carácter,</li>



<li>la fuerza interior,</li>



<li>la capacidad de liderazgo,</li>



<li>incluso ciertas inclinaciones espirituales,</li>
</ul>



<p>pueden heredarse genéticamente.</p>



<p>La sangre representa la continuidad de un pueblo o una familia a través del tiempo. Por eso el linaje tiene tanta importancia. El individuo es considerado como parte de una cadena ancestral; lleva dentro la memoria y la fuerza acumulada de generaciones anteriores.</p>



<p>d.) “Ligado al carácter”</p>



<p>El carácter es considerado una manifestación visible de la fuerza interior. No basta únicamente con existir:</p>



<ul class="wp-block-list">
<li>hay que demostrar firmeza,</li>



<li>disciplina,</li>



<li>coraje,</li>



<li>autocontrol,</li>



<li>capacidad de soportar dolor y adversidad.</li>
</ul>



<p>El carácter diferencia a quien:</p>



<ul class="wp-block-list">
<li>domina sus impulsos,</li>



<li>sostiene su palabra,</li>



<li>permanece firme bajo presión,</li>
</ul>



<p>de quien:</p>



<ul class="wp-block-list">
<li>se descompone,</li>



<li>se deja arrastrar,</li>



<li>pierde la dirección.</li>
</ul>



<p>el carácter no es algo secundario: forma el núcleo del valor humano. La fuerza vital se revela precisamente en la conducta.</p>



<p>e.) “Ligado al destino”</p>



<p>La vida individual también se entiende como algo unido a un destino particular. Cada persona posee:</p>



<ul class="wp-block-list">
<li>un camino que seguir,</li>



<li>unas pruebas que superar,</li>



<li>unas posibilidades que elegir,</li>



<li>y unos límites propios.</li>
</ul>



<p>No todos nacen para lo mismo. En las tradiciones indoeuropeas, el destino no es simplemente fatalismo. Es la estructura profunda de la existencia:</p>



<ul class="wp-block-list">
<li>aquello que uno tiene que afrontar,</li>



<li>un objetivo que cumplir</li>



<li>algo que debe soportar con dignidad.</li>
</ul>



<p><strong>La grandeza de nuestra tradición NO es como resulta nuestro final, cómo acaban las cosas; radica en cómo cada uno responde al destino, cómo lo afrontamos y nos comportamos respecto a él.</strong></p>



<p>Por eso el héroe tradicional no vence siempre:</p>



<p><strong>a veces su nobleza consiste en mantenerse firme incluso ante una derrota inevitable.</strong></p>



<p>f.) “Ligado al linaje”</p>



<p>El linaje amplía la idea de sangre hacia una dimensión histórica y espiritual. El individuo no es un ser aislado, sino parte de:</p>



<ul class="wp-block-list">
<li>una familia,</li>



<li>una tradición,</li>



<li>una memoria colectiva,</li>



<li>una continuidad cultural y ancestral.</li>
</ul>



<p>El linaje proporciona:</p>



<ul class="wp-block-list">
<li>identidad,</li>



<li>deberes,</li>



<li>nombre,</li>



<li>prestigio,</li>



<li>y responsabilidad.</li>
</ul>



<p><strong>Las acciones de una persona afectan al honor del conjunto.</strong></p>



<p>Históricamente, las sociedades germánicas han desarrollado conceptos como honrar a los antepasados, continuar una obra, mantener la dignidad familiar, pues eran deberes fundamentales. La persona se entendía como heredera y transmisora.</p>



<p>g.) “Ligado a la capacidad personal”</p>



<p>Aunque existe la herencia y el destino, esta visión no elimina la importancia del esfuerzo individual. La capacidad personal sigue siendo decisiva:</p>



<ul class="wp-block-list">
<li>disciplina,</li>



<li>valentía,</li>



<li>inteligencia práctica,</li>



<li>voluntad,</li>



<li>resistencia,</li>



<li>capacidad de actuar.</li>
</ul>



<p>Dos personas con el mismo origen pueden terminar siendo completamente distintas según:</p>



<ul class="wp-block-list">
<li>sus elecciones,</li>



<li>su fortaleza,</li>



<li>su capacidad de dominarse,</li>



<li>y su forma de afrontar la vida.</li>
</ul>



<p>Si la fuerza vital es individual, entonces también es limitada. cada persona tiene una cantidad concreta de energía vital, un destino concreto, unas capacidades concretas, una duración limitada. La fuerza no es infinita ni universal. El individuo es una realidad fuerte y diferenciada. la fuerza vital se asociaba al honor, la valentía aumentaba el prestigio espiritual, el linaje importaba mucho, la fama daba una forma de “continuidad” tras la muerte. Por eso la muerte heroica tiene tanto valor: porque la vida es limitada y debe usarse con dignidad. “Cada hombre es considerado una fuente singular de vida y destino.”</p>



<p><strong>Por eso la dignidad no depende solo del nacimiento, sino también de la realización personal. La fuerza interior debe cultivarse.</strong></p>



<p><strong>Visión global del concepto</strong></p>



<p>En conjunto, esta concepción entiende al ser humano como una realidad orgánica y diferenciada, no una pieza idéntica dentro de una humanidad abstracta; sino un ser singular formado por herencia, voluntad, experiencia y destino. La vida se transforma en algo concreto, donde se encarna nuestro poder vital, es personal y única pero limitada y profundamente vinculada a la historia propia de cada individuo y cada comunidad. No existe una igualdad absoluta de naturaleza o potencia vital, sino múltiples formas humanas con distintas capacidades, intensidades y trayectorias.</p>



<p>En culturas germánicas, nórdicas o indoeuropeas la persona no es vista como un recipiente vacío lleno por Dios, sino como un ser que posee una potencia propia.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<p><a href="#_ftnref1" id="_ftn1">[1]</a> Altgermanische Religionsgeschichte, Jan de Vries.</p>
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		<title>La mujer, la tierra y la muerte</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Ernesto Ginés García Mora]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 25 Jun 2025 17:22:37 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La mujer sagrada en la tradición germánica: tierra, memoria y destino Entre los pueblos germánicos de la Antigüedad, la mujer ocupó una posición que difícilmente puede comprenderse desde las categorías heredadas de épocas posteriores. Las fuentes clásicas, los testimonios arqueológicos y las tradiciones conservadas en las sagas escandinavas permiten entrever una realidad compleja en la &#8230;</p>
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<h4 data-start="75" data-end="620">La mujer sagrada en la tradición germánica: tierra, memoria y destino</h4>
<p data-start="75" data-end="620">Entre los pueblos germánicos de la Antigüedad, la mujer ocupó una posición que difícilmente puede comprenderse desde las categorías heredadas de épocas posteriores. Las fuentes clásicas, los testimonios arqueológicos y las tradiciones conservadas en las sagas escandinavas permiten entrever una realidad compleja en la que la figura femenina aparecía estrechamente vinculada a la fertilidad, la memoria ancestral, la adivinación, la transmisión del linaje y la relación entre la comunidad humana y las fuerzas invisibles que gobernaban el mundo.</p>
<p data-start="622" data-end="1194">Comprender esta concepción exige abandonar ciertos prejuicios modernos. No se trata de idealizar el pasado ni de presentar a las sociedades germánicas como paraísos de igualdad inexistentes en la realidad histórica. Como todas las sociedades tradicionales, estaban estructuradas según funciones diferenciadas y poseían una visión del mundo profundamente distinta a la nuestra. Sin embargo, tampoco puede ignorarse que numerosos testimonios antiguos atribuyen a las mujeres un prestigio espiritual y una autoridad moral que sorprendieron incluso a los observadores romanos. En el fondo de esta visión se encuentra una intuición muy antigua: la identificación simbólica entre</p>
<h4 data-start="622" data-end="1194">la mujer y la tierra.</h4>
<p data-start="1320" data-end="1749">La tierra representa la fertilidad, pero también constituye la fuente originaria de toda riqueza. De ella brotan los bosques, los cereales, los frutos y el alimento que sostiene la existencia humana. Todo procede de ella y todo retorna finalmente a su seno. La semilla germina gracias a la tierra, crece alimentándose de ella y solo alcanza su plenitud mediante una relación constante con ese principio generador que la sostiene. Esta percepción no era simplemente agrícola. Encerraba una profunda dimensión espiritual. La tierra aparecía como una madre cósmica, origen de la vida visible y fundamento invisible de toda prosperidad. No resulta extraño, por tanto, que la figura femenina participara de ese mismo simbolismo. Así como las raíces ocultas sostienen la fuerza y la altura de un árbol, la mujer era contemplada como un principio de continuidad sobre el que descansaba la permanencia del linaje y de la comunidad.</p>
<p data-start="2246" data-end="2726">La palabra «madre» posee una resonancia que trasciende la biología. Evoca protección, transmisión, origen y permanencia. En numerosas culturas indoeuropeas, la maternidad se entendía no solo como la capacidad de dar vida, sino también como la facultad de preservar y transmitir aquello que permite a un pueblo seguir existiendo. En este sentido, la mujer era percibida como una fuerza estructuradora de la sociedad, una presencia que garantizaba la continuidad entre generaciones. Las fuentes antiguas muestran que las mujeres germánicas participaban activamente en la vida colectiva. Lejos de constituir figuras marginales, desempeñaban funciones esenciales dentro de la familia extensa y del grupo de parentesco. Su papel no se limitaba al ámbito doméstico, sino que alcanzaba dimensiones sociales, religiosas y culturales de gran importancia.</p>
<p data-start="3094" data-end="3524">Algunos investigadores han sugerido incluso que determinadas costumbres conservaban vestigios de estructuras más antiguas donde la influencia femenina había sido aún mayor. Aunque estas hipótesis deben manejarse con cautela, lo cierto es que la documentación disponible revela una valoración de la mujer que contrasta con ciertos modelos posteriores desarrollados en Europa bajo la influencia de tradiciones religiosas diferentes.</p>
<p data-start="3526" data-end="3869">Tácito, en su obra <em data-start="3545" data-end="3555">Germania</em>, señala expresamente el respeto que los germanos sentían hacia las mujeres y la importancia que atribuían a sus opiniones. Lejos de considerarlas inferiores o incapaces de intervenir en asuntos relevantes, las percibían como poseedoras de una sensibilidad especial para comprender aspectos ocultos de la realidad.Esta idea aparece repetidamente en las fuentes. Los germanos atribuían a determinadas mujeres una capacidad singular para acceder al conocimiento de los dioses, interpretar presagios y comprender los designios del destino. En consecuencia, su consejo era buscado y escuchado con atención.La figura de Veleda, célebre profetisa de los brúcteros en el siglo I d.C., constituye uno de los ejemplos más conocidos. Su prestigio fue tan grande que ejerció una influencia política considerable y llegó a ser consultada por tribus enteras. Los romanos contemplaron con asombro la autoridad de esta mujer, cuya palabra era considerada inspirada por poderes superiores.</p>
<p data-start="4534" data-end="4809">Veleda no fue una excepción aislada. Las fuentes mencionan otras mujeres dotadas de funciones semejantes, lo que sugiere la existencia de una tradición religiosa donde determinadas figuras femeninas actuaban como intermediarias entre el mundo humano y las fuerzas invisibles. Estas sacerdotisas desempeñaban tareas adivinatorias y rituales. Algunas eran ancianas cuya experiencia y sabiduría les conferían autoridad; otras eran jóvenes vírgenes asociadas a estados de pureza ritual. Las descripciones antiguas destacan frecuentemente elementos simbólicos como las vestiduras blancas, los pies descalzos o determinados adornos metálicos, rasgos que parecen formar parte de un lenguaje religioso común a diversas culturas indoeuropeas.</p>
<p data-start="5270" data-end="5448">Sin embargo, reducir la importancia de estas mujeres a la adivinación sería insuficiente. Su función principal consistía en custodiar la relación entre la comunidad y lo sagrado. En las sociedades tradicionales, la religión no constituía una esfera separada de la existencia cotidiana. Lo sagrado impregnaba todos los aspectos de la vida: la guerra, la agricultura, el matrimonio, el nacimiento y la muerte. Quienes poseían la capacidad de interpretar los signos divinos ejercían por ello una influencia que trascendía ampliamente el ámbito estrictamente ritual. La mujer aparecía así vinculada a una forma de conocimiento distinta de la fuerza física o del poder militar. Su autoridad nacía de su capacidad para preservar la armonía entre el mundo visible y el invisible. Pero existe otro aspecto igualmente importante:</p>
<h4 data-start="5270" data-end="5448">la mujer como guardiana de la memoria.</h4>
<p data-start="6144" data-end="6475">Antes de la generalización de la escritura, la identidad de un pueblo dependía en gran medida de la transmisión oral. Las hazañas de los héroes, las genealogías familiares, los relatos míticos y las tradiciones ancestrales sobrevivían gracias a la memoria colectiva. En este contexto, las mujeres desempeñaban un papel fundamental.</p>
<p data-start="6477" data-end="6758">Las fuentes antiguas y los paralelos etnográficos sugieren que las madres transmitían a sus hijos relatos, cantos y tradiciones que mantenían vivo el recuerdo de los antepasados. La historia de la comunidad no se conservaba en libros, sino en la palabra viva de quienes recordaban. Esta función tenía una importancia enorme. La memoria constituía el fundamento de la identidad. Un pueblo que olvidaba sus orígenes corría el riesgo de perder aquello que le daba cohesión y sentido. Por ello, la mujer aparecía como un puente entre generaciones. A través de ella se transmitían no solo la vida biológica y el linaje, sino también los valores, las creencias y la memoria colectiva.</p>
<p data-start="7159" data-end="7252">Esta relación entre memoria y maternidad se hace especialmente visible en el ámbito guerrero. A primera vista podría parecer extraño asociar a la mujer con la guerra. Sin embargo, en la mentalidad germánica ambos ámbitos se encontraban profundamente conectados. La guerra no era entendida únicamente como un enfrentamiento militar. Constituía una cuestión que afectaba a toda la comunidad, vivos y muertos incluidos. En ella estaba en juego la supervivencia del grupo, la continuidad del linaje y la preservación de las tradiciones heredadas.</p>
<p data-start="7705" data-end="7942">Por ello, las mujeres desempeñaban un papel esencial como guardianas del recuerdo de los héroes y de las gestas pasadas. Los guerreros combatían sabiendo que representaban a una larga cadena de antepasados cuya memoria debía ser honrada. Tácito describe una costumbre particularmente reveladora: antes del combate, los germanos entonaban un canto ritual denominado <em data-start="8071" data-end="8081">barritus</em>. Este canto no era simplemente una arenga militar destinada a elevar la moral de las tropas. Su función era mucho más profunda.</p>
<p data-start="8211" data-end="8526">El <em data-start="8214" data-end="8224">barritus</em> constituía una forma de invocación colectiva. Los guerreros acercaban sus escudos a la boca para amplificar el sonido y producir un efecto sobrecogedor. El objetivo no consistía únicamente en intimidar al enemigo, sino en establecer un vínculo con las fuerzas ancestrales que protegían a la comunidad. La guerra era concebida como una empresa común de vivos y muertos. Los espíritus de los antepasados seguían formando parte de la estirpe y podían acudir en ayuda de sus descendientes. El canto ritual servía para convocar simbólicamente esa presencia. En este contexto, el escudo adquiría un significado que trascendía por completo su función militar. No era un simple objeto defensivo. Representaba la continuidad del linaje transmitido de generación en generación, el escudo constituía una prueba tangible de pertenencia a una comunidad de sangre y memoria. Cada marca, cada desgaste y cada herencia acumulada lo convertían en un símbolo vivo de la identidad familiar.</p>
<p data-start="9202" data-end="9462">Esta concepción ayuda a comprender ciertas costumbres matrimoniales descritas por Tácito. Según el autor romano, el marido entregaba a la esposa diversos presentes, entre ellos armas y equipo guerrero. La mujer, por su parte, ofrecía también armas a su esposo. Lejos de constituir un gesto puramente simbólico, este intercambio expresaba la integración de la mujer en la continuidad espiritual del linaje. Las armas transmitidas debían conservarse cuidadosamente y pasar posteriormente a los hijos, preservando intacta su dignidad y su significado.</p>
<p data-start="9753" data-end="10050">La mujer aparecía así como custodia de la herencia ancestral. Era ella quien garantizaba la transmisión de los objetos cargados de memoria y significado. Su función no consistía simplemente en conservar bienes materiales, sino en proteger la continuidad de la estirpe a través de las generaciones. Resulta significativo que muchas de estas tradiciones encuentren paralelos entre diversos pueblos célticos de Europa occidental. También allí aparecen mujeres con facultades proféticas, guardianas de la memoria colectiva y transmisoras de las hazañas de los antepasados mediante cantos y relatos. Estos paralelos sugieren la existencia de una antigua herencia cultural indoeuropea donde la figura femenina ocupaba una posición central en la preservación de la identidad colectiva.</p>
<p data-start="10535" data-end="10660"><span style="text-decoration: underline;">La mujer representaba la continuidad frente al cambio, la memoria frente al olvido y la permanencia frente a la desaparición.</span></p>
<p data-start="10662" data-end="10931">Por ello, cuando las fuentes germánicas hablan de profetisas, sacerdotisas, madres o guardianas del linaje, no se refieren simplemente a funciones sociales concretas. Hablan de una concepción del mundo en la que la mujer encarna una dimensión esencial de la existencia. Ella aparece vinculada a la tierra que nutre, a la memoria que preserva, al destino que orienta y a la comunidad que perdura. En última instancia, el respeto que los pueblos germánicos mostraron hacia determinadas figuras femeninas no puede entenderse únicamente en términos políticos o sociales. Se fundamentaba en una visión sagrada de la realidad. La mujer era contemplada como portadora de una fuerza que hacía posible la continuidad de la vida, de la memoria y del pueblo mismo.</p>
<p data-start="11420" data-end="11698">Como la tierra de la que brota la semilla, permanecía muchas veces en segundo plano, silenciosa e invisible. Pero era precisamente esa presencia discreta la que sostenía el crecimiento del árbol. Sin raíces profundas no hay tronco fuerte, ni ramas elevadas, ni frutos duraderos. Y quizá por eso, para los antiguos germanos, honrar a las mujeres significaba también honrar aquello que permite a una comunidad sobrevivir al paso del tiempo: la memoria de los antepasados, la transmisión del linaje y la permanencia de las tradiciones que dan sentido a la existencia colectiva.</p>
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		<p>La entrada <a href="https://asatru.es/la-mujer-la-tierra-y-la-muerte/">La mujer, la tierra y la muerte</a> se publicó primero en <a href="https://asatru.es">Comunidad Odinista de España-Ásatrú</a>.</p>
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		<title>Moncayo, nuestra montaña sagrada</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Ernesto Ginés García Mora]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 25 May 2025 20:47:54 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>Moncayo, nuestra montaña sagrada Se nos ha preguntado a menudo por qué dentro de nuestras principales actividades figura la de una ascensión anual a Moncayo. La respuesta es simple: Es nuestra montaña sagrada. En este trabajo desgranaremos los conceptos en los que se basa la concepción que impregna esta actividad. La montaña ha sido siempre &#8230;</p>
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					<h2 class="elementor-heading-title elementor-size-default">Moncayo, nuestra montaña sagrada</h2>				</div>
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									<p>Se nos ha preguntado a menudo por qué dentro de nuestras principales actividades figura la de una ascensión anual a Moncayo. La respuesta es simple: Es nuestra montaña sagrada.</p><p>En este trabajo desgranaremos los conceptos en los que se basa la concepción que impregna esta actividad.</p><p>La montaña ha sido siempre un elemento de gran simbolismo, ligado principalmente al sacrificio humano, físico y mental, en pos de elevarse por encima de las nubes y del propio ser. Partiendo de la base de que no es solamente alcanzar la cima lo que nos hace ser conscientes de la función sagrada de una montaña, deberemos analizar la multiplicidad de factores que inciden en ello: La subida como actitud mental. En medio de un silencio sobrecogedor como pocos y de una soledad inquietante, se yergue majestuosa, serena e imperturbable la montaña: santuario pétreo, centinela misterioso, gigante coronado de nieve —frecuentemente visitado por un ejército de celajes—, mansión de dioses, espíritus, genios y criaturas extrañas, morada de los muertos, «alma vieja», un eje que conecta el Cielo con la Tierra, lugar de inspiración y meditación, uno de los sitios preferidos para dar culto a las deidades y ofrecer sacrificios, enclave de pactos divinos, en resumen, un espacio sagrado por excelencia: «La montaña, por estar más cerca del cielo, es sagrada por dos conceptos:</p><ul><li> por un lado, participa del simbolismo espacial de la trascendencia («alto», «vertical», «supremo», etc.)</li><li> y por otro, es el dominio por excelencia de las hierofanías atmosféricas, y en su virtud, la morada de los dioses. Todas las mitologías tienen una montaña sagrada. Todos los dioses celestes tienen en sitios altos lugares dedicados a su culto. Los valores simbólicos y religiosos de las montañas son innumerables.</li></ul><p>La montaña posee un simbolismo muy especial ya que es el lugar de la tierra que está más cerca del cielo y también el primer punto donde el cielo puede unirse con la tierra. Es un lugar de encuentro, de reunión, de hierofanía . Es también la imagen de un cuerpo, un cuerpo sutil, pues su forma recuerda a la pirámide que desde la base se sutiliza hasta su cúspide. Se trata de una tierra pura donde la unión entre lo inferior y lo superior es posible y donde los hombres que la habitan disfrutan de la presencia de los dioses, tal como lo afirma un aforismo:” El sabio se glorifica únicamente en su unión con la divinidad, es decir, que reposa y calla lo más a menudo posible, ya que la unión de los hombres con la divinidad sólo puede realizarse sobre la montaña sagrada en la unidad del silencio reposante”.</p><p>Se llega a esta montaña después de haber pasado por la noche, el caos e, incluso, por el infierno. Dicho de otro modo, desde la oscuridad y lo inferior surge un cuerpo puro. Escalar la montaña es un verdadero rito de iniciación, un encuentro con uno mismo, una búsqueda de alimento espiritual, una gran oportunidad de entrar en la «vida adulta del alma».</p><p style="text-align: left;">La montaña es, simbólicamente, la escalera que se eleva desde el mundo de los hombres hasta el lugar donde residen los dioses. <img decoding="async" class="alignright wp-image-10520" src="https://asatru.es/wp-content/uploads/2025/05/Moncayo-2-300x224.jpg" alt="" width="405" height="302" srcset="https://asatru.es/wp-content/uploads/2025/05/Moncayo-2-300x224.jpg 300w, https://asatru.es/wp-content/uploads/2025/05/Moncayo-2-1024x765.jpg 1024w, https://asatru.es/wp-content/uploads/2025/05/Moncayo-2-768x574.jpg 768w, https://asatru.es/wp-content/uploads/2025/05/Moncayo-2-1536x1147.jpg 1536w, https://asatru.es/wp-content/uploads/2025/05/Moncayo-2-2048x1530.jpg 2048w" sizes="(max-width: 405px) 100vw, 405px" />En este sentido es el centro del mundo, pues al ascender por la escalinata de un recinto sagrado, situado generalmente en el lugar geográfico más alto: la mente del peregrino se eleva desde su punto de partida terrenal hasta estados trascendentes. La búsqueda de la trascendencia es lo que da sentido al camino desde la base hasta la cumbre. En efecto, como el centro del mundo, enlazando la tierra y el cielo y sujetando las cuatro direcciones cardinales, la montaña representa un axis mundi (el centro del mundo). El lugar donde se une lo de arriba y lo de abajo, el cielo y la tierra. La falda de la montaña continúa las cualidades de la tierra y por ello es múltiple; por el contrario, la cima representa la sublimación de la materia y, en consecuencia, es el vínculo trascendente del hombre con los dioses.</p>								</div>
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									<p>En la tradición oriental predomina el sentido inmanente mientras que la occidental es más trascendente, pero en ambos casos el simbolismo es el mismo y la iluminación se produce por la unión de la luz y su sombra. Simbólicamente, la escalera, la montaña y la cima son lo mismo: el lugar de la manifestación de la luz corporificada.</p><h4>Lyfjaberg</h4><p>En nuestra mitología, tenemos una montaña sagrada: Lyfjaberg (del nórdico antiguo: montaña de la sanación) donde la gigante Menglöð se sienta en su cumbre acompañada de nueve doncellas, posiblemente nornas o valquirias. Menglöð está prisionera de un gigante llamado Fjölsvinnr y rescatada por el héroe Svipdagr según el poema Fjölsvinnsmál. En el castillo de Lyfjaberg habita un vigilante llamado Fjölsviðr, un nombre para Odín en Grímnismál, acompañado de sus lobos Geri y Gifr.</p><p style="text-align: center;"><em>La montaña es sanadora </em><br /><em>Te levanta el ánimo </em><br /><em>Te reduce el estrés </em><br /><em>Te nutre el alma </em><br /><em>Tiene algo tan adictivo </em><br /><em>Que nos hace querer </em><br /><em>Regresar siempre.</em></p><p>El término Valhalla es notorio en la religión escandinava, su significado es “el palacio de los caídos», en el cual Odín gobierna (aquí, como en las tradiciones helénicas, para los seres vulgares no hay, tras la muerte, más que la existencia oscura y mediocre en el Helheim), reservado a los nobles y esencialmente a los héroes caídos en el campo de batalla. Según el dicho según el cual «la sangre de los héroes está más cerca de los dioses que la tinta de los sabios y las plegarias de los devotos», involucra en estas antiguas tradiciones el culto y el sacrifico, que es más grato a la divinidad máxima Odín y más fecundo de frutos supramundanos. Los caídos por Odín quedaban así transformados en sus «hijos» e inmortalizados junto a los reyes divinizados, en el Valhalla, lugar que frecuentemente se asimila al Asgard, a la ciudad de los Ases, es decir, de las luminosas naturalezas divinas en perenne lucha contra los Elementales, contra las criaturas tenebrosas de la tierra.</p><figure id="attachment_10521" aria-describedby="caption-attachment-10521" style="width: 300px" class="wp-caption alignright"><img decoding="async" class="size-medium wp-image-10521" src="https://asatru.es/wp-content/uploads/2025/05/c-topaz-denoise-enhance-4x-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" srcset="https://asatru.es/wp-content/uploads/2025/05/c-topaz-denoise-enhance-4x-300x225.jpg 300w, https://asatru.es/wp-content/uploads/2025/05/c-topaz-denoise-enhance-4x-1024x769.jpg 1024w, https://asatru.es/wp-content/uploads/2025/05/c-topaz-denoise-enhance-4x-768x577.jpg 768w, https://asatru.es/wp-content/uploads/2025/05/c-topaz-denoise-enhance-4x-1536x1153.jpg 1536w, https://asatru.es/wp-content/uploads/2025/05/c-topaz-denoise-enhance-4x-2048x1537.jpg 2048w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /><figcaption id="caption-attachment-10521" class="wp-caption-text">II ascensión a Moncayo. Tiendas de COE en la cumbre</figcaption></figure><p>Valhalla aparece como nombre de cumbres suecas y escandinavas y en montes antiguos, como el Helgafell, el Krossholar y el Hlidskjalf fue concebida la sede de los héroes y de los príncipes divinizados. El Asgard aparece a menudo en Edda como el Glitmirbjorg, la «montaña resplandeciente» o el Himinbjorg, donde la idea de montaña y la de cielo luminoso, de calidad luminosa celeste, se confunden. Queda pues el tema central del Asgard como un monte altísimo, sobre cuya cumbre helada, por encima de las nubes y de las nieves, brilla una claridad eterna.</p><p>Así vemos que, la «montaña» como Valhalla es también el lugar donde prorrumpe tempestuosamente y sobre el cual vuelve a posarse el sedicente Wildes Heer. Aquí se trata de un antiguo concepto popular nórdico, expresado en la forma superior de un ejército mandado por Odín e integrado por los héroes caídos. Según esta tradición, el sacrificio heroico de la sangre (y por la cual el iniciado victorioso sobre la muerte venía asimilado a la figura de los héroes y de los vencedores) sirve también para acrecentar con nuevas fuerzas aquel ejército espiritual irresistible -el Wildes Heer- del cual Odín, dios de las batallas, tiene necesidad para alcanzar un objetivo último y trascendente: luchar en el Ragnarök contra las fuerzas del caos que provocan el acabamiento del mundo viejo y enfermo, que lideran el inexorable paso del tiempo y la caducidad de todo.</p><p>A través de estas tradiciones, unidas en su significado íntimo y no tanto en su forma exotérica, llegamos pues al concepto más elevado del ciclo de los mitos sobre la divinidad de la montaña; y afirmaremos encontrar personalmente, en nuestros recuerdos nostálgicos de la guerra en la alta montaña, casi un eco de esta lejana realidad. Sede del amanecer, del heroísmo, y, si es necesario, de la muerte heroica transfigurante, lugar de un «entusiasmo» que tiende hacia estadios trascendentes, de un ascenso desnudo y de una fuerza solar triunfal opuesta a las fuerzas paralizantes, que oscurecen y bestializan la vida&#8230; así resulta ser, pues, la sensación simbólica de la montaña entre los antiguos, cual resulta de un círculo de leyendas y de mitos provistos de grandes caracteres de uniformidad. Detrás del mito y detrás del símbolo condicionado por el tiempo existe un «espíritu», que puede siempre revivir y tomar expresión eficaz en nuevas formas y en nuevas acciones. Esto, precisamente, es lo que importa.</p><p>Moncayo</p><figure id="attachment_10522" aria-describedby="caption-attachment-10522" style="width: 800px" class="wp-caption alignright"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-10522 size-full" src="https://asatru.es/wp-content/uploads/2025/05/p1424230411.jpg" alt="" width="800" height="600" srcset="https://asatru.es/wp-content/uploads/2025/05/p1424230411.jpg 800w, https://asatru.es/wp-content/uploads/2025/05/p1424230411-300x225.jpg 300w, https://asatru.es/wp-content/uploads/2025/05/p1424230411-768x576.jpg 768w" sizes="(max-width: 800px) 100vw, 800px" /><figcaption id="caption-attachment-10522" class="wp-caption-text">I subida de COE a Moncayo 2011</figcaption></figure><p>Si bien, Lyfjaberg, es nuestra referencia mitológica, La Comunidad Odinista de España-Ásatrú necesita centros de poder tangibles para poder realizar nuestro culto de una manera cotidiana, pues nuestra religión no conoce de “creencias” teóricas, sino de practicas habituales, del día a día. Encontrar esos centros de poder no es difícil, pues nuestros antepasados ya nos marcaron un camino, en concreto los celtíberos, pueblo hermano de los germanos, que comparte su esencia, cultura y dioses. Estos veneraban a una montaña, especial, una montaña sagrada: El Moncayo.</p><p>“&#8230;llamaban a este pico los romanos, Monte Cauno, aludiendo a las nieves de que suele estar cubierto la mayor parte del año, y en él comenzaba la región propiamente llamada Celtiberia. En su falda está el pueblo pequeño de la Cueva, así llamado por una muy profunda, sobre la cual está fundado. Es tradición que en esta cueva habitaba el dios Caco, y cerca de ella tenía Hércules sus bueyes pastando libremente por las verdes praderas. Róbole aquél a éste algunos de sus bueyes y para no ser descubierto por las huellas, pues el suelo está en los sitos altos de ordinario tapizado de nieve, hízolos entrar hacia atrás en su vivienda. Los bueyes que quedaron fuera echaron, sin embargo, de menos a sus compañeros y comenzaron a dar bramidos digiriéndose a la cueva, con lo que el hijo de Júpiter y Alcmena sorprendió al malhechor e indignado le echó encima el monte Cauno sepultándolo debajo. Desde entonces el monte cambió el nombre por el que hoy tiene de Moncayo, que quiere decir tanto como monte de Caco. Esta invención tuvo origen, a no dudar, en la Edad Media, época de las leyendas, aplicando a este monte la fábula mitológica del monte Aventino, en Roma, por la semejanza de los sitios”</p>								</div>
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									<h4>La subida a la montaña</h4><figure id="attachment_10523" aria-describedby="caption-attachment-10523" style="width: 225px" class="wp-caption alignright"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-10523 size-medium" src="https://asatru.es/wp-content/uploads/2025/05/IMG-20240513-WA0107-225x300.jpg" alt="III subida de COE a Moncayo" width="225" height="300" srcset="https://asatru.es/wp-content/uploads/2025/05/IMG-20240513-WA0107-225x300.jpg 225w, https://asatru.es/wp-content/uploads/2025/05/IMG-20240513-WA0107-768x1024.jpg 768w, https://asatru.es/wp-content/uploads/2025/05/IMG-20240513-WA0107-300x400.jpg 300w, https://asatru.es/wp-content/uploads/2025/05/IMG-20240513-WA0107-1152x1536.jpg 1152w, https://asatru.es/wp-content/uploads/2025/05/IMG-20240513-WA0107.jpg 1200w" sizes="(max-width: 225px) 100vw, 225px" /><figcaption id="caption-attachment-10523" class="wp-caption-text">III subida de COE a Moncayo</figcaption></figure><p>El grupo musical Wardruna ha compuesto una canción a Lyfjaberg, en el que expone como si se tratara de una verdadera iniciación, el viaje hasta la cumbre de alguien quien necesita una curación ya sea de índole física o espiritual, por su importancia y significación vamos a comentarlo en las siguientes líneas:</p><p>En los primeros párrafos se insta al neófito a prepararse para el viaje (espiritual). Como punto de partida importantes se remarca la ejecución de una determinada respiración, para llegar a un estado de relajación mental. Se anima a bloquear todos los sentidos y dejarse llevar por nuestro espíritu más profundo, por nuestra intuición, que llega a través de la piel:</p><p style="text-align: center;"><em>Ensilla tu alma y déjala cabalgar</em><br /><em>Con ojos ciegos, seguramente encontrarás el camino</em><br /><em>Respira hondo &#8211; deja volar tus pensamientos</em><br /><em>Déjalos salir lentamente &#8211; entre el viento &#8211;</em></p><p>Como hijas de la Noche, las Nornas gobiernan los destinos tenebrosos de la humanidad. La hebra de hilo dorada representa la vida de cada persona, así como su destino, y las Nornas la hilan en su rueca o torno de hilar- de ahí la apelación al eje que gira- Al llegar el término de la vida, las hermanas cortaban el hilo. Urd hilaba la hebra, Verdandi asignaba la duración del tiempo de vida y Skuld la cortaba cuando era el momento de que alguien muriera. Los mismos dioses no son capaces de interferir porque son las Nornas quienes deciden sobre el destino, lo que significa que ni siquiera los dioses son capaces de salvarse a sí mismos.</p><p>Se hace referencia a los Galdr que son encantamientos y hechizos en forma de canciones, y se usaban en combinación con ciertos ritos.</p><p style="text-align: center;"><em>El eje gira &#8211; los pensamientos entrelazan la mirada</em><br /><em>La hechizante canción atrae al alma desde su forma</em><br /><em>A través de la puerta, a través del velo de La telaraña</em></p><p>El recurso de la carga u opresión nos recuerda en la obra de Tolkien, cuando Frodo Bolsón lleva al anillo de poder al monte del destino, hacia su destrucción. Señalemos el doble simbolismo, el de la carga del anillo y la subida a la montaña del destino para su destrucción.</p><p style="text-align: center;"><em>Soportando una pesada carga con pies descalzos</em><br /><em>Un empinado camino que viene de lo más profundo de tu interior</em><br /><em>En lo alto de la montaña sanadora, 9 doncellas esperan</em></p><p>La primera parada es una alusión a nuestra entrada a la juventud, desde la niñez y adolescencia, donde empezamos a explorar la vida. Se anima a dejar lo superfluo en innecesario.</p><p style="text-align: center;"><em>En la primera parada donde se cruzan los caminos, haz una pausa</em><br /><em>Deja tu ropa y todo lo que tienes</em><br /><em>Hacia dónde te diriges, serán inútiles</em></p><p style="text-align: center;"><em>La carga se aligera, pero pesado es el camino por delante</em></p><p>La segunda parada responde al otro rito de paso, el de la madurez de nuestras vidas, donde ya hemos pasado por experiencias dolorosas y la frustración ha roto nuestros primitivos sueños, reduciéndolos a polvo en el recuerdo. Debemos parar. No podemos seguir con el vértigo que azota nuestras vidas.</p><p style="text-align: center;"><em>En la segunda parada donde se cruzan los caminos, haz una pausa</em><br /><em>Deja el tiempo atrás y los pesados pensamientos</em><br /><em>Hacia dónde te diriges, serán inútiles</em></p><p>La carga se aligera, pero pesado es el camino por delante</p><p>El tercer cruce de caminos es el momento donde nos hemos dado cuenta de que nuestra vida no es satisfactoria, donde miedos y mascaras reinan en la vida social de nuestro entorno. Si queremos volver a reencontrar nuestra esencia debemos abandonarlas.</p><p style="text-align: center;"><em>En la tercera parada donde se cruzan los caminos, haz una pausa</em><br /><em>Deja atrás los miedos, deja caer todas las máscaras</em><br /><em>Hacia dónde te diriges, serán inútiles</em></p><p style="text-align: center;"><em>Aunque la carga sea ligera, pesado es el camino por delante</em></p><p>Has llegado a la cumbre, ahora estás solo contigo mismo, con tu propio destino, te sientes dueño de tu ser.</p><p style="text-align: center;"><em>Desnudo en la cima, la montaña te conoce</em><br /><em>El norte agita el ala de un águila, arrastrada por el viento</em><br /><em>Las mujeres de la sombra bailan acerca de ti</em><br /><em>Cantan para ti, entonando poderosas runas</em></p><p>El proceso de curación ha comenzado, tus heridas, enfermades físicas o mentales serán curadas:</p><p style="text-align: center;"><em>Heridas y enfermedades</em><br /><em>De médula y sangre</em><br /><em>De carne y hueso</em><br /><em>De músculos y piel</em></p><p>Ahora llega el momento del conjuro, de la iniciación donde debes de morir a tu antigua vida para renacer en un hombre nuevo, donde la montaña obra el prodigio. Sin sol ni luna, intemporal, eterno en tu existencia:</p><p style="text-align: center;"><em>En el clima y el viento</em><br /><em>Te desvaneces</em><br /><em>Te convocó a la montaña azul</em><br /><em>Dónde ni el sol ni la luz de la luna pueden alcanzarte</em><br /><em>Te convocó al bosque donde nadie habita</em><br /><em>Y hacia el mar donde ningún hombre rema</em></p><p>El espíritu de la montaña está por doquier, todo lo impregna. Se introduce dentro de ti y ejerce ese poder sanador:</p><p style="text-align: center;"><em>Profundo debajo de la piedra de barro </em><br /><em>Corre a través de los ríos</em><br /><em>Y rueda con las mareas del océano</em><br /><em>Siempre se levanta de pie</em><br /><em>Consuela los enfermos y afligidos</em></p><p>Como colofón, la montaña decreta su poder sobre el peregrino:</p><p style="text-align: center;"><em>Todos y cada uno de los que escalan la roca</em><br /><em>Encontrarán su dolor sanado de por vida</em><br /><em>Sube a Lyfjaberg</em><br /><em>Donde los ríos y arroyos,</em><br /><em>Bailan hacia el norte y hacia abajo</em><br /><em>La montaña alivia la salud de todos los que suben</em></p><p>Para nosotros subir al Moncayo es toda una experiencia interna, donde aliviamos nuestras heridas, pues la montaña sagrada nos regala una segunda oportunidad, trascendemos un paso más allá y bajamos regenerados y dispuestos a seguir con la lucha. Es algo mágico que no se puede definir con palabras.</p><p><strong>Hay que subir la montaña.</strong></p>								</div>
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									<p>IV subida de COE a Moncayo. 2025</p>								</div>
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		<title>Fundamentalismo judío acaba con Diosas romanas</title>
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		<dc:creator><![CDATA[admin]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 11 Oct 2023 12:21:30 +0000</pubDate>
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Las estatuas eran de la Cabeza de Minerva y de la diosa romana Némesis. Las estatuas datan del siglo II d.C. y estaban en exposición permanente. El vandalismo de las dos estatuas se produjo el 5 de octubre de 2023.</p><figure id="attachment_9479" class="wp-caption alignleft" aria-describedby="caption-attachment-9479"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-9479" src="https://asatru.es/wp-content/uploads/2023/10/Minerva-Head-Israel-Museum-771x448-1.png" sizes="(max-width: 344px) 100vw, 344px" srcset="https://asatru.es/wp-content/uploads/2023/10/Minerva-Head-Israel-Museum-771x448-1.png 771w, https://asatru.es/wp-content/uploads/2023/10/Minerva-Head-Israel-Museum-771x448-1-300x174.png 300w, https://asatru.es/wp-content/uploads/2023/10/Minerva-Head-Israel-Museum-771x448-1-768x446.png 768w" alt="Minerva, vandalizada en el Museo de Israel. 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En la antigua religión y mitología romana, Némesis era la diosa de la venganza, la retribución y el castigo divino contra aquellos que sucumben a la arrogancia, la arrogancia y el orgullo excesivo. Se aseguró de que las personas recibieran lo que merecían, ya fuera castigo o recompensa, en función de sus acciones y comportamiento. Némesis a menudo era representada como una diosa alada que sostenía una vara de medir o una espada y una rueda, simbolizando el destino. Se la asoció con el concepto de equilibrio y justicia, asegurándose de que las personas enfrentaran las consecuencias de sus actos.</p><p>También se considera que era la diosa griega que medía la felicidad y la desdicha de los mortales, a quienes solía ocasionar crueles pérdidas cuando habían sido favorecidos en demasía por la Fortuna.</p><p>Némesis ganó popularidad en la Judea romana. La base de la estatua lleva una inscripción griega que dice: » Año 522. Yo, Mercurios, hijo de Alejandro, de</p><figure id="attachment_9480" class="wp-caption alignright" aria-describedby="caption-attachment-9480"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-9480" src="https://asatru.es/wp-content/uploads/2023/10/Nemesis-Israel-Museum.png" sizes="(max-width: 344px) 100vw, 344px" srcset="https://asatru.es/wp-content/uploads/2023/10/Nemesis-Israel-Museum.png 700w, https://asatru.es/wp-content/uploads/2023/10/Nemesis-Israel-Museum-246x300.png 246w" alt="Escultura rota de Némesis en el Museo de Israel. Crédito de la foto: Museo de Israel." width="344" height="419" /><figcaption id="caption-attachment-9480" class="wp-caption-text">Escultura rota de Némesis en el Museo de Israel. Crédito de la foto: Museo de Israel.</figcaption></figure><p>dico [esta estatua] durante mi sacerdocio «.</p><p>Según la información disponible en el sitio oficial del Museo de Israel, sólo queda la cabeza de la que alguna vez fue una imponente escultura de Minerva de 2,5 metros (8 pies) de altura, con rastros de pintura que sugieren que originalmente tenía colores vivos. El sitio web señala: «El contraste entre los rasgos faciales suaves y el cabello texturizado es característico del estilo del siglo II d.C.».</p><p>El hombre, vestía ropas religiosas. Las autoridades dijeron que en la entrevista inmediata, el hombre dijo que creía que las estatuas “eran blasfemas” y “contrarias a la Torá”. El fundamentalismo es un concepto muy extenso, que puede entenderse en forma estrictamente religiosa (como búsqueda de los fundamentos de la fe) y en forma política (como imposición social de esa fe, incluso con medios de violencia). En el primer caso, más que de fundamentalismo se puede hablar de radicalidad.</p><p>«Este es un caso impactante de destrucción de valores culturales», dijo en un comunicado el director general Eli Escusido, de la Autoridad de Antigüedades de Israel. «Vemos con preocupación el hecho de que los valores culturales están siendo destruidos por extremistas por motivos religiosos». El Museo de Israel dice que las estatuas han sufrido «daños sustanciales». Las estatuas han sido devueltas al departamento de conservación del museo con la esperanza de restaurarlas.</p></div></div></div></div></div></section><section class="elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-ecf8082 elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default" data-id="ecf8082" data-element_type="section"><div class="elementor-container elementor-column-gap-default"><div class="elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-3c1c15c" data-id="3c1c15c" data-element_type="column"><div class="elementor-widget-wrap elementor-element-populated"><div class="elementor-element elementor-element-3d305c3 elementor-widget elementor-widget-text-editor" data-id="3d305c3" data-element_type="widget" data-widget_type="text-editor.default"><div class="elementor-widget-container"><p>El fundamentalismo judío es el origen de todas las religiones monoteístas: judía, cristiana es islámica. El origen de toda las guerras y miserias del mundo. El peligro en este proceso reside en una dominación del movimiento ortodoxo por elementos extremistas que desplacen a sus homólogos moderados y cuestionen la legitimidad de puntos de vista distintos de los suyos. </p></div></div></div></div></div></section>								</div>
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		<title>Ubicación del Templo de Gaut</title>
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		<pubDate>Fri, 16 Jun 2023 08:28:53 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>Ésta es la ubicación del Templo de Gaut, en la provincia de Albacete</p>
<p>La entrada <a href="https://asatru.es/ubicacion-del-templo-de-gaut-2/">Ubicación del Templo de Gaut</a> se publicó primero en <a href="https://asatru.es">Comunidad Odinista de España-Ásatrú</a>.</p>
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		<title>Ubicación del Templo de Gaut</title>
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		<pubDate>Fri, 16 Jun 2023 08:26:01 +0000</pubDate>
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		<title>Odinismo: La rebeldía contra el resentimiento</title>
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		<pubDate>Wed, 25 May 2022 00:06:42 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>Odinismo: La rebeldía contra el resentimiento Resaltábamos la importancia de la libertad externa como condición necesaria, aunque no suficiente, para el difícil logro de la libertad interna y la falta de ambas un resultado del monoteísmo judeocristiano[1] y el sometimiento[2]. El Odinismo actúa en el plano espiritual contraponiendo el concepto de resentimiento al de rebeldía: &#8230;</p>
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<p><strong>Odinismo: La rebeldía contra el resentimiento</strong></p>
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									<p>Resaltábamos la importancia de la libertad externa como condición necesaria, aunque no suficiente, para el difícil logro de la libertad interna y la falta de ambas un resultado del monoteísmo judeocristiano<a href="#_ftn1" name="_ftnref1">[1]</a> y el sometimiento<a href="#_ftn2" name="_ftnref2">[2]</a>. El Odinismo actúa en el plano espiritual contraponiendo el concepto de resentimiento al de rebeldía: El resentimiento está definido como una autointoxicación, la secreción nefasta, en vaso cerrado, de una impotencia prolongada. La pasividad impotente, y la envidia, son las fuentes básicas del resentimiento, que está siempre motivado por el deseo de coger y de robar aquello que le falta; de querer ser aquello que no es, y no tiene esperanza de ser. En la verdadera rebeldía, no hay propiamente envidia, sino el deseo de conseguir que se reconozca algo que el sujeto tiene, y que ya ha sido reconocido por él mismo como algo valioso. En la rebeldía hay un deseo de dar, no de robar. Hay una vitalidad fuerte y creativa, que trata de transmitir a los otros su propia riqueza humana, y a la par, reconocer la de ellos mismos. El resentido es siempre, sobre todo un resentido contra sí mismo; el rebelde está en paz consigo mismo.</p>
<p><strong>Resentimiento</strong></p>
<p>El resentimiento, al menos el ámbito social, sería escaso en un sistema político que tendiera a la igualdad social y económica; como también lo sería en una sociedad de castas. En cambio, habrá un alto grado de resentimiento en aquella sociedad en la que –“como la nuestra”– los derechos políticos y la igualdad social públicamente reconocida, coexisten con diferencias muy notables en el ámbito del poder, de la riqueza y la educación verdaderamente efectivos. Esto es, una sociedad en la que cualquier persona puede compararse con cualquier otra en cuanto a sus derechos, pero no puede compararse de hecho, donde hay un abismo entre las élites dominantes y el pueblo llano.</p>
<p>El resentido no desea olvidar, está continuamente recordando aquello que dio origen a ese sentimiento, queda esclavizado a su pasado y no logrará liberarse de esa gran carga que es el resentimiento. La persona resentida se siente dolida y ofendida por el trato injusto que ha recibido de determinadas personas o por los acontecimientos desfavorables que han surgido hacia ella en un momento determinado. Los sentimientos de envidia y celos son frecuentes en algunas personas resentidas que consideran que la vida es injusta con ellas. No llegan a entender cómo otros consiguen con cierta facilidad, aquello por lo que ellas a pesar de haber luchado tanto, no logran conseguir. La <strong><em>envidia</em></strong> es pues un elemento motor en el resentimiento:</p>
<p>Ver como los demás van alcanzando éxitos que a ellos se les antoja imposibles de conseguir, pero asimismo <strong><em>cobardes, </em></strong>pues no tienen el valor de restañar el presunto daño, esa venganza que nunca llega a cumplirse en su débil personalidad. El resentido desea vengarse de aquel que le ha ofendido o le ha causado algún daño justa o injustamente. Considera que esa persona tarde o temprano tendrá que pagar por el daño causado y desea realizar una acción semejante a la recibida. En este caso, el resentimiento va naciendo y puede obsesionar de tal forma que lo acompañe a lo largo de toda una vida. l resentimiento de aquellos seres a quienes les está vedada la auténtica reacción, la reacción de la acción, y que se desquitan únicamente con una venganza imaginaria.</p>
<p><strong>Rebelión</strong></p>
<p>Donde no hay orgullo de ser no hay nada que hacer. Y esto precisamente es la rebelión: ¡orgullo de ser! Por esto mismo, sólo podemos hallar mala consciencia cuando se intenta pervertir, confundir, ese «orgullo de ser» con el «resentimiento» o con la envidia. Por esta razón la rebelión Odínica es precisamente bella. Es bella porque en ella se sostiene el sentido mismo de los hombres, o el sentido mismo del mundo. Es bella porque en ella los hombres encuentran lo que no se puede inalienar. La rebelión exhibe lo que no se puede separar de sí mismo. La rebelión es donde la nación en pleno decide mostrar violentamente el orgullo de su ser. El amor propio que no se puede destruir. La rebelión es el amor al ser mismo que se es. La rebelión es, entonces, amor en acción. Pensar de otra manera es haber asimilado el odio que los invasores y los postmodernos nos trasmiten culturalmente a través del nihilismo tecnológico actual.</p>
<p>La rebeldía es la acción originaria de la humana y humanizadora autodeterminación. La justificación del rebelde reside en «la comunidad de los hombres» y en su nombre defiende la fraternidad humana superando las diferencias. La rebeldía remite a «la dignidad común a todos los hombres» como «un primer valor» El Odinismo se muestra como una propuesta de superación del monoteísmo judeo-cristiano como símbolo de intolerancia y el totalitarismo, y que encuentra en el politeísmo la fuente de la tolerancia y el pluralismo.</p>
<p> <strong>Preparar un renacimiento: sentido moral de la rebeldía</strong></p>
<p>«Más allá del nihilismo todos nosotros, entre las ruinas, preparamos un renacimiento. Pero pocos lo saben» El propósito del Odinismo es transformar el nihilismo en un renacimiento mediante el método de la rebeldía frente al mundo moderno tecnológico.</p>
<p>El Desesperado o el Desilusionado no tienen otro propósito que servir políticamente al devenir mismo, porque él es el síntoma de ese desengaño que ha ocurrido en el alma misma de la política y de la civilización. El Desesperado sabe que la civilización, en las ilusiones multinacionales de la contaminación, está a punto de autodestruirse. Estamos a punto de autodestruirnos por el fenómeno nocivo de la contaminación. Y es precisamente la democracia misma quien se ha encargado de general capitalistamente este cáncer. Si la política, además de ser el ejercicio de la toma del poder, es ese proyecto de la justicia ineludible, entonces el Desilusionado, sin toma real del poder democráticamente hablando, alejado de las élites económicas que gobiernas esta “pseudodemocracia” da testimonio de ese fracaso de la política actual.</p>
<p> Tomando el término del francés, Nietzsche<a href="#_ftn3" name="_ftnref3">[3]</a> introdujo en filosofía el concepto de resentimiento; lo hizo uno de los pilares de la moral de los esclavos, de los sometidos, de quienes son incapaces de actuar por su iniciativa, sino que sólo reaccionan, si lo hacen, después de guardar y cultivar dolor y rencor por su impotencia. En La genealogía de la moral (I, §10) toma como modelo de “bien nacidos” a la aristocracia griega. Ellos experimentaban por el pueblo bajo una cierta lástima, una indulgencia, que se refleja en términos traducidos como “infeliz”, “desgraciado”. Se sentían naturalmente felices y eso los hacía necesariamente activos. Cualquier motivo de resentimiento, en el noble, se agota inmediatamente: por eso no envenena. Es audaz. La moral noble “nace de un triunfante sí dicho a sí mismo”.</p>
<p><a href="#_ftnref1" name="_ftn1">[1]</a> Siempre debemos de estar preparados para presentar defensa de la esperanza que hay en nosotros “<em>con mansedumbre y reverencia.”</em> Pedro 3:15.</p>
<p><a href="#_ftnref2" name="_ftn2">[2]</a> Islam se define a sí mismo como “sumisión”</p>
<p><a href="#_ftnref3" name="_ftn3">[3]</a> En cambio, para Nietzsche el modelo de resentidos son principalmente los judíos, cuyo espíritu se prolonga y se hace como más refinado en los cristianos. Su apocamiento les inhibe de afirmarse a sí mismos, les impide la acción. Su mundo se hace de lo encubierto y tiende a callar, a guardar, a no olvidar. Los de esta clase suelen ser más inteligentes y venerar la inteligencia que les ayuda a elaborar su inferioridad. De ahí surge la inversión de los valores: la debilidad es transformada en mérito; la impotencia, en bondad; la bajeza, en humildad; la sumisión a quien se odia, en obediencia, el tener que esperar de modo inofensivo, en paciencia que es la virtud. “El no-poder-vengarse se llama no-querer-vengarse, y tal vez incluso perdón”. Lo que piden no se llama desquite sino “triunfo de la justicia”. Para Nietzsche, los judíos eran “el pueblo sacerdotal del resentimiento par excellence” (I §16), que se enfrentó a Roma y, en cierto sentido, la venció convirtiendo sus valores en mayoritarios.</p>								</div>
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		<title>El Mito Odinista En Tolkien. Parte I</title>
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		<pubDate>Wed, 30 Mar 2022 21:43:06 +0000</pubDate>
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									<p>Antes de empezar a leer El Silmarillion, cuando leía El Hobbit, indagué un poco sobre Tolkien y encontré algo que no me gustó: Tolkien era cristiano practicante. Esto me decepcionó bastante ya que me imaginaba que un hombre con tanta imaginación para crear una religión pertenecería a una que se pareciera a la que él habría creado, como el odinismo, o que simplemente creía en la suya que había creado. Pero no, resultó ser  católico practicante y entonces empezó a quedarme claro por qué había un dios, Illuvatar, por encima de otros espíritus a los que llamaba Ainur. Eso me abrió lo ojos un poco más, aunque seguí leyendo sus libros sin importarme la religión de su autor ya que su imaginación era increíble y la plasmaba de una manera muy bella.</p><p>Ningún pueblo en la historia estuvo tan obsesionado con el poder del anillo como los escandinavos. El anillo significaba riqueza, honores, fama y destino para esta gente guerrera. Bajo su signo cartografiaron mares desconocidos, libraron guerras bárbaras, sacrificaron hombres y bestias, juraron su fe, hicieron con él grandes regalos, y finalmente murieron por él. Los dioses eran señores del anillo de los cielos, y los reyes, señores del anillo de la tierra.</p><p>El mascarón de proa de los barcos era un anillo: sujeto entre los dientes de un dragón o tallado como escamas de una serpiente. Abrió por primera vez los horizontes grises del mar del Norte y la bahía de Dublín; señaló el camino a España, Italia, Tánger y Bizancio a lo ancho del azul Mediterráneo, y atravesó los mares helados del Atlántico Norte y los bancos de niebla de América.</p><p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignright size-full wp-image-8851" src="https://asatru.es/wp-content/uploads/2022/03/Drakkar.jpg" alt="" width="1024" height="921" srcset="https://asatru.es/wp-content/uploads/2022/03/Drakkar.jpg 1024w, https://asatru.es/wp-content/uploads/2022/03/Drakkar-300x270.jpg 300w, https://asatru.es/wp-content/uploads/2022/03/Drakkar-768x691.jpg 768w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></p><p>Los barcos con anillos en la proa eran presagio de fuego, muerte y destrucción.</p><p>Ningún rey o conde terrenal conservaba mucho tiempo el poder si no era «dador de anillos». Pues con estos regalos de riqueza y honores, el guerrero esperaba ser recompensado por su fidelidad. Del oro saqueado el herrero forjaría anillos para los dedos, macizos brazaletes y grandes collares de oro entrelazado. Todos eran símbolos de nobleza, bienes y fama, y a menudo se podía juzgar con exactitud el poder de un reino por el «tesoro en anillos» del rey.</p><p>En los mitos escandinavos de búsqueda del anillo encontramos una de las fuentes de inspiración de Tolkien para El Señor de los Anillos. Aunque el símbolo del anillo era también predominante en muchas otras culturas antiguas, fueron los nórdicos los que desarrollaron el mito de la búsqueda hasta que llegó a ser el corazón mismo de su identidad cultural. Prácticamente todas las historias de búsqueda del anillo que vinieron después en los mitos y la ficción tienen una gran deuda con los mitos nórdicos. El Señor de los Anillos de Tolkien, aunque asombroso por su innovación y originalidad, no es una excepción.</p><p>Entre los escandinavos, el anillo de oro era una forma de valor corriente, un don honorífico, y a veces una herencia de héroes y reyes. (Un anillo semejante pertenece a la Casa Real sueca, el llamado Sviagriss de los reyes suecos). En otras ocasiones, cuando caían los grandes héroes o reyes, y se consideraba que ningún otro era merecedor del anillo, éste era enterrado con su dueño.</p><p>En el túmulo o en la caverna, en el mar o en la tumba, sobre una barca fúnebre hundida en el mar, los anillos dormían con sus señores. Más tarde se contaron historias de maldiciones de muertos y guardianes sobrenaturales. En los mitos nórdicos y en los cuentos de Tolkien, los guardianes de los tesoros y de los anillos tienen distintas formas: espíritus malditos, serpientes, dragones, gigantes, enanos, tumularios y monstruos demoníacos.</p><p>Los anillos de la mitología nórdica —como los de Tolkien— por lo general eran anillos mágicos forjados por los elfos. Estos anillos de oro eran insignias tanto de poder como de fama eterna. También eran símbolos del poder más alto: el destino, el ciclo de la predestinación.</p><p>En verdad, el Domhring —el Anillo del Destino—, el anillo de piedras monolíticas que se erguía ante el Templo de Thor, era quizá el símbolo más temido de la violenta ley de los escandinavos.</p><p>(En Tolkien, un «Anillo del Destino» se yergue fuera de las puertas de Valimar, la ciudad de los dioses). En el centro de este anillo de piedras estaba el pilar del Dios del Trueno, el Thorstein. En el siglo IX, el Rey irlandés Maelgula Mac Dungail fue hecho prisionero en el enclave vikingo de Dublín. Se lo llevó al Anillo del Destino y  le rompieron la espalda sobre  el <strong>Thorstein</strong>. Sobre otro anillo igual en Islandia, en el siglo XII cristiano, un escriba apuntó que aún se podían ver manchas de sangre en la piedra central.</p><p>Sin embargo, el templo sostenido por grandes pilares del Dios del Trueno, feroz y de barba roja, albergaba otro anillo muy distinto —para la sociedad nórdica— e infinitamente más importante. El arma de Thor era el rayo, el martillo llamado Mjölnir, «el triturador», pero el don más preciado de Thor era el anillo del altar que se guardaba en su templo: el Anillo del Juramento de Thor, el emblema de la buena fe y los tratos justos. Sobre el altar sagrado había un cuenco de plata, una varilla de unción y el mismo Anillo del Juramento. Bien fuera de oro o de plata, pesaba quizá más de veinte onzas. La estatua de Thor, montado en un carro tirado por cabras, dominaba el santuario mientras alrededor del altar se agrupaban las doce figuras de los dioses hermanos, los ojos clavados en el Anillo.</p><p>Cuando se iba a tomar un juramento, se sacrificaba un buey, y se rociaba el Anillo con la «hlaut», la sangre sagrada. Luego el hombre ponía una mano sobre el anillo, con la mirada de Thor fija en él, se volvía de cara a la gente, y en voz alta decía:</p><p><em>Pronuncio un juramento sobre el Anillo,<br />un juramento sagrado; por ello ayúdame Freyr,<br />y Njörd y Thor el Todopoderoso…</em></p><p>Para los escandinavos este juramento era legalmente vinculante, y cuando el primer parlamento democrático del mundo, el Althing, se estableció en Islandia en 930 d. C., los sacerdotes del templo presentaron los Anillos del Juramento para reforzar la ley.</p><p>No obstante, Thor no era el único señor del anillo entre los dioses, ni el suyo era el más poderoso. El poder mayor se encontraba en el anillo de la mano de Odín, el rey mago de los Dioses. Odín era el Padre Supremo, el Señor de las Victorias, de la Sabiduría, de la Poesía, del Amor y de la Magia. Era el Amo de los Nueve Mundos del universo nórdico, y por medio del poder mágico del anillo que él llevaba era casi literalmente «el Señor de los Anillos».</p><p>Pero Odín no siempre fue el líder  de los Dioses y durante mucho tiempo buscó el poder y el anillo mágico y sólo lo consiguió a un alto precio. Recorrió los nueve mundos en su busca y se ocultó bajo muchas formas, aunque más a menudo aparecía como un anciano: un errante barbudo de un solo ojo. Llevaba un abrigo gris o azul y un sombrero de ala ancha de viajero. Sólo portaba un bastón y fue el modelo de los magos y hechiceros peregrinos que vinieron después, desde Merlín a Gandalf. Sin embargo, antes de adentrarnos más en el mito del anillo de Odín, merece la pena, y es necesario, echar un amplio vistazo general a la Tierra Media de Tolkien y compararla con las tierras de la mitología nórdica. Aunque en el mundo de Tolkien las perspectivas morales y filosóficas no son las de la mitología vikinga, hay muchas y significativas similitudes.</p><p>El paralelismo más inmediato, incluso para aquellos poco familiarizados con los mitos nórdicos, es que el mundo de los mortales tiene en Tolkien y en los escandinavos el mismo nombre: el nórdico «Midgard», literalmente: «Tierra Media».</p><p>Los dioses inmortales de los nórdicos están divididos en dos razas: los Ases y los Vanes; los dioses de Tolkien en un principio son llamados Ainur, aunque llegan a ser conocidos como los Valar en su forma terrenal. En ambos sistemas los dioses viven en grandes estancias o palacios en un mundo separado de las tierras mortales. Los ases moran en Asgard, a la que sólo se puede llegar cruzando el Puente del Arco iris en los caballos voladores de las valkirias. Los Valar de Tolkien viven en Aman, que sólo se puede alcanzar a través del «Camino Recto» en los navíos voladores de los Elfos.</p><p>La cosmología nórdica era algo más compleja que la de Tolkien. Asgard y Midgard sólo eran dos de sus nueve «mundos». No obstante, los dos «mundos» de Tolkien son mucho más cosmopolitas, y la mayoría de los habitantes de los nueve mundos nórdicos se pueden reconocer en ellos. Además de Midgard y Asgard, los mitos nórdicos hablan de unos mundos llamados Alfheim y Svartalfheim: los reinos de los elfos de luz y los elfos negros. Éstos son comparables con los Elfos de Tolkien, que comprenden dos grandes razas: los Eldar, que son (en su mayor parte) elfos de la Luz, y los Avari, que son elfos oscuros.</p><p>Los enanos de la mitología nórdica también tenían su propio mundo. Se trataba de un oscuro mundo de cavernas llamado Nidavellir, que se encontraba debajo de Midgard, donde los enanos trabajaban en las minas. Estos enanos comparten muchas de las peculiaridades de los de Tolkien, aunque en él tanto los enanos como los elfos están mucho más definidos, y tienen características más individuales, y genealogías mucho más complejas.</p><p>Es sorprendente que Tolkien sacara los nombres de la mayoría de sus enanos directamente del texto irlandés del siglo XII, Edda en prosa. El Edda relata la historia de la creación de los enanos, y luego cita sus nombres. Todos los enanos en El Hobbit aparecen en esta lista: Thorin, Dwalin, Balin, Kili, Fili, Bifur, Bofur, Bombur, Dori, Nori, Ori, Oin y Gloin. Otros nombres de enanos que Tolkien encontró en el Edda incluía: Thrain, Thror, Dain y Nain. El Edda da también el nombre de Durin a un creador misterioso de los enanos que Tolkien utiliza para su primer rey de los enanos del «Linaje de Durin». Otro de los enanos islandeses es llamado Gandalf. Sin duda fue el significado literal de Gandalf —«hechicero elfo»— lo que atrajo a Tolkien al elegir este nombre para su mago.</p><p>Los nórdicos atribuyeron dos mundos a sus razas de gigantes: Jotunheim y Múspelheim. Jotunheim era el hogar de los gigantes de la escarcha y de las montañas que moraban en cuevas. En ellos vemos las características reconocibles de los grandes, estúpidos y fácilmente burlados monstruos que evolucionaron hasta convertirse en los trolls de los cuentos de hadas escandinavos. En Tolkien, se transformaron en los también estúpidos Trolls de Piedra y Trolls de las Nieves.</p><p>Sin embargo, en el mundo de Múspelheim encontramos unas criaturas mucho más formidables: los gigantes de fuego. Sin duda los gigantes de fuego son personificaciones de los subterráneos poderes volcánicos. Pues una vez que se liberaban de Múspel eran virtualmente incontenibles. En el Ragnarök, la batalla final de los dioses y los gigantes en el fin de los tiempos, desempeñaron una parte importante en la destrucción del mundo. En Tolkien encontramos algo de estos terribles titanes en los Balrogs, los «demonios de poder» del fuego.</p><p>Otro mundo era Vanaheim, el hogar de una segunda raza de dioses, los vanes: una raza de espíritus naturales de la tierra y el aire que también son magos capaces de echar encantamientos aterradores. En los mitos nórdicos estos dioses magos no están muy definidos como en los dominantes dioses ases, pero se asemejan a los Valar de Tolkien en sus tempranas manifestaciones, como espíritus elementales o «fuerzas de la naturaleza».</p><p>El mundo más profundo de todos era Niflheim, la tierra oscura y nebulosa de los muertos. En esta tierra fría y venenosa se alzaba la gran ciudadela amurallada de Hel, la diosa de los muertos. La puerta de esta fortaleza estaba guardada por Garm el Perro y dentro se guardaban prisioneros los espíritus de los muertos. Esto puede compararse en El Silmarillion de Tolkien a la fría y envenenada tierra de Angband («fortaleza de hierro») que está gobernada por Morgoth, el dios de la oscuridad. La puerta de la fortaleza de Angband la vigilaba Carcharoth el Lobo, y allí muchos elfos eran espantosamente torturados y transformados en una raza de seres malditos llamados Orcos. Durante la Guerra de los Anillos, el discípulo de Morgoth, Sauron, intenta recrear Angband en la sombría y maligna Tierra de Mordor.</p><p>En última instancia, tanto las cosmologías del mito nórdico como la ficción de Tolkien comparten un estoico fatalismo. En el mito vikingo, los espíritus de los guerreros muertos se reúnen en la Estancia del Valhalla en Asgard, mientras que en los cuentos de Tolkien los espíritus de los Elfos muertos habitan las Estancias de Mandos en Aman. Los dos están allí esperando el tiempo en que serán llamados a participar en los cataclismos que acabarán con los mundos en que viven. Éste es el gran conflicto de las fuerzas elementales que los escandinavos llamaron Ragnarök, y Tolkien el Fin del Mundo.</p><p>La visión de Tolkien del Fin del Mundo está deliberadamente velada, pero hay algunas similitudes entre el Ragnarök vikingo —cuando el dios rebelde Loki conduce a los gigantes a la batalla contra los dioses— y la Gran Batalla cataclísmica de Tolkien en El Silmarillion. Cuando Eönwë el Heraldo de los Valar sopló su trompeta, los Valar partieron a la batalla contra el Vala rebelde Morgoth y sus monstruosos servidores al final de la Primera Edad del Sol. El Ragnarök vikingo fue una batalla entre los dioses y los gigantes, y de manera similar comenzó cuando Heimdal el Heraldo de los Dioses sopló su cuerno. Ragnarök terminó con la destrucción de los nueve mundos. La Gran Batalla de Tolkien tuvo como resultado la total destrucción de Morgoth y el maligno reino de Angband, pero también provocó trágicamente que los hermosos reinos élficos de Beleriand se hundieran en el mar.</p><p>Algunos relatos de Tolkien repiten de modo directo episodios de aquel cataclismo del Ragnarök. En «La Búsqueda del Silmaril», el héroe Beren intenta usar el Silmaril de fuego para repeler a Carcharoth, el lobo gigante de Angband. Sin embargo, la bestia arrancó de un mordisco la mano de Beren a la altura de la muñeca y se tragó tanto la mano como la joya llameante, en un claro paralelismo entre El Dios Tyr y el lobo Fenrir. Carcharoth Fauces Rojas sintió un dolor horrible cuando la joya le abrasó la carne maldita y desde el interior le consumió el alma. La enorme bestia es como un meteoro salvaje suelto por la tierra, llena de dolor y de iracundo poder hasta que por fin la destruyan.</p><p>En el cuento de Tolkien, Carcharoth puede compararse con el mito nórdico de Fenrir, el lobo gigante, que le arrancó la mano a Tyr, el heroico hijo de Odín. Fenrir era el monstruoso vástago del malvado dios rebelde, Loki, y junto con Carcharoth era el lobo más grande y poderoso en las esferas del mundo. Durante el Ragnarök, el lobo devoró el sol, que lo quemó y consumió por dentro, pero lo llenó con un colérico poder hasta que al fin muere.</p><p>En El Señor de los Anillos, la batalla de Gandalf con el balrog de Moria refleja otro duelo en el Ragnarök. El gigantesco balrog de Moria que lucha con el mago Gandalf con una espada de fuego en el puente de piedra de Khazad-dûm, es una versión reducida de Surt, el gigante de fuego, que lucha contra el dios Frey con una espada de fuego en el Puente del Arco iris de Bífrost. Ambos duelos terminan en desastre cuando los puentes se derrumban y todos los combatientes se precipitan al vacío envueltos en un frenesí de llamas.</p><p>Aunque tanto Tolkien como los nórdicos comparten una visión cataclísmica del fin de sus cosmologías, esta visión no carece de esperanza. De esos conflictos, las dos prometen que dicho fin también es una transición: un mundo más nuevo, mejor y más pacífico renacerá del antiguo y violento. Las fuentes de inspiración de Tolkien son extraídas de un abanico de fuentes mucho más amplio que lo que sugiere esta breve comparación de cosmologías. No obstante, resulta innegable la influencia del mito nórdico en la formación del mundo de Tolkien. Ello se hace aún más evidente cuando examinamos los mitos del anillo de esa civilización; y en especial aquellos mitos que están relacionados con el Rey de los dioses escandinavos, Odín.</p>								</div>
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		<title>Odín, el trasmutador</title>
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		<pubDate>Sat, 22 Jan 2022 22:04:41 +0000</pubDate>
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									<p style="text-align: justify;">Cuando a lo largo del día recordamos a Odín o a Thor o Freyja y tratamos de averiguar su naturaleza, nuestro conocimiento- el cerebro- no consigue ubicar de una manera científica su existencia. Hay varios modelos en los que nos basamos para aproximarnos a ellos:</p><ul><li style="text-align: justify;">-Su rastro en nuestros propios antepasados</li><li style="text-align: justify;">-Los arquetipos que subyacen nuestro inconsciente colectivo</li><li style="text-align: justify;">-Un poder que nos trasciende a través de la vida y muerte.</li></ul><p style="text-align: justify;">Aún así nunca podremos entender por medio de la razón totalmente qué son los dioses. Eso no quiere decir, por supuesto, que no debamos intentarlo, pero no lo hagamos por ese camino: no nos llevará a ningún sitio. Los Poderes Sagrados son trascendentes cuando los comparamos con los humanos y otorgan un estado exaltado, y sabemos que Odín es el dios de la trascendencia misma. ese estado elevado de consciencia, que nuestros antepasados llamaban Odín.</p><p style="text-align: justify;">La búsqueda de la trascendencia es  “<em>ir más allá de lo que sé que soy</em>”. Consideramos pues, que para Odín la trascendencia es el resultado de la apoteosis. Este estado se caracteriza por una conciencia expandida, por exceder los límites del tiempo y el espacio e incluso por una relativa inmortalidad. Odín es el patrón ideal para quien busca la apoteosis. En todas las religiones a la hora de nombrar al poder supremo siempre se le han dado muchos sobrenombres, evitando acotar su “verdadero” nombre. Odín no es el nombre del Padre de Todo, es un título que significa “maestro del éxtasis divino”. No sabemos su verdadero nombre, sólo algunos de sus apodos.</p><p style="text-align: justify;">¿Cuan es la diferencia del camino de la mano derecha y la izquierda?</p><p style="text-align: justify;">La tradición hindú del Va machara (que literalmente significa Camino de la Mano Izquierda en sánscrito) se remonta a épocas muy antiguas y consistía en la práctica de actividades prohibidas por las religiones dominantes de India como el hinduismo, el budismo y el sikhismo en forma ritual, como medio de alcanzar la iluminación. El camino de la mano derecha es la senda espiritual que siguen religiones como el cristianismo o el islam. La meta es unirse con Dios, entrar en<img loading="lazy" decoding="async" class="alignright size-full wp-image-8839" src="https://asatru.es/wp-content/uploads/2022/01/images.jpg" alt="" width="275" height="183" /> comunión con la divinidad. El ser individual sucumbe y deja de existir como una gota de agua en el océano infinito. Por el contrario, en el camino de la mano izquierda la meta es la perpetuación del ser individual. En lugar de mezclarse con la Divinidad, los seguidores del camino de la mano izquierda tienen como propósito incrementar la sabiduría, el poder, la consciencia y finalmente llegar a la inmortalidad.</p><p style="text-align: justify;">El esoterismo tiene todo un aparato de ritos y caminos para su comprensión. En este contexto, dos filosofías opuestas se encontraron en la tradición esotérica occidental involucrando grupos vinculados al ocultismo y grupos vinculados a la magia ceremonial. Para distinguirlos, los términos Camino de la mano izquierda y Camino de la mano derecha, que, como puede ver, son opuestos.</p><p style="text-align: justify;">El Camino de la mano izquierda afirma el individualismo, mientras que el Camino de la mano derecha se basa en la ley filosófica que dice «hágase tu voluntad. Odín representa el camino de la mano izquierda en el sentido de que es un estado elevado de consciencia, es nuestro Yo superior. Cuando seguimos a Odín no buscamos la sumisión ni fundirnos con Él, sino la autorrealización, la trascendencia, la apoteosis. Odín representa el estado más elevado de la consciencia. Su naturaleza corresponde con el arquetipo de mago que explicó Carl Gustav Jung:</p><p style="text-align: justify;"><em>«El mago es sinónimo del anciano adivino, que se retrotrae en línea directa hasta la figura del hechicero de la sociedad primitiva. Es, como el ánima, un demonio inmortal, que atraviesa con la luz del sentido las oscuridades caóticas de la vida. Es el iluminador, el instructor, el maestro, un psicopompos (conductor del alma), cuya personificación no pudo eludir ni siquiera el mismo Nietzsche (…)</em></p><p style="text-align: justify;"><em>En la vivencia de este arquetipo el hombre moderno experimenta el más arcaico tipo de pensamiento como una actividad autónoma, de la cual es objeto»</em></p><p style="text-align: justify;">La comprensión del arquetipo del mago nos acerca al conocimiento de lo que es Odín. Es un dios oscuro, no accesible a todo el mundo, para alcanzar la sabiduría hay que enfrentarse a duras pruebas y es por eso que Odín pone a prueba a sus seguidores, a quienes están consagrados a Él. Es por eso fácil de imaginar por qué las gentes sencillas sienten más devoción por Thor, el protector de Miðgarðr o por Freyr o Freyja como dioses de la fertilidad. En época de nuestros antepasados Odín nunca fue una divinidad muy popular, más bien es un dios oscuro, misterioso, al que es difícil acceder. Un dios asociado al poder, al jefe de la comunidad como caudillo-sacerdote y posteriormente a la monarquía. Un dios de la aristocracia, pues sólo la élite tiene la formación suficiente para acceder al conocimiento. Por eso era el dios de las runas, en una sociedad donde sólo una minoría sabía escribir.</p><p style="text-align: justify;">El camino de la mano izquierda, la búsqueda de la autorrealización personal, ha sido demonizada por el cristianismo ya que esta es una religión del camino de la mano derecha. El arquetipo cristiano del mago sería Lucifer (el Portador de Luz), razón por la cual esta senda espiritual ha sido identificada con el Mal y se considera satánica. El satanismo como filosofía se basa fundamentalmente en el camino de la mano izquierda. Pero el arquetipo de mago está presente en el inconsciente colectivo de los europeos de una manera o de otra. Como apunta Jung, Nietzsche usa a Zaratustra como arquetipo de mago, de viejo sabio, de iluminador, de instructor.</p><p style="text-align: justify;">Es así como debemos interpretar a Odín, como un anciano sabio, representante de ese saber ancestral primitivo acumulado desde épocas remotas. Cuando medito centrándome en Odín, es una constante autotransformación vital, es una especie de diálogo entre el Yo y el Yo Superior, la consciencia elevada.</p><p style="text-align: justify;">El «anciano sabio» aparece en sueños como mago, médico, sacerdote, maestro, profesor, abuelo o como cualquier persona dotada de autoridad. El arquetipo del espíritu en figura de hombre, de gnomo o de animal se presenta en situaciones en que haría falta visión de las cosas, comprensión, buen consejo, decisión, previsión, etc., pero no se puede conseguir por propios medios. El arquetipo compensa ese estado de carencia espiritual con contenidos que rellenan el espacio vacío, ahí es donde entramos en nuestra transcendencia-nacemos, morimos y volvemos a renacer- donde el propio Odín dice:</p><p style="text-align: justify;">Sé que pendí nueve noches enteras del árbol que mece el viento;  <br />herido por la lanza y a Odín ofrecido –<br />yo mismo ofrecido a mí mismo.<br />Del árbol colgué del que nadie sabe el origen de las raíces.</p><p style="text-align: justify;">Pan no me tendieron ni bebida alguna; <br />fijo en lo hondo miré; las runas alcé, <br />las hallé entre gritos; <br />caí a la tierra de nuevo.</p><p style="text-align: justify;">Al fin y al cabo, es una iniciación lo que tenemos por delante de nosotros y si queremos saltar y subir otro nivel no hay mas remedio que pasar por ella. «Quizá podemos llamar a este fenómeno general ‘posesión’. Esta expresión establece tanto un “poseído” como un “poseedor”.</p><p style="text-align: justify;">Odín es el arquetipo del inconsciente colectivo germánico y a él tendremos que volver una y otra vez si queremos renacer. Él nos ayuda a trascender y solamente a través de él lo conseguiremos.</p>								</div>
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		<title>LOKI: EL EMBAUCADOR</title>
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		<pubDate>Sat, 09 Oct 2021 17:51:14 +0000</pubDate>
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									<p style="text-align: justify;">En la mitología, el folklore o la religión germánica, se nos aparece el Trickster. Loki es el dios timador de la mitología nórdica, llamado «Dios astuto», «Herrero mentiroso», «Transformista», «El astuto», «Viajero del cielo», «Caminante del cielo» y «Mago de las mentiras». De los «Eddas») podemos sacar los rasgos fundamentales de su compleja personalidad, en la que destacan el ingenio, la astucia, la amoralidad, el desconocimiento de los límites, la metamorfosis y la capacidad de destrucción.</p><p style="text-align: justify;">Hijo de una unión proscrita, un gigante y una diosa, Loki es una figura de atenuada maldad, que con sus trampas, engaños o bromas molestaba o ponía en apuros a los dioses y luego los ayudaba. Loki pasa de ser un alegre compañero, al que los dioses recurren cuando se ven en apuros, algo sinvergüenza, muy deslenguado y bastante proclive a hacerse con los bienes ajenos, a convertirse en el instigador del asesinato del mejor de los Asees o dioses. Al final de los tiempos, se enfrentará a ellos a muerte.</p><p style="text-align: justify;"><img loading="lazy" decoding="async" class="alignleft size-full wp-image-8814" src="https://asatru.es/wp-content/uploads/2021/10/260px-Loki-mitol-nord.jpg" alt="" width="260" height="371" srcset="https://asatru.es/wp-content/uploads/2021/10/260px-Loki-mitol-nord.jpg 260w, https://asatru.es/wp-content/uploads/2021/10/260px-Loki-mitol-nord-210x300.jpg 210w" sizes="(max-width: 260px) 100vw, 260px" />Tiene la habilidad de cambiar su apariencia, se transforma en salmón, caballo, pájaro, mosca, incluso llega a cambiar de sexo y quedándose embarazado. Es el inventor de la red de pesca, recupera el martillo de Thor robado por el gigante Thrym, roba el oro y el anillo del enano Andvari (cauteloso), usando trampas y engaños.</p><p style="text-align: justify;">Representa una mezcla de personalidad pícara e irresponsable y una dimensión cósmica por la tragedia que desata: con el más grave de sus engaños llevó a la muerte al mejor de los dioses, a Balder, hijo de Odín. Por ello fue castigado hasta el ocaso de los días atado a una roca de la que le cae veneno de serpiente a la cara retorciéndose de dolor hasta que se libere de sus cadenas para luchar contra los dioses en la batalla del fin del mundo o Ragnarök. Pero, entonces, Loki no estará solo sino junto con las demás fuerzas del caos.</p><p style="text-align: justify;">¿Fuerza de la naturaleza? ¿Espíritu burlón? ¿demoníaco y asesino? ¿O simplemente caos, a la vez, fértil y destructor, como la propia Naturaleza, que no sabe de leyes, y sin el que el orden no existiría? En inglés, designa al que trabaja con trucos, el que dirige al otro a un modo equivocado de pensar o le hace ver al otro, cosas que no son. Para los franceses es el «farceur», el farsante; en portugués es el «malandro”, el tramposo; el engañador o «ingannatore»(en italiano), el excéntrico o el travieso (en ruso, трюкач, шалун), en alemán es el pícaro (Schelm) y el estafador (Gauner), pero también el sinvergüenza (Halunke) y timador (Bauernfänger). En español además de todo eso, es el embaucador, el burlador&#8230; Su mayor representación mítica es Hermes.</p><p style="text-align: justify;">A pesar de todos estos apelativos negativos, derivados de un lenguaje consecuencia de una conciencia moral, es el personaje fundamental, más rico y más importante de la cultura, porque representa el movimiento, la libertad y la realidad.</p><p style="text-align: justify;">El Trickster ha ejercido gran fascinación desde siempre y es universal, se encuentra presente en todas las culturas y mitologías. Parece haber sido la figura mitológica principal del mundo paleolítico de la historia. Un tonto, y un tramposo cruel, lascivo, y el epítome del principio de desorden; sin embargo, también es el dador de cultura. (Joseph Campbell «Las máscaras de Dios») Puede ser hombre, mujer, animal, espíritu, dios, diosa o bestia antropomórfica, hace trucos, desobedece las normas y las reglas de comportamiento, está siempre en movimiento y tiene una sexualidad desbordante.</p><p style="text-align: justify;">Su característica principal es su ambigüedad, participan de dos naturalezas diferentes (divino y humano, humano y animal, celestial e inframundo&#8230;) Son seres ambivalentes, ya que presentan en su naturaleza dos sentidos opuestos, el bien y el mal, el orden y el caos; omnipresentes en todas las culturas y aspectos; y tragicómicos.</p><p style="text-align: justify;">LOKI COMO REVERSO DE ODÍN</p><p style="text-align: justify;">La religión germánica tiene una mitología con un dios estafador, tiene otros dioses<img loading="lazy" decoding="async" class="size-full wp-image-8816 alignright" src="https://asatru.es/wp-content/uploads/2021/10/sigyn-nordica.jpg" alt="" width="300" height="287" /> que han creado la perfección, pero es precisamente el Estafador el responsable de los cambios -o errores – que han causado el enredo a veces deplorable y el desorden a veces alegre del mundo tal y como es.</p><p style="text-align: justify;">Es un estafador ambiguo, personificación de la astucia, es un artista en juegos de manos y tramposo, de curiosidad presuntuosa por la que se mete en cosas de las que carece de un conocimiento verdadero, por lo cual se expone a su propio ridículo. Roba el fuego y se quema los dedos. Ingenioso, aunque cae en sus trampas. Es subversivo, interrumpe convecciones, transgrede porque cruza límites prohibidos aún sin tener valores u objetivos para ello. Él es Dios, pero Dios en el borde, de los desvergonzados, no sanciona el sexo. Él es una caja de mentiras, pero de mentiras sin malicia, miente a fin de cubrir sus robos – robos hechos por simple apetito o por pura diversión– o simplemente engaña a la gente, trama historias, o remueve las cosas. Es un artista de la fabulación, sus mentiras son creativas, encantadoras y alegres</p><p style="text-align: justify;">Por su audacia y astucia, el Estafador también puede ser un héroe. Ser ambivalente, enigmáticos y ambiguo. El Estafador puede ser dios creador (demiurgo)o héroe, dios y/o mensajero; tonto o astuto, o ambas cosas a la vez. Es una divinidad caótica, a la vez buena y mala, una forma de mediador entre lo divino y lo humano, es gracioso y cruel, por ello suele ser el más humano de los dioses. Creador y destructor, dador y negador, engañador y engañado &#8230; Se guía por instintos o impulsos incontrolables. Irresponsable, ni bueno ni malo, a la postre es responsable de ambas cosas. No posee valores ni morales ni sociales, ni moraleja, está a merced de sus pasiones y apetitos, y de sus acciones nacen todos los valores &#8230;. Rompe y desafía las reglas de los dioses y de la naturaleza, a menudo con enfrentamientos, con maldad o por simple travesura, siempre en forma de broma o robo, y casi siempre, aunque de manera involuntaria, con efectos positivos.</p><p style="text-align: justify;">Puede variar de forma, cambiar de género o transmutarse. Es diverso y polimorfo ya que puede transformarse en distintos animales y volver a humano. «Un ser bestial, humano y divino.»</p><p style="text-align: justify;">La paradoja del mito de El Estafador es que se convierte en Salvador-héroe, dos ciclos de una misma evolución, de un aprendizaje, aunque algunas culturas han dado importancia más un papel que otro. Así, una de las distinciones más importantes es que podemos ver en el Loki germánico una apertura a la vida de la multiplicidad y a las paradojas, en gran medida ausente en la tradición cristiana de Europa y Norteamérica de clara narrativa moral, más proclive a separar el bien del mal. De hecho, en muchas culturas el dios burlador, debido a su ambigüedad, a su uso del engaño y causar el mal, aunque de forma complementaria a la parte del bien, ha sido identificado por la visión judeo-cristiana occidental con la figura del demonio.</p><p style="text-align: justify;">LOKI COMO TRASFONDO DE LA SOMBRA</p><p style="text-align: justify;">Muchas tradiciones nativas celebran payasos, tricksters, como cualquier tipo de contacto sagrado. Los pueblos han celebrado a los tricksters en muchas culturas por temor de que estos se enojen. Esta figura divina encarna el lado heterodoxo de lo sagrado, es el «simia Dei,» el mono o bufón imitador de Dios, (el hijo que emula al padre, que copia deliberadamente a Dios) medio-divino y medio-animal, bromista y mentiroso. Podemos ver al trickster o «bribón divino» es un espejo del espíritu, un «<em>speculum mentis</em>«. Al ser una divinidad caótica, buena y mala, es mediador entre lo humano y lo divino. Pasa de la irrisión a la seriedad más absoluta. Morir, renacer, viajar al más allá y contar son algunos de sus atributos; es indispensable a la sociedad, sin él, carecería de alma.</p><p style="text-align: justify;">La imagen de estafador sostiene una conciencia de la incertidumbre radical en que vivimos. Los eventos de la existencia son sólo arreglos temporales, la vida es como un milagro que se hace en contra de todas las predicciones. El arquetipo de el Estafador, reconocido y desarrollado por Carl Gustav Jung, es la existencia de lo inesperado que aparece en cada sociedad humana, a veces totalmente reconocido, a veces temido y escondido. Es la parte enfrente del orden – la parte enfrente de todo: él puede darlo la vuelta.</p><p style="text-align: justify;"><img loading="lazy" decoding="async" class="alignleft size-full wp-image-8817" src="https://asatru.es/wp-content/uploads/2021/10/Hijos-de-Loki-de-Emil-Dopler.jpg" alt="" width="640" height="476" srcset="https://asatru.es/wp-content/uploads/2021/10/Hijos-de-Loki-de-Emil-Dopler.jpg 640w, https://asatru.es/wp-content/uploads/2021/10/Hijos-de-Loki-de-Emil-Dopler-300x223.jpg 300w" sizes="(max-width: 640px) 100vw, 640px" />Él es el Hombre Verde, el Bufón, el payaso, la bruja o el mago, Mercurio – puede cambiar de formas, saltar los límites, el Tonto con el potencial a veces para hacerse un sabio. El trickster trastorna la normalidad y el orden jerárquico. Él o ella es el Curador Herido. Él puede que cambie algo el mundo esperado, y por lo tanto es un agente de transformación. Reconoce algo sobre el Universo que está más allá de nuestra conciencia habitual, un superior e imposible a la creatividad doblegada.</p><p style="text-align: justify;">La noción de los Arquetipos desarrollado por Jung está profundamente en la historia humana. Ellos están sobre el crecimiento de toda la vida a partir de su principio en inconsciencia – es decir no en conciencia consciente – y sobre las fuerzas que nos afectan poderosamente, aunque como la gente lo veamos como comparativamente racional. Mitos e historias en cada sociedad muestran modelos similares de percepción del mundo, y nosotros ahora entendemos que éstos son nuestra psicología temprana. Jung escribió que no deberíamos olvidar que ‘el mundo existe sólo porque las fuerzas contrarias están en sostenido equilibrio. ’el racional, lo esperado y seguro es compensado por el irracional, totalmente inesperado y por caos.</p><p style="text-align: justify;">Estos arquetipos profundos expresan algo de las fuerzas en el universo que son complejas. Jung creyó que el Estafador es el arquetipo que está muy cerca del orígen de la especie humana, una estructura de antigüedad extrema, pagana y con una importancia primaria radical al chamanismo.</p><p style="text-align: justify;">El estafador es ‘un precursor del “redentor”, y como él, inmediatamente, Dios, hombre y animal. Él es ambos, infrahumano y sobrehumano, bestia y figura divina, y cuya característica más alarmante es su inconsciencia. » Él es torpe y carece de más sabiduría que la instintiva. Jung creyó que estas señales, son verdaderas de su naturaleza humana ‘que no está tan bien adaptado al ambiente como un animal, pero en cambio, tiene la perspectiva de un desarrollo mucho más alto de conocimiento basado en una impaciencia considerable a aprender … » Esta fuerza trabaja en el borde, en los límites entre cielo y tierra, entre lo conocido y desconocido, extendiéndolos y cruzándolo. Esta fuerza puede ser espantosa, cruel y antisocial. El estafador «es la figura en el mito que amenaza con apartar todos los mitos» Él es ‘un estado eterno de mente’ que recela todo lo eterno, arrastrándolos de sus vedados divinos para ver como ellos caen en este mundo atrapado por el tiempo. Por eso, él no es popular entre los poderes de la tierra, o con los elementos conservadores de cualquier nación o de religión, es la ambigüedad, donde el bien y el mal queda superado, es la otra cara de la moneda, el caos. Jung desarrollará posteriormente el concepto del «niño interior»:</p><p style="text-align: justify;"><em>              El Trickster es una especie de individualista solitario que contempla las    instituciones como entidades extrañas. No deja a nadie indiferente, el humor es su arma predilecta incluso aunque pueda ser cruel. La antropología revela que “nosotros tenemos un niño en nosotros mismos” y que los numerosos pueblos han experimentado este hecho.</em></p><p style="text-align: justify;">En el trickster se presenta la existencia de un proceso que nos remite a un arquetipo presente en cada ser humano. El bribón divino es la pequeña criatura mítica de leyendas, pero también un componente de nuestra alma. Sin embargo, la noción de Trickster y de “niño divino” no se recubren más que parcialmente. En cierta manera el Trickster es el doble, la ambivalencia, la parte de la Sombra del “niño divino “. La luz y la sombra, en suma.</p><p style="text-align: justify;"><em>              “La sombra tiene algo de inferior, primitivo, inadaptado y desgraciado, pero no absolutamente malo. No hay luz sin sombra y totalidad física sin imperfección. La vida no necesita para su apertura la perfección sino la plenitud. Sin imperfección no hay progresión ni ascensión” (C.G. Jung. “El alma y la vida”)</em></p><p style="text-align: justify;">Jung descubrió también su concepto de individuación. El trickster es tan diverso, tan polimorfo que es a veces difícil conservarle una individualidad real. Es al término de este aprendizaje que se hará un ser humano, lo que no era, o no siempre, al principio. Y esta última noción es importante porque evoca una evolución, un paso al estado de adulto, al de hombre o de mujer madura. Se trata de un ser brusco y astuto, lleno de inocencia y codicia, que infringe todas las reglas, comete todas las torpezas, activa todas las catástrofes y cae en todas las trampas, incluso las aquellas que él mismo tendió. En cierto modo, el trayecto del trickster es el de un aprendizaje por lo absurdo.</p>								</div>
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