Orígenes y fundación

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La restauración del movimiento religioso germánico en España, se produce en la década de los años 1970, simultáneamente que en el resto del mundo. Si bien las condiciones socio-culturales y políticas son muy distintas del resto de los países occidentales. España se configuraba como un régimen autoritario, heredero de los fascismos de la primera parte del siglo que se instauraron en Europa, aún más, un régimen ultra católico que estructuraba toda la sociedad en torno de la iglesia. En esas circunstancias, nuestra labor fue más ardua si cabe que en resto del mundo occidental, luchando por un lado contra la falta de libertad del régimen, y por otro contra una omnipresente presión católica que controlaba todos los eslabones del poder. Para hacerse una idea de cómo eran las condiciones entonces, solo mencionar que los sacerdotes católicos tenían consideración de autoridad pública, teniendo la potestad de detener a cualquier ciudadano.

Else Christensen tuvo una gran importancia sobre la formación del neopaganismo en España, al reconocer dentro de la ortodoxia odinista al grupo Círculo Odinista Español, que daría lugar a la Comunidad Odinista de España-Ásatrú, que fue inscrita en el registro general de confesiones religiosas del Ministerio de Justícia en 2010, es decir, el pleno reconocimiento e igualdad con el resto de las confesiones reconocidas por el Estado español. Else era reconocida por sus seguidores en España como «Madre Folk». El día de su muerte es día de culto oficial dentro de la religión odinista en España.

Cartas de Else Christensen a COE

Los primeros y titubeantes pasos se dan a partir de 1977, en unas condiciones  de falta de información y documentación acerca de nuestra religión. Solo unas decenas de personas se empeñan en seguir el antiguo paganismo germánico, todas  dentro  del entorno universitario. Y es en ese entorno, cuando en Madrid se celebra el solsticio de invierno del 1980, con la asistencia de varias personas interesadas en Odinismo. El éxito fue tal que el miércoles—día de Odín—21 de enero de 1981, tiene lugar el acta fundacional del CÍRCULO ODINISTA ESPAÑOL, en la localidad madrileña de HOYO DE MANZANARES, con el fin de estudiar, practicar  y difundir esta religión, el Odinismo.

Creamos una plataforma de información y desarrollamos una comunidad, luchamos contra la intolerancia del postfranquismo, pero la fruta no estaba madura y el movimiento progresaba lentamente. Nos marcó a todos la terrible fuerza del destino, que nos puso a prueba. Muchos cayeron, unos absorbidos por el sistema y otros porque no tuvieron la fuerza de mantenerse firmes cuando todo se hundía y nadie se libró de la misma, que ahora sabemos que Odín nos puso a prueba, y así nos ha permitido disfrutar del éxito justamente merecido.

No nos gusta la palabra “revelación”, pero no encontramos otra más adecuada, por lo que otra vez estemos en marcha. No vamos a relatar los hechos maravillosos que nos han ocurrido y que han hecho que estemos dispuestos a luchar otra vez, a cumplir nuestra misión a la que hemos sido designados por el Altísimo. Dicen que hasta que no pierdes el miedo a la muerte no llegas a ser un verdadero creyente (de cualquier religión), al menos, hemos dado un paso más. Esperamos que cuando abandonemos este mundo, lo hagamos con dignidad y no sintamos el pánico de los cobardes, del que hablan las Eddas, cuando enfilemos el dorado puente hacia el Valhalla, Bífrost. Establecimos contacto con todos los grupos Odinistas y Ásatrú del mundo, que en aquel tiempo se limitaban a seis o siete. Hemos querido mostrar algún documento de aquella época, como testimonio vivo de nuestra fe.

La Comunidad Odinista de España-Ásatrú actual es la heredera de aquella asociación, ahora convertida en confesión religiosa oficialmente reconocida por el estado. Queremos desde esta pequeña sección rendir homenaje a los hombres y mujeres que hicieron posible ese proyecto, allá por los años 80, sin el cual ahora no sería posible el Odinismo en España. Queremos que nuestra lucha sirva de ejemplo para todos para aquellos hermanos que, en algún momento de sus vidas, hayan visto flaquear su fe, sepan tener constancia, ya que solo los fuertes puestos a prueba son dignos del Valhalla.

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