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	<title>Ernesto Ginés García Mora, autor en Comunidad Odinista de España-Ásatrú</title>
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	<description>Odinismo-Ásatrú para el mundo actual</description>
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	<title>Ernesto Ginés García Mora, autor en Comunidad Odinista de España-Ásatrú</title>
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		<title>La verdad revelada</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Ernesto Ginés García Mora]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 15 Mar 2026 21:14:29 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Actualidad]]></category>
		<category><![CDATA[Religión]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La Iglesia católica en nuestro ámbito, aunque es extensible a las demás iglesias cristianas, es una institución que conserva una notable influencia en nuestra sociedad —a pesar de que la mayoría de sus templos suelen estar muy vacíos y de que casi nadie, ni aun sus fieles, sigue las directrices oficiales en materia de moral— &#8230;</p>
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<p>La Iglesia católica en nuestro ámbito, aunque es extensible a las demás iglesias cristianas, es una institución que conserva una notable influencia en nuestra sociedad —a pesar de que la mayoría de sus templos suelen estar muy vacíos y de que casi nadie, ni aun sus fieles, sigue las directrices oficiales en materia de moral— y sus actuaciones repercuten tanto entre los creyentes católicos, o de cualquier otra religión, como entre los ciudadanos manifiestamente ateos</p>



<p>Lo que es, dice o hace la Iglesia católica, por tanto, nos incumbe en alguna medida a todos, ya que resulta imposible sustraerse a su influjo cultural tras casi dos milenios de predominio absoluto de su espíritu y sus dogmas en el proceso de conformación de mentes, conciencias, costumbres, valores y hasta legislaciones.</p>



<p>Si nos detenemos a pensar, nos daremos cuenta de que no sólo tenemos una estructura mental cristiana o católica para ser creyentes, sino que también la tenemos para practicar otra religión no judeocristiana, y sólo podemos hacerlo desde la plataforma que nos lo hizo conocer, por eso el neopaganismo de nuestro entorno cultural está, básicamente, influenciado por el monoteísmo. Nuestro vocabulario cotidiano, así como nuestro refranero, supura cristianismo y catolicismo por todas partes. La forma de juzgar lo correcto y lo incorrecto parte inevitablemente de postulados cristianos o católicos. Los mecanismos básicos de nuestra culpabilidad existencial son un dramático fruto de la (de)formación católica (heredera, en este aspecto, de la dinámica psicológica judeocristiana).</p>



<p>La certidumbre en la que los cristianos dan un voluntario salto al vacío de la fe, asume la hipótesis creyente de que las Escrituras son «la palabra inspirada de Dios»; pero, desde este contexto, las conclusiones son aún más graves puesto que si la Biblia es palabra divina, tal como afirman los creyentes, resulta obvio que la Iglesia católica, al falsearla y contradecirla, traiciona tanto la voluntad del Dios Padre como la del Dios Hijo —a quienes dice seguir fielmente—, al tiempo que mantiene un engaño colosal que pervierte y desvía la fe y las obras de sus fieles.</p>



<p>Cuando se considera que los textos sagrados de una religión son verdades reveladas y no el resultado de la experiencia humana, se llega siempre a la misma encrucijada. Llega un momento en el que se encuentra una mancha en el texto: una falsedad, una incongruencia, un desatino. Algo que no se corresponde con la realidad auténtica. Y cuando llega ese momento, si el texto es una verdad revelada, entonces todo él queda en sí mismo invalidado.</p>



<p>Si fuese obra de la experiencia humana, podrías rescatar algunas cosas y condenar otras porque 𝘦𝘳𝘳𝘢𝘳𝘦 𝘩𝘶𝘮𝘢𝘯𝘶𝘮 𝘦𝘴𝘵, la equivocación de los hombres resulta natural y aceptable. Pero si el texto es una revelación divina, tienes que aceptarlo o rechazarlo de forma íntegra porque el dios Judeocristiano es infalible y no comete error alguno.</p>



<p>El creyente de una tradición revelada que ha llegado a esta encrucijada puede tratar de realizar malabares intelectuales para intentar justificar el error. Aludir a que el error está en la tergiversación humana del mensaje original o atribuir la equivocación a una cuestión de hermenéutica; lo que falla es la intermediación entre la revelación y los hombres. Pero si el error está en la tergiversación del mensaje original, ¿cómo distingues qué parte está tergiversada y cuál no? Y si el error reside en la interpretación del texto, ¿cómo sabes qué interpretación es la correcta y cuál no? ¿Quién tiene el criterio para decidir? Entrando así en el bucle infinito del error, la interpretación y la autoridad.</p>



<p>Por eso cuando un seguidor de una tradición revelada encuentra una mancha en la revelación, una mancha que poco a poco se va haciendo más grande, suele tomar tres caminos:</p>



<ol class="wp-block-list">
<li>se tapa los ojos y se enroca en la revelación volviéndose un fanático,</li>



<li>cae en un profundo ateísmo.</li>



<li>se decide por seguir una religión natural, pagana-politeista</li>
</ol>



<p>Para los puntos 1 y 2 quizá sea esta la razón por la que los monoteísmos revelados han sido las religiones que irónicamente más fanáticos y ateos han producido en la historia. Ambos, hijos los dos del mismo padre, están encontrando en el mundo moderno el campo de batalla en el que combatirse el uno el otro hasta la aniquilación. Fanatismo y ateísmo, dos formas de ignorancia equidistantes del mismo centro, pero coincidentes en una cosa: ambas se llevan por delante aquel espíritu que en su búsqueda genuina de sabiduría y trascendencia nunca comulga ni con unos ni con otros.</p>



<p>La salida a la tercera vía es complicada, pues vivimos un mundo donde los valores tradicionales están radicalmente transmutados e invertidos. Es un continuo nadar contra corriente en este mundo decadente en descomposición, pero es la única vía donde el hombre actual puede volver a recuperar su esencia más íntima, para encontrar el verdadero sentido de la vida, pues esa es la gran pregunta a la que tenemos que contestar.</p>



<p>El Odinismo-Ásatrú no tiene ningún libro sagrado ni ninguna verdad revelada, solo pretende mostrar como es el mundo donde ha nacido el hombre. Odín y los demás Dioses siempre han estado presentes en la naturaleza, solo hay que volver a observarla con cariño para encontrarlos.</p>
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		<title>La mujer, la tierra y la muerte</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Ernesto Ginés García Mora]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 25 Jun 2025 17:22:37 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La tierra representa fertilidad, pero también es fuente proveedora de la riqueza del mundo. Todo sale de ella. Así como la semilla germina alimentándose de la tierra. La naturaleza epistemológica de esta relación es muy profunda y holística. La expresión “madre” es una palabra que viene dotada de una significación profunda como la raíz de &#8230;</p>
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<p>La tierra representa fertilidad, pero también es fuente proveedora de la riqueza del mundo. Todo sale de ella. Así como la semilla germina alimentándose de la tierra.</p>



<p>La naturaleza epistemológica de esta relación es muy profunda y holística. La expresión “madre” es una palabra que viene dotada de una significación profunda como la raíz de un árbol anclada en el suelo. Cuando más profunda la raíz, más alta y visible denota el árbol. Pues contemplada en forma humana así se destaca la mujer develando su gran maestría, aunque muy denostada por las religiones judeocristiano-islámicas, la mujer siempre fue sagrada para los pueblos germánicos. Sagrada y receptora del respeto de toda la comunidad.</p>



<p>Estas mujeres demuestran participar activamente en su entorno social, contribuyendo a la supervivencia de su pueblo y compartiendo con los varones el poder y prestigio de su grupo familiar, para el que actúa como transmisora del linaje. A pesar de la vaguedad de los datos al respecto, parece que el reparto de actividades entre los sexos en la sociedad germana permitía a la mujer un protagonismo que se traducía no sólo en la probable supervivencia de una serie de rasgos propios de estructuras matrilineales, sino también en una participación femenina especialmente destacada en dos aspectos fundamentales en la vida de una comunidad, como son el mundo de las creencias y la guerra, ambos estrechamente unidos a la esencia íntima de un pueblo y su capacidad de supervivencia.</p>



<p>Los germanos consideraban a las mujeres dotadas de notables capacidades para lo mágico-religioso, y en este marco su consejo era valorado y estimado. Esta influencia de la mujer en el mundo de las creencias del pueblo germano se articulaba a través de un sacerdocio femenino con facultades adivinatorias, dentro del cual algunas mujeres fueron objeto de especial veneración. Este sacerdocio femenino, posiblemente jerarquizado en función de la edad, era ocupado por mujeres ancianas, o bien en algunos casos muchachas núbiles, que llevaban como distintivos el color blanco de su ropa, la desnudez de sus pies y el uso de cinturones de bronce, prácticas, especialmente las dos últimas, de claro sentido mágico-religioso, y que constatamos también entre los pueblos celtas del centro y norte de Hispania, así como la costumbre de utilizar el criterio de la edad para establecer una jerarquía entre los miembros de la comunidad.</p>



<p>Por otro lado, estas mujeres eran también las guardianas de la memoria histórica y de las tradiciones guerreras de su pueblo, que se transmitían de generación en generación contenidas en antiguos versos y canciones de guerra. Así, las prácticas adivinatorias de las sacerdotisas, considerablemente sangrientas, toman su sentido en la necesidad de profetizar el triunfo de su gente en la batalla, cuestión fundamental para una sociedad eminentemente guerrera. Incluso estas sacerdotisas podían estar presentes en los combates, demostrando una doble vinculación de la mujer con dos mundos, a su vez muy ligados entre sí, que son el de la guerra y el de lo mágico-sagrado.</p>



<p>Indica Tácito que, antes de los combates, los germanos acostumbran un canto guerrero, al que llaman barritum, que se considera como augurio y cuya ejecución se logra acercando los escudos a la boca, según su parecer, para que la voz suene más llena y profunda con la repercusión. El <em>barritum</em>, a diferencia de los himnos guerreros, por ejemplo aquel mismo con el cual, según Tácito, los germanos recordaban a Wotan, no pretendía ser una expresión razonada destinada a dar ánimo a los ciudadanos, inflamándolos con los gloriosos recuerdos de los héroes o despertando su orgullo por ser miembros de tal ciudad; más bien parece pertenecer al círculo de la cultura mágica, que integra a todos estos pueblos bárbaros y que se expresa en la guerra, que significa la posibilidad de penetrar en un mundo sobrenatural y, por eso, los sobrecoge un éxtasis guerrero, que es propiciado por un ritual bélico y acentuado por la incitación que representa la solidez y eficacia de los vínculos familiares , a tal punto que parecen poseídos o identificados por los Dioses, lo que explica que Tácito, refiriéndose a los <em>Harii</em> diga que infunden un terror propio de un ejército de espectros al combinar una serie de elementos tremebundos, de manera que, en las batallas, los enemigos son vencidos primero en los ojos por esa visión infernal. Eso es el <em>barritum</em>; que corresponde, en general, a uno de estos elementos primitivos. Al lanzar este grito puede ser que bien aterroricen a sus enemigos o que sean ellos los que tiemblen y esto se debe a que, con él, invocan y provocan a los espíritus de sus antepasados, y los convocan a combatir, codo a codo, con los actuales representantes de su estirpe. La guerra no la emprenden sólo los vivos; es un asunto que atañe a toda la comunidad, la de los vivos y los muertos, porque está en juego la continuidad y persistencia de toda la estirpe; por eso, se justifica que sus espíritus se hagan presentes y al sentirlos, al darse cuenta de que han respondido al llamado que se les hacía, el ejército siente acrecentarse su ímpetu y lo expresa tan claramente que aterroriza a sus enemigos. Pero bien puede acontecer que los espíritus no respondan: un sacrilegio, un rito mal cumplido o alguna nefasta acción puede impedirlo; los guerreros lo saben y lo temen y, por eso, tiemblan al sentirse desamparados, al comprender que tendrán que dar solos la batalla contra sus enemigos que están respaldados, tal como ellos podrían haberlo estado, por los espíritus de sus antepasados. Esta es la razón por la cual se ha visto que el <em>barritum</em> es también un augurio, ya que, de antemano, puede asegurarse el resultado del combate considerando el estado de ánimo de sus participantes.</p>



<p>Para emitir este grito que tiene tanta importancia, ya lo hemos visto, acercan los escudos a la boca; ahora podemos indicar que no se trata sólo de lograr, de ese modo, que el barritum resuene más potente, puesto que el papel del escudo -en el cual está representada toda la estirpe, como que ha venido transmitiéndose a lo largo de generaciones y atestigua que su actual poseedor es miembro activo de ella- es el de</p>



<p>servir de instrumento mágico-religioso en su relación con los espíritus de los antepasados, tal como se puede también comprobar en el párrafo XI, que ahora comprendemos mejor con esta nueva perspectiva: no es sólo una manera germánica de manifestar estruendosamente la aprobación; al golpear las frámeas en los escudos se quiere significar que están aprobando ellos y que se está corroborando esta aprobación con la de los antepasados -garantía de seguridad en la conservación de tradiciones y costumbres, que constituyen el ánima de su cultura- al despertar su recuerdo, mejor aún, al hacerlos comparecer ante la asamblea al golpe de la frámea en el escudo.</p>



<p>&nbsp;Añade, por otra parte, las costumbres matrimoniales de los germanos, e indica que el marido es el que debe ofrecer la dote, consistente en «bueyes», un caballo enfrenado y un escudo con una frámea y una espada»; la mujer, por su parte, presenta a su marido alguna arma, y, «en estos, se juzga que consiste el vínculo máximo, los misterios sagrados y las divinidades conyugales». Estos presentes ha de guardarlos en tanto ella viva, y entregarlos inviolados y conservando su original dignidad a sus hijos, para que posteriormente se transmitan a sus descendientes.</p>



<p>Tácito mismo da su explicación a esta costumbre: también la mujer ha de vivir dentro de ese clima de esfuerzo y de belicosidad que caracteriza al germano, y para indicarle que ha de ser la compañera en los trabajos y en los peligros es que se le hacen estos presentes. Pero detengámonos un momento: la mujer también entrega alguna arma, tal vez un escudo. Pasan los años, y debe hacer entrega a sus hijos, a medida que van contrayendo matrimonio, de los presentes que un día ella recibió; pero, por una parte, bueyes y caballos ya pueden haber muerto y no habrá dificultad en reemplazarlos por otros, de acuerdo con la riqueza de la familia, para poder darlos a todos los hijos varones; en cambio, el escudo, la frámea y la espada es indudable que pueden conservarse <em>inviolata ac digna </em>, a través del paso de los años, y que son los únicos que efectivamente pasan -siendo los mismos- de generación en generación, conservados por las mujeres, pero transmitidos por los hombres, por un hombre, puesto que se trata de un escudo, de una frámea y de una espada; seguramente por el primogénito o por el que daba mayores garantías para la conservación del linaje. Como puede verse, hay algo más que un puro símbolo bélico destacado en el momento del matrimonio, aparece también la idea de que mediante la transmisión de ciertas armas se va perpetuando el linaje.</p>



<p>También entre los pueblos celtas de la franja central peninsular se constata la existencia de mujeres con facultades oraculares o proféticas, en ocasiones muchachas muy jóvenes, así como el papel de excepción que desempeñaban las madres como depositarias y transmisoras de las hazañas de los antepasados, que enseñaban a sus hijos en forma de canciones que entonaban en la batalla.</p>
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		<title>España ha dejado de ser católica</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Ernesto Ginés García Mora]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 03 Jun 2025 16:15:12 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Actualidad]]></category>
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		<category><![CDATA[odinismo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Solo el 55% de los españoles se reconoce como católico, frente al 90% de finales de los setenta El avance de la secularización de la sociedad es especialmente notable entre los jóvenes: en 2002, el 60% de la población de 18 a 29 años se identificaba como católica, mientras que en 2024 solo lo hacía &#8230;</p>
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<ul>
<li><strong>Solo el 55% de los españoles se reconoce como católico, frente al 90% de finales de los setenta</strong></li>
<li><strong>El avance de la secularización de la sociedad es especialmente notable entre los jóvenes: en 2002, el 60% de la población de 18 a 29 años se identificaba como católica, mientras que en 2024 solo lo hacía el 32%</strong></li>
<li><strong>El porcentaje de indiferentes, agnósticos o ateos ha subido del 22% en 2002 al 42% en 2024</strong></li>
</ul>
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									<p>Solo el 55 % de los españoles mayores de edad se identifica como católico, cifra que dista considerablemente del 90% registrado en la segunda mitad de los años setenta. La última de las Notas de Coyuntura Social, editada por Funcas, evidencia la secularización de la sociedad en España, un país que durante siglos fue considerado uno de los bastiones del catolicismo y motor de su difusión internacional.</p>								</div>
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									<p>Aunque la disminución en la proporción de católicos es sustantiva en todos los grupos de edad, es especialmente profunda entre los más jóvenes, según los datos de la Encuesta Social Europea analizados por Funcas. En 2002, el 60% de la población de 18 a 29 años se identificaba como católica, mientras que en 2024 solo lo hacía el 32%.</p>								</div>
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									<p>El avance de la secularización puede atribuirse en gran medida al reemplazo generacional, sin embargo, no es el único factor que explica la caída de la identificación católica de la población. Junto con la incorporación de generaciones menos religiosas, también se da una pérdida de religiosidad a lo largo de la vida. Por ejemplo, el 83% de los nacidos entre 1943 y 1952 se identificaban como católicos en 2002, cuando tenían entre 50 y 59 años, pero en 2024, ya con edades entre los 70 y 79 años, esa cifra había caído al 73%. Esta evolución es aún más marcada en las generaciones más jóvenes: entre 2002 y 2024, la proporción de católicos entre quienes nacieron entre 1973 y 1984 pasó del 60% al 42%.</p>								</div>
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									<p>En este caso la pérdida de la religiosidad católica es entre las personas que siendo católicas en un principio han perdido la fe, ya no creen en Cristo-Jesús.</p>								</div>
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									<p>Entre las personas nacidas entre los años 1973 y 1984, el abandono de la fe católica se desplomó.  </p>								</div>
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									<p>El espacio del catolicismo apenas ha sido ocupado por otras religiones, como podría esperarse, en parte, por la incorporación de población de origen extranjero a la sociedad española, sino que en su mayoría se corresponde con quienes se declaran indiferentes, agnósticos o ateos, es decir, con quienes no tienen una adscripción religiosa. Así, el porcentaje de quienes no se identifican con ninguna religión ha pasado del 22% en 2002 al 42% en 2024, lo que representa un cambio sustancial en el panorama religioso del país.<br />Según los datos de la Encuesta Social Europea, la práctica religiosa en España también se sitúa en niveles históricamente bajos. En 2024 solo un 17% de los residentes adultos se identificaba como católico y asistía a oficios religiosos con una frecuencia al menos mensual, cifra que, sin embargo, en 2002 todavía alcanzaba al 28%. Por edades, en 2024, solo el 8% de los residentes de 18 a 29 años se identificaba como católico y asistía a oficios con regularidad (al menos una vez al mes), frente al 33% en el grupo de 70 años o más.</p>
<p><br /><strong>Matrimonios religiosos y religión en la escuela</strong><br />La pérdida de influencia de la religión en la vida cotidiana se comprueba en dos indicadores que reflejan el menguante papel de la socialización de las generaciones venideras en el catolicismo y sugieren que el proceso de secularización todavía tiene recorrido: el desplome de los matrimonios católicos y la caída paulatina de la matrícula en la asignatura de religión católica. En cuanto al primero, en 2023, solo el 18% de los matrimonios entre personas de distinto sexo se celebró por el rito católico; en 1976 prácticamente todos los matrimonios eran religiosos e, incluso en el año 2000, aún representaban el 76% del total.<br />Respecto a la proporción de niños matriculados en la asignatura de religión católica en la escuela, en el último curso con datos disponibles, 2022-2023, el 56% del alumnado de Primaria lo estaba, frente al 85% del primer curso con datos, 1998-1999. En los centros públicos, la matrícula en esa asignatura bajó del 81% al 44%. En los privados, aunque también desciende, la enseñanza de la religión católica sigue siendo mayoritaria: pasó del 91% al 82%. Estas diferencias no necesariamente reflejan un mayor nivel de religiosidad de las familias de la escuela privada, sino que pueden estar relacionadas con la orientación confesional de la mayoría de estos centros en España y con que algunas familias prioricen aspectos como el proyecto educativo o el entorno social sobre la correspondencia de la enseñanza religiosa con la identificación y la práctica cotidiana de la familia.</p>								</div>
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									<p>Estos datos no hacen sino confirmar lo que es evidente en nuestra sociedad, el desplome del catolicismo en España es Colosal. Parece que los 1700 años de imposición religiosa por la fuerza, se han difuminado de un plumazo. No solamente no han dejado rastro en nuestro entorno, sino que el fenómeno no ha parado. Se va acentuando más rápidamente aún. Ahora los seminarios están vacíos, dentro de unos pocos años, serán las iglesias las que se vaciarán completamente.</p>
<p>Por delante tenemos un reto, tenemos una oportunidad para que Europa vuelva a recuperar sus raíces religiosas, para que el movimiento Odinista se implante de una manera generalizada. Porque el hombre no puede vivir sin espiritualidad. En la ética materialista el hombre no es sino un número. Un DNI con el que hacienda exprime nuestro esfuerzo cotidiano, y por el que vemos pasar una triste existencia. La vida es algo maravilloso que merece la pena ser vivida. Pero no se trata de acumular bienes materiales y no ser conscientes de que nuestro preciado tiempo se esfuma de entre los dedos de nuestras manos.<br /><br />Nuestros Dioses nunca se fueron. La iglesia no consiguió acabar con ellos. Y ahora están aquí junto a nosotros.<br /><br /><strong>¡Odín Vive!</strong></p>								</div>
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		<p>La entrada <a href="https://asatru.es/espana-ha-dejado-de-ser-catolica/">España ha dejado de ser católica</a> se publicó primero en <a href="https://asatru.es">Comunidad Odinista de España-Ásatrú</a>.</p>
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		<title>Moncayo, nuestra montaña sagrada</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Ernesto Ginés García Mora]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 25 May 2025 20:47:54 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>Moncayo, nuestra montaña sagrada Se nos ha preguntado a menudo por qué dentro de nuestras principales actividades figura la de una ascensión anual a Moncayo. La respuesta es simple: Es nuestra montaña sagrada. En este trabajo desgranaremos los conceptos en los que se basa la concepción que impregna esta actividad. La montaña ha sido siempre &#8230;</p>
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										<content:encoded><![CDATA[		<div data-elementor-type="wp-post" data-elementor-id="10517" class="elementor elementor-10517">
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					<h2 class="elementor-heading-title elementor-size-default">Moncayo, nuestra montaña sagrada</h2>				</div>
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									<p>Se nos ha preguntado a menudo por qué dentro de nuestras principales actividades figura la de una ascensión anual a Moncayo. La respuesta es simple: Es nuestra montaña sagrada.</p><p>En este trabajo desgranaremos los conceptos en los que se basa la concepción que impregna esta actividad.</p><p>La montaña ha sido siempre un elemento de gran simbolismo, ligado principalmente al sacrificio humano, físico y mental, en pos de elevarse por encima de las nubes y del propio ser. Partiendo de la base de que no es solamente alcanzar la cima lo que nos hace ser conscientes de la función sagrada de una montaña, deberemos analizar la multiplicidad de factores que inciden en ello: La subida como actitud mental. En medio de un silencio sobrecogedor como pocos y de una soledad inquietante, se yergue majestuosa, serena e imperturbable la montaña: santuario pétreo, centinela misterioso, gigante coronado de nieve —frecuentemente visitado por un ejército de celajes—, mansión de dioses, espíritus, genios y criaturas extrañas, morada de los muertos, «alma vieja», un eje que conecta el Cielo con la Tierra, lugar de inspiración y meditación, uno de los sitios preferidos para dar culto a las deidades y ofrecer sacrificios, enclave de pactos divinos, en resumen, un espacio sagrado por excelencia: «La montaña, por estar más cerca del cielo, es sagrada por dos conceptos:</p><ul><li> por un lado, participa del simbolismo espacial de la trascendencia («alto», «vertical», «supremo», etc.)</li><li> y por otro, es el dominio por excelencia de las hierofanías atmosféricas, y en su virtud, la morada de los dioses. Todas las mitologías tienen una montaña sagrada. Todos los dioses celestes tienen en sitios altos lugares dedicados a su culto. Los valores simbólicos y religiosos de las montañas son innumerables.</li></ul><p>La montaña posee un simbolismo muy especial ya que es el lugar de la tierra que está más cerca del cielo y también el primer punto donde el cielo puede unirse con la tierra. Es un lugar de encuentro, de reunión, de hierofanía . Es también la imagen de un cuerpo, un cuerpo sutil, pues su forma recuerda a la pirámide que desde la base se sutiliza hasta su cúspide. Se trata de una tierra pura donde la unión entre lo inferior y lo superior es posible y donde los hombres que la habitan disfrutan de la presencia de los dioses, tal como lo afirma un aforismo:” El sabio se glorifica únicamente en su unión con la divinidad, es decir, que reposa y calla lo más a menudo posible, ya que la unión de los hombres con la divinidad sólo puede realizarse sobre la montaña sagrada en la unidad del silencio reposante”.</p><p>Se llega a esta montaña después de haber pasado por la noche, el caos e, incluso, por el infierno. Dicho de otro modo, desde la oscuridad y lo inferior surge un cuerpo puro. Escalar la montaña es un verdadero rito de iniciación, un encuentro con uno mismo, una búsqueda de alimento espiritual, una gran oportunidad de entrar en la «vida adulta del alma».</p><p style="text-align: left;">La montaña es, simbólicamente, la escalera que se eleva desde el mundo de los hombres hasta el lugar donde residen los dioses. <img loading="lazy" decoding="async" class="alignright wp-image-10520" src="https://asatru.es/wp-content/uploads/2025/05/Moncayo-2-300x224.jpg" alt="" width="405" height="302" srcset="https://asatru.es/wp-content/uploads/2025/05/Moncayo-2-300x224.jpg 300w, https://asatru.es/wp-content/uploads/2025/05/Moncayo-2-1024x765.jpg 1024w, https://asatru.es/wp-content/uploads/2025/05/Moncayo-2-768x574.jpg 768w, https://asatru.es/wp-content/uploads/2025/05/Moncayo-2-1536x1147.jpg 1536w, https://asatru.es/wp-content/uploads/2025/05/Moncayo-2-2048x1530.jpg 2048w" sizes="(max-width: 405px) 100vw, 405px" />En este sentido es el centro del mundo, pues al ascender por la escalinata de un recinto sagrado, situado generalmente en el lugar geográfico más alto: la mente del peregrino se eleva desde su punto de partida terrenal hasta estados trascendentes. La búsqueda de la trascendencia es lo que da sentido al camino desde la base hasta la cumbre. En efecto, como el centro del mundo, enlazando la tierra y el cielo y sujetando las cuatro direcciones cardinales, la montaña representa un axis mundi (el centro del mundo). El lugar donde se une lo de arriba y lo de abajo, el cielo y la tierra. La falda de la montaña continúa las cualidades de la tierra y por ello es múltiple; por el contrario, la cima representa la sublimación de la materia y, en consecuencia, es el vínculo trascendente del hombre con los dioses.</p>								</div>
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									<p>En la tradición oriental predomina el sentido inmanente mientras que la occidental es más trascendente, pero en ambos casos el simbolismo es el mismo y la iluminación se produce por la unión de la luz y su sombra. Simbólicamente, la escalera, la montaña y la cima son lo mismo: el lugar de la manifestación de la luz corporificada.</p><h4>Lyfjaberg</h4><p>En nuestra mitología, tenemos una montaña sagrada: Lyfjaberg (del nórdico antiguo: montaña de la sanación) donde la gigante Menglöð se sienta en su cumbre acompañada de nueve doncellas, posiblemente nornas o valquirias. Menglöð está prisionera de un gigante llamado Fjölsvinnr y rescatada por el héroe Svipdagr según el poema Fjölsvinnsmál. En el castillo de Lyfjaberg habita un vigilante llamado Fjölsviðr, un nombre para Odín en Grímnismál, acompañado de sus lobos Geri y Gifr.</p><p style="text-align: center;"><em>La montaña es sanadora </em><br /><em>Te levanta el ánimo </em><br /><em>Te reduce el estrés </em><br /><em>Te nutre el alma </em><br /><em>Tiene algo tan adictivo </em><br /><em>Que nos hace querer </em><br /><em>Regresar siempre.</em></p><p>El término Valhalla es notorio en la religión escandinava, su significado es “el palacio de los caídos», en el cual Odín gobierna (aquí, como en las tradiciones helénicas, para los seres vulgares no hay, tras la muerte, más que la existencia oscura y mediocre en el Helheim), reservado a los nobles y esencialmente a los héroes caídos en el campo de batalla. Según el dicho según el cual «la sangre de los héroes está más cerca de los dioses que la tinta de los sabios y las plegarias de los devotos», involucra en estas antiguas tradiciones el culto y el sacrifico, que es más grato a la divinidad máxima Odín y más fecundo de frutos supramundanos. Los caídos por Odín quedaban así transformados en sus «hijos» e inmortalizados junto a los reyes divinizados, en el Valhalla, lugar que frecuentemente se asimila al Asgard, a la ciudad de los Ases, es decir, de las luminosas naturalezas divinas en perenne lucha contra los Elementales, contra las criaturas tenebrosas de la tierra.</p><figure id="attachment_10521" aria-describedby="caption-attachment-10521" style="width: 300px" class="wp-caption alignright"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-10521" src="https://asatru.es/wp-content/uploads/2025/05/c-topaz-denoise-enhance-4x-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" srcset="https://asatru.es/wp-content/uploads/2025/05/c-topaz-denoise-enhance-4x-300x225.jpg 300w, https://asatru.es/wp-content/uploads/2025/05/c-topaz-denoise-enhance-4x-1024x769.jpg 1024w, https://asatru.es/wp-content/uploads/2025/05/c-topaz-denoise-enhance-4x-768x577.jpg 768w, https://asatru.es/wp-content/uploads/2025/05/c-topaz-denoise-enhance-4x-1536x1153.jpg 1536w, https://asatru.es/wp-content/uploads/2025/05/c-topaz-denoise-enhance-4x-2048x1537.jpg 2048w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /><figcaption id="caption-attachment-10521" class="wp-caption-text">II ascensión a Moncayo. Tiendas de COE en la cumbre</figcaption></figure><p>Valhalla aparece como nombre de cumbres suecas y escandinavas y en montes antiguos, como el Helgafell, el Krossholar y el Hlidskjalf fue concebida la sede de los héroes y de los príncipes divinizados. El Asgard aparece a menudo en Edda como el Glitmirbjorg, la «montaña resplandeciente» o el Himinbjorg, donde la idea de montaña y la de cielo luminoso, de calidad luminosa celeste, se confunden. Queda pues el tema central del Asgard como un monte altísimo, sobre cuya cumbre helada, por encima de las nubes y de las nieves, brilla una claridad eterna.</p><p>Así vemos que, la «montaña» como Valhalla es también el lugar donde prorrumpe tempestuosamente y sobre el cual vuelve a posarse el sedicente Wildes Heer. Aquí se trata de un antiguo concepto popular nórdico, expresado en la forma superior de un ejército mandado por Odín e integrado por los héroes caídos. Según esta tradición, el sacrificio heroico de la sangre (y por la cual el iniciado victorioso sobre la muerte venía asimilado a la figura de los héroes y de los vencedores) sirve también para acrecentar con nuevas fuerzas aquel ejército espiritual irresistible -el Wildes Heer- del cual Odín, dios de las batallas, tiene necesidad para alcanzar un objetivo último y trascendente: luchar en el Ragnarök contra las fuerzas del caos que provocan el acabamiento del mundo viejo y enfermo, que lideran el inexorable paso del tiempo y la caducidad de todo.</p><p>A través de estas tradiciones, unidas en su significado íntimo y no tanto en su forma exotérica, llegamos pues al concepto más elevado del ciclo de los mitos sobre la divinidad de la montaña; y afirmaremos encontrar personalmente, en nuestros recuerdos nostálgicos de la guerra en la alta montaña, casi un eco de esta lejana realidad. Sede del amanecer, del heroísmo, y, si es necesario, de la muerte heroica transfigurante, lugar de un «entusiasmo» que tiende hacia estadios trascendentes, de un ascenso desnudo y de una fuerza solar triunfal opuesta a las fuerzas paralizantes, que oscurecen y bestializan la vida&#8230; así resulta ser, pues, la sensación simbólica de la montaña entre los antiguos, cual resulta de un círculo de leyendas y de mitos provistos de grandes caracteres de uniformidad. Detrás del mito y detrás del símbolo condicionado por el tiempo existe un «espíritu», que puede siempre revivir y tomar expresión eficaz en nuevas formas y en nuevas acciones. Esto, precisamente, es lo que importa.</p><p>Moncayo</p><figure id="attachment_10522" aria-describedby="caption-attachment-10522" style="width: 800px" class="wp-caption alignright"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-10522 size-full" src="https://asatru.es/wp-content/uploads/2025/05/p1424230411.jpg" alt="" width="800" height="600" srcset="https://asatru.es/wp-content/uploads/2025/05/p1424230411.jpg 800w, https://asatru.es/wp-content/uploads/2025/05/p1424230411-300x225.jpg 300w, https://asatru.es/wp-content/uploads/2025/05/p1424230411-768x576.jpg 768w" sizes="(max-width: 800px) 100vw, 800px" /><figcaption id="caption-attachment-10522" class="wp-caption-text">I subida de COE a Moncayo 2011</figcaption></figure><p>Si bien, Lyfjaberg, es nuestra referencia mitológica, La Comunidad Odinista de España-Ásatrú necesita centros de poder tangibles para poder realizar nuestro culto de una manera cotidiana, pues nuestra religión no conoce de “creencias” teóricas, sino de practicas habituales, del día a día. Encontrar esos centros de poder no es difícil, pues nuestros antepasados ya nos marcaron un camino, en concreto los celtíberos, pueblo hermano de los germanos, que comparte su esencia, cultura y dioses. Estos veneraban a una montaña, especial, una montaña sagrada: El Moncayo.</p><p>“&#8230;llamaban a este pico los romanos, Monte Cauno, aludiendo a las nieves de que suele estar cubierto la mayor parte del año, y en él comenzaba la región propiamente llamada Celtiberia. En su falda está el pueblo pequeño de la Cueva, así llamado por una muy profunda, sobre la cual está fundado. Es tradición que en esta cueva habitaba el dios Caco, y cerca de ella tenía Hércules sus bueyes pastando libremente por las verdes praderas. Róbole aquél a éste algunos de sus bueyes y para no ser descubierto por las huellas, pues el suelo está en los sitos altos de ordinario tapizado de nieve, hízolos entrar hacia atrás en su vivienda. Los bueyes que quedaron fuera echaron, sin embargo, de menos a sus compañeros y comenzaron a dar bramidos digiriéndose a la cueva, con lo que el hijo de Júpiter y Alcmena sorprendió al malhechor e indignado le echó encima el monte Cauno sepultándolo debajo. Desde entonces el monte cambió el nombre por el que hoy tiene de Moncayo, que quiere decir tanto como monte de Caco. Esta invención tuvo origen, a no dudar, en la Edad Media, época de las leyendas, aplicando a este monte la fábula mitológica del monte Aventino, en Roma, por la semejanza de los sitios”</p>								</div>
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									<h4>La subida a la montaña</h4><figure id="attachment_10523" aria-describedby="caption-attachment-10523" style="width: 225px" class="wp-caption alignright"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-10523 size-medium" src="https://asatru.es/wp-content/uploads/2025/05/IMG-20240513-WA0107-225x300.jpg" alt="III subida de COE a Moncayo" width="225" height="300" srcset="https://asatru.es/wp-content/uploads/2025/05/IMG-20240513-WA0107-225x300.jpg 225w, https://asatru.es/wp-content/uploads/2025/05/IMG-20240513-WA0107-768x1024.jpg 768w, https://asatru.es/wp-content/uploads/2025/05/IMG-20240513-WA0107-300x400.jpg 300w, https://asatru.es/wp-content/uploads/2025/05/IMG-20240513-WA0107-1152x1536.jpg 1152w, https://asatru.es/wp-content/uploads/2025/05/IMG-20240513-WA0107.jpg 1200w" sizes="(max-width: 225px) 100vw, 225px" /><figcaption id="caption-attachment-10523" class="wp-caption-text">III subida de COE a Moncayo</figcaption></figure><p>El grupo musical Wardruna ha compuesto una canción a Lyfjaberg, en el que expone como si se tratara de una verdadera iniciación, el viaje hasta la cumbre de alguien quien necesita una curación ya sea de índole física o espiritual, por su importancia y significación vamos a comentarlo en las siguientes líneas:</p><p>En los primeros párrafos se insta al neófito a prepararse para el viaje (espiritual). Como punto de partida importantes se remarca la ejecución de una determinada respiración, para llegar a un estado de relajación mental. Se anima a bloquear todos los sentidos y dejarse llevar por nuestro espíritu más profundo, por nuestra intuición, que llega a través de la piel:</p><p style="text-align: center;"><em>Ensilla tu alma y déjala cabalgar</em><br /><em>Con ojos ciegos, seguramente encontrarás el camino</em><br /><em>Respira hondo &#8211; deja volar tus pensamientos</em><br /><em>Déjalos salir lentamente &#8211; entre el viento &#8211;</em></p><p>Como hijas de la Noche, las Nornas gobiernan los destinos tenebrosos de la humanidad. La hebra de hilo dorada representa la vida de cada persona, así como su destino, y las Nornas la hilan en su rueca o torno de hilar- de ahí la apelación al eje que gira- Al llegar el término de la vida, las hermanas cortaban el hilo. Urd hilaba la hebra, Verdandi asignaba la duración del tiempo de vida y Skuld la cortaba cuando era el momento de que alguien muriera. Los mismos dioses no son capaces de interferir porque son las Nornas quienes deciden sobre el destino, lo que significa que ni siquiera los dioses son capaces de salvarse a sí mismos.</p><p>Se hace referencia a los Galdr que son encantamientos y hechizos en forma de canciones, y se usaban en combinación con ciertos ritos.</p><p style="text-align: center;"><em>El eje gira &#8211; los pensamientos entrelazan la mirada</em><br /><em>La hechizante canción atrae al alma desde su forma</em><br /><em>A través de la puerta, a través del velo de La telaraña</em></p><p>El recurso de la carga u opresión nos recuerda en la obra de Tolkien, cuando Frodo Bolsón lleva al anillo de poder al monte del destino, hacia su destrucción. Señalemos el doble simbolismo, el de la carga del anillo y la subida a la montaña del destino para su destrucción.</p><p style="text-align: center;"><em>Soportando una pesada carga con pies descalzos</em><br /><em>Un empinado camino que viene de lo más profundo de tu interior</em><br /><em>En lo alto de la montaña sanadora, 9 doncellas esperan</em></p><p>La primera parada es una alusión a nuestra entrada a la juventud, desde la niñez y adolescencia, donde empezamos a explorar la vida. Se anima a dejar lo superfluo en innecesario.</p><p style="text-align: center;"><em>En la primera parada donde se cruzan los caminos, haz una pausa</em><br /><em>Deja tu ropa y todo lo que tienes</em><br /><em>Hacia dónde te diriges, serán inútiles</em></p><p style="text-align: center;"><em>La carga se aligera, pero pesado es el camino por delante</em></p><p>La segunda parada responde al otro rito de paso, el de la madurez de nuestras vidas, donde ya hemos pasado por experiencias dolorosas y la frustración ha roto nuestros primitivos sueños, reduciéndolos a polvo en el recuerdo. Debemos parar. No podemos seguir con el vértigo que azota nuestras vidas.</p><p style="text-align: center;"><em>En la segunda parada donde se cruzan los caminos, haz una pausa</em><br /><em>Deja el tiempo atrás y los pesados pensamientos</em><br /><em>Hacia dónde te diriges, serán inútiles</em></p><p>La carga se aligera, pero pesado es el camino por delante</p><p>El tercer cruce de caminos es el momento donde nos hemos dado cuenta de que nuestra vida no es satisfactoria, donde miedos y mascaras reinan en la vida social de nuestro entorno. Si queremos volver a reencontrar nuestra esencia debemos abandonarlas.</p><p style="text-align: center;"><em>En la tercera parada donde se cruzan los caminos, haz una pausa</em><br /><em>Deja atrás los miedos, deja caer todas las máscaras</em><br /><em>Hacia dónde te diriges, serán inútiles</em></p><p style="text-align: center;"><em>Aunque la carga sea ligera, pesado es el camino por delante</em></p><p>Has llegado a la cumbre, ahora estás solo contigo mismo, con tu propio destino, te sientes dueño de tu ser.</p><p style="text-align: center;"><em>Desnudo en la cima, la montaña te conoce</em><br /><em>El norte agita el ala de un águila, arrastrada por el viento</em><br /><em>Las mujeres de la sombra bailan acerca de ti</em><br /><em>Cantan para ti, entonando poderosas runas</em></p><p>El proceso de curación ha comenzado, tus heridas, enfermades físicas o mentales serán curadas:</p><p style="text-align: center;"><em>Heridas y enfermedades</em><br /><em>De médula y sangre</em><br /><em>De carne y hueso</em><br /><em>De músculos y piel</em></p><p>Ahora llega el momento del conjuro, de la iniciación donde debes de morir a tu antigua vida para renacer en un hombre nuevo, donde la montaña obra el prodigio. Sin sol ni luna, intemporal, eterno en tu existencia:</p><p style="text-align: center;"><em>En el clima y el viento</em><br /><em>Te desvaneces</em><br /><em>Te convocó a la montaña azul</em><br /><em>Dónde ni el sol ni la luz de la luna pueden alcanzarte</em><br /><em>Te convocó al bosque donde nadie habita</em><br /><em>Y hacia el mar donde ningún hombre rema</em></p><p>El espíritu de la montaña está por doquier, todo lo impregna. Se introduce dentro de ti y ejerce ese poder sanador:</p><p style="text-align: center;"><em>Profundo debajo de la piedra de barro </em><br /><em>Corre a través de los ríos</em><br /><em>Y rueda con las mareas del océano</em><br /><em>Siempre se levanta de pie</em><br /><em>Consuela los enfermos y afligidos</em></p><p>Como colofón, la montaña decreta su poder sobre el peregrino:</p><p style="text-align: center;"><em>Todos y cada uno de los que escalan la roca</em><br /><em>Encontrarán su dolor sanado de por vida</em><br /><em>Sube a Lyfjaberg</em><br /><em>Donde los ríos y arroyos,</em><br /><em>Bailan hacia el norte y hacia abajo</em><br /><em>La montaña alivia la salud de todos los que suben</em></p><p>Para nosotros subir al Moncayo es toda una experiencia interna, donde aliviamos nuestras heridas, pues la montaña sagrada nos regala una segunda oportunidad, trascendemos un paso más allá y bajamos regenerados y dispuestos a seguir con la lucha. Es algo mágico que no se puede definir con palabras.</p><p><strong>Hay que subir la montaña.</strong></p>								</div>
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									<p>IV subida de COE a Moncayo. 2025</p>								</div>
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		<p>La entrada <a href="https://asatru.es/moncayo-nuestra-montana-sagrada/">Moncayo, nuestra montaña sagrada</a> se publicó primero en <a href="https://asatru.es">Comunidad Odinista de España-Ásatrú</a>.</p>
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		<title>El valor de la religiosidad, hoy.</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Ernesto Ginés García Mora]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 01 Feb 2025 23:11:39 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Filosofía]]></category>
		<category><![CDATA[Religión]]></category>
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<p>Cada día, a nivel global y nacional, se proponen acciones para contener o solucionar los crecientes problemas que hoy caracterizan a toda la humanidad, alienada de sí misma y lanzada en busca de un paraíso terrenal efímero e inalcanzable. La vida entera del hombre está dedicada a esta quimera. La búsqueda del bienestar material, a cualquier precio y por cualquier medio, caracteriza toda su vida, pero los problemas aumentan y la sensación de inquietud y desesperación es cada vez más generalizada y sólo conduce a un resultado autodestructivo.<br>El hombre debe dedicarse a la recuperación de su estado religioso, buscando una conducta moral virtuosa rigurosa y una acción religiosa unívoca encaminada a la realización de la verdadera salud personal, privada y pública.<br>La cultura, la formación del hombre, ha sido siempre una práctica indispensable y hoy es más necesaria que nunca, pero formar al hombre significa reconducirlo a su naturaleza esencial, de carácter divino, y por tanto significa formar al hombre religioso. Si no procedemos a reconstituir al hombre religioso, todos los medios puestos en marcha para resolver los diversos problemas no podrán producir ningún resultado verdaderamente justo y benéfico.<br>La naturaleza religiosa del hombre<br>El hombre es una entidad cuya esencia es de naturaleza estrictamente religiosa, es un ser espiritual cuya función es hacer presente lo Divino, en su plenitud, en el plano de la Tierra. La naturaleza del hombre es teofánica, revela y manifiesta el Ser en su intelecto, en su alma y en su cuerpo, en su composición une y media la realidad eterna y trascendente, con el devenir, en su apariencia e inmanencia. Así el hombre reúne, relee y, por tanto, realiza religiosamente, la unión del Cielo y la Tierra. Como ser teofánico, el hombre tiene la función de completar la inmanencia gloriosa de la presencia divina en todo orden de la Existencia Universal, de modo que en él se encuentra al mismo tiempo la identidad con el Ser Divino Supremo y la síntesis de la Manifestación integral. En su estado normal original, el hombre constituye la gloriosa forma sensible de la Divinidad en la Tierra; revela su naturaleza en forma simbólica y expresa su sabiduría y virtud en su plano existencial específico. El bien del hombre coincide con su estado religioso integral, en el que están presentes la bienaventuranza y la felicidad perfectas, la paz completa y la conducta perfectamente justa y ejemplar.<br>El hombre moderno ya no es religioso<br>Debido a una envoltura específica, el estado original del hombre, que era perfectamente religioso, ahora se ha perdido completamente. Con la degradación del estado religioso plenario, el hombre ha perdido la sabiduría divina que poseía y las virtudes que de ella procedían, su alma ha sufrido progresivamente el ascenso de la corporeidad y se ha sometido a todas las pasiones y a todo tipo de vicios. Hoy el hombre ya no revela a los Dioses y ya no realiza su función teofánica, su alma está dominada por la figura humana mortal, por lo tanto, está sujeto a la infelicidad y a la inquietud. En este estado, el hombre ya no es capaz de establecer la paz en sí mismo y en el mundo, ni tiene fuerza para establecer la justicia en el orbe humano. Habiendo perdido su estado religioso fundamental, el hombre está ahora perdido y su conducta existencial está sujeta a una gran confusión, la sociedad en que vive ha perdido su orientación hacia su primigenio objetivo y en todos los ámbitos existen injusticias y violencias de todo tipo, así como degradación moral y enfermedades cada vez más graves. La pérdida del estado religioso ha sido la mayor degradación para el hombre.</p>
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