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Odinismo, preguntas y respuestas

Bienvenido a tu nueva religión. Como nuevo miembro de la religión Asatru, es probable que tenga muchas preguntas y preocupaciones. Por donde empezamos? ¿Cómo debemos  actuar? ¿Estás solo? Este documento te ayudará a lograrlo. Si no estás completamente seguro de lo que es Asatru, es posible que quieras comenzar con los conceptos con los que nos describe. Así obtendrás una rápida introducción a las creencias y prácticas de nuestras creencias ancestrales, que al mismo tiempo son de rabiosa actualidad.Si ya has decidido unirse al camino, sigue leyendo porque encontrarás nuevos matices, con los que decorar nuestra misión en este mundo.

El interés que nos anima para escribir estas hojas, no es otro que el de dar a conocer a todo tipo de publico (ya sean éstos creyentes odinistas o no), una breve síntesis de nuestras creencias, historia y dimensión religiosa, en aras de una exposición los más completa, pero breve posible, de nuestro cuerpo religioso. Se ha pretendido por todos los medios realizar unos textos inteligibles, aptos para el “hombre de la calle”; sin recurrir a artificios innecesarios, ni a un lenguaje excesivamente técnico, críptico y enrevesado. Con ello únicamente pretendemos que se nos entienda (aunque no necesariamente que se nos comparta). Si somos capaces de alcanzar este objetivo, nos habremos dado por satisfechos y plenamente recompensados.

El sistema didáctico de preguntas y repuestas como base para definir y expresar conceptos, ha sido elegido por su sencillez y eficacia a la hora de delimitar los conocimientos a tratar. Somos conscientes que no están reflejadas todas las preguntas de interés que impelen a la religión odinista, ni al paganismo europeo en general. Pero si creemos que se ha realizado un compendio importante de cuestiones clave que todos nos hacemos en relación a los fenómenos religiosos, y su interrelación con los planos sagrados, humanos y sociales. A buen seguro que en el futuro se incorporaran materias nuevas para desarrollar y debatir, que enriquecerán este primer intento por parte del COE de sistematizar el significado del ser odinista.

Para realizar una estructura lógica de las materias estudiadas, se ha considerado oportuno empezar por el principio (no podía ser de otra manera) definiendo al Odinismo, y encajándolo dentro de la historia europea; para pasar seguidamente a aspectos puramente doctrinales de nuestra fe. No hemos querido olvidarnos de la plasmación social de nuestra religión, puesto que es algo que estimamos de enorme interés e importancia, ya que el Odinismo que no se vive en comunidad no es, ni puede ser Odinismo real y fecundo.

Este es un mero punto de partida, no pretendemos despejar todas la incógnitas, ni tan siquiera elaborar un “obra definitiva” sobre la religión de Europa: nuestro propósito es delimitar y aclarar principios e ideas para una mejor comprensión de nuestro entramado religioso.

La palabra ya ha sido lanzada; la rueda ha empezado a dar su giro eterno, de nosotros dependen que este proyecto nuevo, pero a la vez tradicional, siga el curso de la historia. Debemos abrir un nuevo dialogo con nuestros dioses ancestrales para encontrarnos a nosotros mismos, y dar así una señal de esperanza en esta época oscura: el futuro espiritual de nuestros pueblos será el retorno a las dimensiones sagradas que les son propias,  o no será.

La luz que viene del Septentrión nos ha deportado, sigámosla con decisión y valor.

El que ha llegado a conocer los viejos orígenes acabará por buscar manantiales del futuro y nuevos orígenes.

(Así hablo Zaratustra – Friedrich Nietzsche)

ODINISMO, PREGUNTAS Y RESPUESTAS

 1.- ¿Qué es el Odinismo?

Entendemos por Odinismo una de las religiones autóctonas de Europa existentes antes de la llegada del Cristianismo a nuestro continente; es pues un conjunto de creencias precristianas de raíz nórdico-germánica, cuyo nombre deriva del dios Odín como deidad principal del panteón nórdico. También el Odinismo es conocido como Ásatrú (“confianza en los Aesir”, es decir en los dioses), moderna recreación de la antigua fe germánica-nórdica. Hablamos por lo tanto una estructura religiosa ancestral, autóctona y tradicional, enraizada en el “lugar”, en la tierra, comprendida dentro del solar de nuestros antepasados como fuente de identidad que nos une al pasado y nos lanza hacia el futuro a través del presente.

Los Visigodos lo practicaban hasta entrar en el Imperio romano (su conversión al cristianismo fue un acto político, destinado a conseguir los favores del emperador romano Valente). Otros pueblos que también estuvieron en la Península Ibérica, como los Suevos, practicaron esta religión en Galicia y Asturias. En la Edad media, los Vikingos y Varegos recorrieron toda Europa, incluso llegando a Galicia, Asturias y Andalucía.

 2.- ¿Cuál es el origen de nuestra religión?

Como ya hemos dicho el Odinismo deriva de las antiguas creencias profesados por las familias europeas de origen nórdico-germánico, unas creencias que estuvieron en pleno vigor hasta bien entrado el siglo XI de la era cristiana. En la época actual la confesión Odinista-Asatrú tiene sus inicios aproximadamente en 1930, cuando Alexander Rud Mills fundó en Australia la Anglecyn Church of Odín (Iglesia Anglicana de Odín). En la década de los años 70 aparecen personalidades como el poeta Islandés Sveinbjörn Beiteinsson (1924–1993), fundador de Ásatrúarmenn, o Else Christensen (1913–2005) pionera del Odinismo a nivel mundial y fundadora del grupo de estudio llamado The Odinist Study Group; siendo una religión oficialmente reconocida por algunos estados europeos, incluyendo el español, que legalizó al COE (Confesión Odinista de España fundada en 1981) como entidad religiosa en 2007.

Es por lo tanto el Odinismo un religión eminentemente nueva, actual, pero con un poso indiscutiblemente tradicional: “Todo lo que no es tradición, es plagio” sentenciaba el genial filosofo catalán  Eugenio D’Ors (1). La fe Odinista enlaza directamente con las creencias ancestrales de nuestros antepasados, y las trae al siglo XXI para estructurar y actualizar la religión del porvenir. Dejemos una concepto claro, tradición no es sinónimo de arcaísmo, ni de inmovilismo ideológico; más bien este termino nos delimita todo lo que el transcurso del tiempo es perdurable: aquello que se ha demostrado como justo, verdadero y positivo, independientemente del espacio cronológico transcurrido. No pretendemos hacer un calco del pasado -realizar una acto de “arqueología religiosa”-, sino revivir las constantes que nuestra herencia ancestral nos ha legado como bellas, justas y verdaderas, para nuestro renacer espiritual.

3.- ¿Quiénes son los odinistas?

Los odinistas son hombres y mujeres que han escuchado la voz de su alma ancestral. Aquellos que tienen el valor de sentirse unidos a sus dioses y diosas; así como con todo el universo sagrado y profano que les es propio.

El hombre forma parte de una cultura, de una herencia; de unos hechos tanto pasados como presentes que le condicionan en gran medida lo que de verdad es. Bajo esta perspectiva, podemos delimitar al odinista como el fiel a las creencias ancestrales de sus antepasados, que un acto de  vuelta sobre si mismo ha descubierto esa luz antaño perdida, pero que de nuevo brilla en su interior.

De lo dicho se desprende que el creyente y viviente en la fe odinista, no son simples “individuos” que deciden hacerse de una religión en concreto; sino personalidades que pertenecen a una comunidad humana-cultural definida, y que por lo tanto profesan su religión popular-autóctona. El odinismo no es, por este hecho, para todo el mundo, ni para la humanidad, debido a que está enraizado en una interpretación de los fenómenos humanos y sagrados específicos.

Es evidente que se entenderá e interiorizará más profundamente nuestra religión en aquellos que provienen de nuestros espacio cultural común, que por quines no están imbuidos de estas constantes culturales. Se trata por tanto de situaciones de afinidad y sensibilidad, que nos decantan una adhesión hacia unas u otras posturas religiosas. Al igual que un japonés se sentirá instintivamente abocado hacia el Shintoismo o el Budismo Zen, nosotros también nos sentimos más próximos para con las manifestaciones espirituales de nuestra tradición indoeuropea.

Los odinistas deben ser antorchas que iluminen a todos aquellos que todavía no se han reencontrado con su historia, con su identidad y sus dioses. Cada aportación, cada corazón, cada inteligencia es un peldaño que nos acerca a nuestro objetivo: la creación de una religión autóctona para el siglo XXI, sacada de nuestra tradición común.

4.- ¿ Es el Odinismo una religión únicamente para la Europa del Norte?

Aunque efectivamente el Odinismo hace referencia a las creencias comunes de la gente de habla Germánica (Inglés, Holandés, Alemán, y lenguas nórdicas), actualmente debemos redimensionar el termino y ampliar su significado. En nuestra Europa actual es muy difícil que alguien pueda ya identificarse exclusivamente como un germano, celta o latino… todos en cambio somos europeos, herederos de una misma tradición y de una cosmovisión que nos forma en toda nuestra dimensión humana. El antiguo Odinismo al ser una de las últimas religiones europeas en desparecer (junto a las religiones bálticas ya en el siglo XII, d.C.) nos ha llegado inalterable en muchos de sus aspectos, por ello es un punto de referencia valido para la creación de una religión ancestral de tradición netamente Indoeuropea. El Odinismo así entendido en un medio, y no un fin en sí mismo.

Tampoco debemos obviar nuestra tradición hispano-germánica, tan despreciada como falseada por elestablishment ideológico actual, pero pieza fundamental del alma española, unida íntimamente a Europa y lo europeo. Una España muy diferente a la versión semítico-africanista de las “Tres Culturas”(2); fábula pseudohistórica carente de toda realidad y mantenida como justificación de una sin razón socio-cultural, muy a gusto del “complejo de culpabilidad” español y europeo.

 5.- ¿Quiénes eran los Godos, y qué tenemos que ver los actuales españoles con ellos?

Los Godos son un pueblo germánico cuyo origen se encuentra en Escandinavia (Gotaland); un pueblo que después de un largo periplo que va desde el siglo III al V d. C.  atraviesan Europa para asentarse en la Península Ibérica y formar el primer reino hispánico conformando así nuestra identidad territorial.

Los godos procedentes de la actual Suecia, cruzaron el mar Báltico hasta llegar a la cuenca del Vístula. Alrededor del siglo III d.C. ya se encontraban en el bajo Danubio, entorno al Mar Negro. Desde la Galia pasan a Hispania tras la batalla de Vouillé (507), en donde los Godos de Occidente (Visigodos) se asentaran definitivamente en la actual España: podemos considerar al Rey Leovigildo (565-586) como el verdadero artífice del concepto estatal hispano-godo, creando así la nueva seña de identidad hispánica independiente. En adelante los “españoles” dejaremos de ser hispano-romanos para convertirnos en hispano-godos; siendo el Reino Godo (Regnum Gothorum) nuestra realidad política, cultural e histórica más firme.

Con la España Goda hubo un verdadero renacer nacional en el arte, la política y la religión; el propio San Isidoro de Sevilla identifica a la patria de los Godos con España en su Laudes Hispaniae: (España) con razón se te puede llamar reina de las provincias, pues iluminas son sólo el Océano sino también el Oriente. Tú, honor y ornato del mundo, la más ilustre porción de tierra donde florece y recrea la gloriosa fecundidad del pueblo Godo.

La derrota del reino Visigodo frente al ejercito musulmán en la batalla de Guadalete (711), y el inicio de la posterior “reconquista” no hacen sino reafirmar los atributos godos en Hispania, siendo este proceso (de la perdida de España) una lucha constante por la “gotización” del territorio, que se mantendrá hasta bien estrada la Edad Media, culminando este proceso con nuestro Siglo de Oro.

La Confesión Odinista de España-Asatru, se siete heredera de su tradición goda en todo sus aspectos; así mismo rinde honor a sus héroes y caudillos como Atanarico II rey de los Visigodos Tervingios y de la nación goda, cuya determinación y valentía mantuvo a su pueblo fiel a la fe Odinista de su antepasados, frente al acoso cristiano-arriano y romano de sus enemigos.

El COE actualiza el mito “Godo” como sistema de fuerza para que nuestro pueblo retorne a sus esencias espirituales. Un elemento aglutinador que nos lance a nuevas metas culturales, y nos devuelva nuestro verdadero ser ancestral.

6.- ¿Cómo despareció el paganismo de los pueblos germánicos?

Podemos concluir que la antigua religión germánica tuvo una caída gradual en el tiempo debido básicamente a dos causas, una interna y otra externa. La primera hace referencia a la debilidad religiosa del paganismo germánico, puesto que éste nunca contó con una estructura fuerte y compacta que la protegiesen de toda agresión –fue una religión sin castas sacerdotales claras-. La causa externa de su derrumbe la encontramos en el empuje de la nueva religión cristiana como heredera del Imperio Romano en franca decadencia. Decadencia causada principalmente por la contaminación universalista y cosmopolita que sufrió dicho imperio a lo largo de los siglos y que recogió la nueva fe del crucificado.

Al no ser el paganismo una creencia dogmática ni proselitista, nuca tuvo la necesidad de imponer sus principios a otros pueblos, ni de basarse en el poder político para acaparar cotas de dominio espiritual. El pagano es tolerante, respeta y acepta a “los demás” siempre que ese respeto no suponga la aniquilación de su estilo de vida y de sus creencias. Quizás por ello en un principio se acepto de forma natural la presencia de grupos cristianos sin saber que eran la avanzadilla de un virus que iba a destruir su mundo y sus dioses…Aunque nuca desparecieron del todo, siguieron viviendo camuflados en la nueva religión, en el folklore, en las costumbres tradicionales, en el arte…Los dioses patrios no han muerto, están dormidos, y es hora de despertarles.

Ya en el siglo III se localizan cristianos aislados entre los germanos de la región del Rin, donde fue más importante la presencia de los romanos en Germania. Hasta el comienzo del siglo IV no se conocen conversiones en masa: en las regiones del bajo Danubio los visigodos abrazan el cristianismo en su versión arriana, traspasándola a los ostrogodos y así a los vándalos, gépitos, rugieros y hérulos. Posteriormente estos visigodos, suevos y alanos, entran en España ya arrianos. En la península itálica se asientan los longobardos también convertidos también al cristianismo arriano por contagio de los ostrogodos.

En la Galia meridional en el siglo V se hicieron cristianos los borgoñones, y posteriormente los francos bajo el reinado de Clodoveo. Los pueblos germanos del interior como los alamanes, turingios, y los bávaros les siguieron en sus conversiones. Pero a pesar de estos cambios religiosos hacia el cristianismo, esta religión nunca  llego a convertirse en una religión del pueblo, permaneciendo ajena para la gran masa de población germánica. Hacia el 600 los anglosajones abrazaron el cristianismo en la Islas Británicas, desde donde se desplegó una gran labor misionera sobre los frisones, los hessen y los turingios. Los sajones fieles a su religión ancestral, solo pudieron ser convertidos por la fuerza de Carlomago en el siglo VIII. Bajo la influencia de los reyes francos el cristianismo penetró en Dinamarca en el siglo IX-X. Les siguieron los noruegos con sus tierras (Islandia y Groenlandia), en donde el rey Olaf Trigvason y Olaf el Santo fueron los grandes azotes del paganismo en sus tierra escandinavas, retomando para sí la vieja máxima de todo monoteísmo totalitario: conviértete o muere.

En casi todas partes estas conversiones fueron superficiales, pasando muchos tiempo hasta que el cristianismo se convirtiese en una verdadera religión del pueblo. En las remotas regiones de nuestra geografía europea se mantuvo las antiguas creencias de los dioses y diosas de nuestros antepasados hasta bien entrada la Edad Media; aunque tenemos que recordar que éstos nunca desparecieron del todo, sino que se mantuvieron escondidos, resguardados de las miradas recelosas de todos los adoradores del dios único, esperando su momento, la hora de volver a la luz y compartir la tierra con nosotros, sus hermanos menores y caminar juntos por el Midgard.

7.- ¿Es la religión Odinista “Pagana”?

Entendemos por Paganismo un conjuntos de creencias, ritos y manifestaciones de carácter religiosos distintas a las comprendidas dentro de las religiones del “Libro”: Judaísmo, Cristianismo e Islamismo. El Paganismo proviene de la palabra latina paganus, cuyo significado es: hombre del campo, campesino, aldeano, paisano. Las antiguas creencias se fueron refugiando ante el avance de la nueva religión cristiana en los campos, alejada de los núcleos urbanos, de ahí la expresión “paganos” apara aquellos que no practican la fe del nuevo dios. Bajo esta perspectiva el Odinismo  efectivamente puede considerarse como una religión pagana, ya que comparte dichas características originarias; pero debido al uso y abuso peyorativo de esta palabra (incluso por muchos grupos neo-paganos) como sinónimo de “primitivismo”, “ignorancia” o “promiscuidad”, nos sentimos a la vez identificados con expresiones tales como: “Politeísmo Europeo” o “Espiritualidad Indoeuropea”, para definir nuestra confesión religiosa.

La nueva religión triunfante en su afán por despojar del alma de nuestros antepasados sus creencias autóctonas, demonizó a sus dioses y diosas -“El dios de la antigua religión se convierte en demonio de la nueva”-, transformando su religión en un mundo de supersticiones bajo el reinado del “mal” y del “pecado”.

Evidentemente esta visión “demoníaca” del paganismo sigue viva en la mente del pueblo debido a la contaminación ideológica de 2.000 años de trabajo en este sentido. No obstante, que estas fábulas y embustes sigan en vigor dice muy poco de las instituciones que las promueven y de los crédulos que las acatan. Pero es más penoso todavía, que ciertos círculos denominados como “paganos” se  hagan eco de tales patrañas, asumiendo el “rol” que “las religiones triunfantes” diseñaron para ellos como “sectas” marginales de credos extraños y adulterados.

Paganos son todos aquellos que dicen sí a la vida, para los cuales Dios es la palabra para designar el gran sí a todas las cosas (Friedrich Wilhelm Nietzsche)

8.- ¿Cuáles son las constantes vitales del paganismo?

Podemos extraer de la concepción religiosa del paganismo tres constantes que la definen, a la vez que la diferencian de otras doctrinas religiosas. Estos conceptos netamente paganos son:

Religión politeísta-natural: Debido a que el paganismo está íntimamente ligado con la naturaleza del mundo (aquello que es expresa mediante una realidad exterior), y ésta se caracteriza por la pluralidad, podemos concluir que el politeísmo es la consecuencia lógica (natural) de la pluralidad de lo real. Por lo tanto podemos afirmar que la multiplicidad de los dioses es distintivo de toda religión natural.

Religión humana (más que humana): Los dioses del paganismo son hombres magnificados; de la misma naturaleza que éstos pero pertenecientes a una escala diferente, a una escala divina. La naturaleza divina no es por lo tanto antihumana, más bien es sobrehumana: los dioses no se separan de lo humano sino que lo exceden, y la ascensión del hombre a lo divino se realiza mediante el ejercicio sobrehumano de las cualidades cotidianas del hombre que edifican y apoyan la vida misma. Los dioses son nuestros semejantes mayores.

Religión social: El paganismo como exponente del bien común forma parte siempre de un pueblo, de una comunidad social organizada y estructurada (Rex Publicae), reconocible y diferenciada. En este sentido no puede existir un paganismo universal, ya que ambos términos se contradicen: ser pagano es estar enraizado, mientras que lo universal es en gran medida la ausencia de raíces. El paganismo no quiere expandirse, sino afirmarse; no ansia imponerse, sino reconocerse. Así el paganismo se encuentra en armonía con la voluntad humana en su afán civilizador.

 9.-¿Porqué creemos en la religión de nuestros Ancestros?

La repuesta es clara y no tiene doblez: por que es la nuestra, la que nos identifica como pueblo y como personas. Seguimos la línea marcada por nuestros antepasados para que la llama de su fe no se extinga, solamente de esta manera podremos llegar encontrarnos con nosotros mismos; con nuestra naturaleza y nuestra alma. No queremos perder nuestras señas de identidad, por que creemos firmemente que son la clave de nuestro desarrollo personal.

Tampoco nos podemos sentir atraídos por credos de “importación”, ya que éstos están alejados de nuestra concepción del mundo y de lo sagrado. Las religiones politeístas pre-cristianas son la verdadera raíz religiosa de Europa, aquellas que han conformado íntimamente a nuestros pueblos comunes y culturas. Por ello partimos de la tradición Indoeuropea como substrato de la religión Odinista, y como mito conductor del futuro espiritual que anhelamos.

Ser otros es no ser. Cuanto más cerca estemos de nuestro espíritu -a lo que de verdad nos conforma-, mejor nos posicionaremos a la hora de construir las bases para un resurgir espiritual acorde con nuestra costumbre ancestral.

 10.- ¿Quiénes eran los Indoeuropeos?

Identificamos al pueblo indoeuropeo como una comunidad histórica (3) que vivió entre el V y IV milenio a. de C. entre Europa Central y las estepas de Siberia. Posteriormente Las migraciones de las tribus indoeuropeas comenzaron en el II milenio diseminándose por Europa y Asia, difundiendo su lengua, sus costumbres y creencias: dando lugar así a numerosas culturas y lenguas como el Germánico, Céltico, Latín, Griego, Iraní, y Sánscrito. El término Indoeuropeo nació en el siglo XIX como una definición que englobaba a diferentes familias lingüísticas con un sustrato común. Autores como Alexander von Humboldt o Franz Bopp trabajaron es este sentido comparando las diferentes leguas europeas para llegar a la conclusión de que tuvo que existir en nuestra antigüedad más remota una lengua originaria que con el transcurso del tiempo dejó numerosas interpretaciones idiomáticas en el continente europeo. Lo mismo vale para las lenguas Indias e Iranias, pertenecientes también al mismo núcleo lingüístico que las europeas. Evidentemente si declaramos que el latín y el sánscrito tienen notables similitudes idiomáticas, y que el alemán y el español comparten un común origen es de suponer que todas ellas parten de una cultura-lengua análoga (Ursprache), que tuvo que existir en tiempos antiguos un pueblo (Urvolk) poseedor e irradiador de esa cultura, y que tal pueblo tuvo un origen, una Urheimat o patria originaria desde la cual la migraciones se distribuyeron desde el Europa hasta Asia central, India, Irán y Afganistán.

Los Indoeuropeos en cuanto a origen y devenir de nuestros pueblos comunes deben ser puestos sobre el tablero de la historia como pieza básica para entender quiénes somos y hacia dónde debemos dirigirnos; tienen que obrar como la argamasa que nos una en la misma mística en aras de construir el futuro espiritual de Europa.

11.- ¿Cuáles pueden ser las constantes de la religión Indoeuropea?

Los pueblos Indoeuropeas nos han dejado una serie de elementos comunes en el apartado cultural y de creencias, que pueden considerarse como puntos de referencia de cara a elaborar un teoría religiosa unificada.

Dentro de las constantes que informan estas creencias podemos destacar las siguientes:

Sentido vertical-celeste de la divinidad. Dentro de las diferentes ramas indoeuropeas sólo un nombre de “dios” se mantiene: es “Zeus”, Iupiter, Dyauh, Tyr (Zío). Todos estos nombres tienen una raíz común indoeuropea de la que derivan, “Diehu” cuyo significado es “cielo luminoso”, el “día”, la luz, lo que identifica a la divinidad. Por lo tanto los dioses principales de los Indoeuropeos son dioses eminentemente celestes (deiwos), en contraposición a las divinidades terrestres, ctónicas, generalmente de origen preindoeuropeo. Esto otorga a nuestra religión una inestimable carga espiritual, y de “elevación” supra material.

No obstante que los dioses primordiales de los indoeuropeos tengan una dimensión vertical-solar-viril, no imposibilita la aceptación de otra vertiente horizontal-lunar-femenina del hecho religioso, sino su complementariedad necesaria sin exclusiones.

Sistema ideológico trifuncional. Aunque este punto lo abordaremos también más adelante, se puede considerar la división tripartita, ya sea en el apartado social como el lo referente a las divinidades, como una de las características básica de los pueblos Indoeuropeos. El universo social y el divino estaban divididos en tres funciones diferenciadas:

1.      La función soberana: Los reyes, sacerdotes (dioses “padres”, jueces y soberanos).

2.      La función guerrera: los guerreros (dioses de la guerra y la fuerza).

3.      La función productora-reproductora: los productores, la reproducción sexual (dioses y diosas de las prosperidad, la abundancia, la sexualidad y la magia).

La armonía del mundo depende de la cohesión entre las diferentes funciones y de su correcta disposición jerárquica.

Es habitual en las tradiciones indoeuropeas la tríada de dioses como representación de este esquema funcional: Odin-Thor-Frey (en la mitología nórdica); Júpiter-Marte-Quirinus (en Roma); Mitra-Varuna-Indra (en la tradición Védica). También podemos encontrar tríadas femeninas como exponente de esta misma interpretación ideológica: son las germánicas normas, o las greco-latinas moiras, parcas y keres. Estas tríadas unidas a la divinidad femenina, tienen funciones claramente tutelares y protectoras, a la vez que engloban el conjunto del ciclo existencial –el nacimiento, la vida y la muerte-. Por ello poseen gran poder y sabiduría ya que se erigen en defensoras de la vida y emisarias de la muerte. Todo ello obedece al mantenimiento de orden tanto sagrado como social, necesario para la convivencia virtuosa, equitativa y conveniente.

Visión heroica de la vida. El heroísmo es visto como una cualidad semireligiosa, impregnando así toda la mitología, leyendas y relatos de nuestra tradición indoeuropea. Desde Esparta hasta Germania; en Roma, Grecia y la India aria se ha mantenido la figura del héroe como un ser a caballo entre los hombres y los dioses. El heroísmo pasa a ser una de las mejores virtudes para los indoeuropeos; es la actitud que consigue alcanzar metas elevadas y nos acerca a nuestra naturaleza sobrehumana, considerándose por este hecho como una verdadera ascesis. Un Siegfrido, Aquiles o Arjuna héroe de Bhagavad Gita (4) nos muestran un camino de renuncias y sacrificios personales en la consecución de un bien superior. La existencia de este modo, es considerada como una batalla por la superación humana que nos acerca a la divinidad.

Principio y destrucción del mundo. La creación del mundo (cosmogonía) no es obra de una divinidad todopoderosa, sino la manifestación de lo inmanifestado (caos, abismo), establecimiento espontáneamente los principios opuestos (fuego-hielo; noche-día). En está dinámica se erige un mundo-naturaleza, las divinidades, los semidioses y los hombres, los cuales han sido originados después de proceso inicial de creación. Esto nos lleva a establecer una relación directa entre los marcos sagrados y profanos, sin antagonismos inaccesibles. No es pues la divinidad indoeuropea la creadora-propietaria de todo, sino una parte diferenciada de un mismo entramado junto con los hombres y la naturaleza.

En cuanto al sentido del fin del mundo (escatología), este no está basado en una visión de destrucción total como castigo divino por los pecados de la humanidad (claro sentido apocalíptico), sino como resultado de un hecho necesario para el mantenimiento del orden universal, y el cumplimiento del destino (Ragnarök), al cual están sujetos tanto la raza de los dioses como la de los hombres.

Al igual que todos nacemos, nos desarrollamos, perecemos y volvemos a surgir; así el mundo conocido desaparece para volver a existir de nuevo totalmente renovado. Este proceso obedece a un movimiento cíclico del tiempo que nos acerca a la eternidad.

12.-¿Porqué decimos que el Odinismo es una religión europea?

Si hemos afirmado que el Odinismo es una religión ancestral y autóctona, fácilmente podemos deducir que estamos hablando de una fe originada en Europa, creada por europeos y destinada para los europeos; debido a que sus raíces, desarrollo y dimensión están en sintonía con un substrato cultural determinado y no otro. Por ello decimos que el Odinismo es efectivamente una religión Europea, no sólo por que parte geográficamente del continente europeo, sino y lo más importante, por que hace relación a una determinara manera de entender e interpretar el mundo y sus fenómenos ya sean estos profanos o sagrados: interpretaciones que sólo se encuentran en nuestra cosmovisión genuinamente europea.

Cuando hablamos de Europa, no estamos haciendo mención únicamente a un concepto meramente geográfico, sino que delimitamos la expresión de una “idea de fuerza”, articulada por los europeos en cuando a sujetos históricos de dicha idea. Es por lo tanto Europa el símbolo del porvenir; el futuro al que nos debemos sumar como matriz y destino cierto de todos nosotros, herederos, depositarios y trasmisores de su espíritu solar.

13.- ¿Es el Odinismo una religión “universalista”?

En absoluto. El Odinismo no es un religión para el “mundo” ni para los “seres humanos”, sino una creencias emanada y destinada a un pueblo-cultura determinado, el europeo. Al no ser el Odinismo una religión de la “salvación” no tiene ninguna pretensión de “redimir” a la humanidad; sino de afirmar su idiosincrasia en el conjunto de las culturas y la creencias existentes.

No es el individuo nuestro sujeto religioso (un ser desligado de todo lazo cultural y natural), sino la persona (el fruto de la natura y la cultura juntos). Por ello el Odinismo distingue entre las religiones del individuo (cristianismo, islamismo, budismo….), y las religiones del pueblo (Odinismo, Shintoismo…) (5). Las primeras mantienen una relación “unipersonal” religiosa entre la divinidad y el individuo (un “contrato religioso” entre dios y el sujeto en cuestión). Mientras que las segundas son emanaciones religiosas encarnadas en un pueblo-cultura que crea una personalidad concreta, y por lo tanto no susceptible de expandirse universalmente.

Por definición el “universalista” no puede (ni sabe), comprender, y por lo tanto respetar, toda la basta diversidad de fenómenos y hechos que se dan en este mundo. El ideal para éstos es la homogenización total bajo un principio que puede ser religioso, pero también político-económico o cultural. Este concepto –el universalismo-, paradójicamente está íntimamente ligado a la idea de “unidad” como desligamiento de lo real, en la consecución de un control absoluto y despersonalizado: se busca la unión de las almas, de los credos, de los hombres, para fundirlos en un cuerpo único, y crear así el hombre masa, la cultura masa y la religión masa..

Sin embargo para el politeísmo odinista, el “universalismo” (en su sentido absoluto) es tan imposible como la “paz perpetua”, ya que ambos son conceptos totalmente antinaturales, y por lo tanto enormemente falaces, así como destructivos. Nosotros no partimos de lo general para llegar hacia lo particular: el hombre no es la emanación de la “humanidad”; ni las diferentes culturas son el resultado de una cultura global y genérica. Es precisamente en lo particular donde podemos encontrar un desarrollo universal sin merma de esa particularidad: Richard Wagner es un artista y compositor universal, sin perdida de su identidad alemana; Velázquez es un pintor universal sin merma de su españolidad.

El Odinismo es una personificación religiosa del ser europeo, y por ello no puede ni debe confundirse con posiciones globalizadas del pensamiento y el espíritu, las cuales buscan un dominio uniforme como resultado de la omnipotencia divina del monoteísmo, ya sea en su versión religiosa o en su deriva laica (política-económica e ideológico-cultural).

14.- ¿Entones, en qué se diferencia el Odinismo de las religiones monoteístas actuales?

La diferencia más importante entre los monoteísmos de deriva oriental y el Odinismo, es la creencia por parte de los primeros de un “totalitarismo” divino ejercido por un único dios; mientras que el Odinismo presenta un mundo de lo sagrado y lo humano plural y diverso, fuera de todo determinismo absolutista.

Las ya mencionadas religiones del Libro contemplan un dios alejado de los hombres y del mundo (son en sí mismas una desacralización de lo existente). Solamente existe una única divinidad creadora de todo y dueña a la vez de todo. Un dios que no se relaciona con los hombres sino es bajo una actitud de subordinación por parte de sus fieles-siervos;  estableciendo una división insalvable entre los hombres y la divinidad, entre lo físico y lo espiritual, entre el cuerpo y el alma humana. Un dios único (y solitario, ya que el dios del monoteísmo no tiene “familia” sino “súbditos”) siempre predicará un hombre  también único (igualitarismo antropológico), un mundo único (mundialismo), y un pensamiento igualmente único (totalitarismo ideológico).

En contraposición el credo Odinista es esencialmente politeísta (en cuanto a termino cualitativo más que cuantitativo); es decir cree en la rica diversidad de las manifestaciones divinas y humanas, sin que por este hecho exista una dualidad antagónica y excluyente (aunque si de diferenciación) entre los planos sagrado y profano: cuerpo y alma también forman parte de un todo orgánico indivisible. Ni el mundo, ni los hombre son algo ajeno para nuestros dioses; esto más bien son nuestros hermanos, nuestros guías tutelares en el humano caminar: los dioses, los hombres y el mundo son creados de la misma manera, pertenecen a un mismo entramado cosmogónico, por ello su ínter actuación es constante y accesible. La naturaleza en también un símbolo de lo sagrado que nos enseña un mundo vario y desigual: de este modo el Odinismo es una forma de sacralizar y ensalzar este mundo.

Para el politeísmo Odinista, “Los dioses son hombres inmortales, mientras que los hombres son dioses mortales; nuestra vida es su muerte y nuestra muerte su vida” (Heráclito). No cabe mejor explicación del apartado que nos ocupa.

En cambio para las religiones de la salvación, el individuo no es más que un pecador arrojado a este “valle de lágrimas”, con el objetivo de expiar sus culpas y así conseguir la salvación eterna (si el fiscal-dios todopoderoso lo estima oportuno).

Podemos considerar de este modo a la religión Odinista como una observancia de lucha y de valores que crean en el hombre la voluntad de su impulso vital. El monoteísmo, en contraposición, es un entramado religioso eminentemente moralista (simplismo del bien y del mal), y de resignación total ante la voluntad divina.

Resumiendo. Odinismo es decir sí a la vida, sin fugas a la realidad ni cesiones a nuestra debilidad; mientras que las “religiones del individuo” contemporáneas, son de hecho la negación de la vida para refugiarse en un “mundo verdadero” como explicación y consuelo del drama existencial humano.

15.- ¿Qué puntos de diferenciación existen entre ambos conceptos religiosos?

Podemos establecer un cuadro comparativo en relación a diversos puntos claves para comprender las diferentes concepciones existentes entre el paganismo odinista y el monoteísmo.

MONOTEÍSMO ODINISMO
Dios único, dueño y creador de todo. Varios dioses, originados en un proceso cosmogónico natural unidos a la creación del mundo.
Dios diferente ontológicamente de los hombres. Hombres y dioses comparten una misma naturaleza.
Un mundo desacralizado por la duplicación divina. Un mundo como manifestación de lo sagrado.
Separación absoluta de lo sagrado y lo profano. Accesibilidad entre los planos sagrado y profano.
Dualismo antagónico: hombre frente a mujer; espíritu frente al cuerpo… Complementariedad de los contrarios: lo masculino y lo femenino; el cuerpo y el espíritu…
Hombre como siervo de la divinidad. Dios castrador y celoso. Hombre como “dios en potencia”. Divinidades ligadas a las proezas humanas.
La vida como expiación de los pecados. La vida como voluntad y auto superación.
Sometimiento ante la voluntad de Dios. El hombre sólo puede “hacer”. Lucha y coraje por la conquista del destino personal. El hombre también puede “crear”.
Glorificación de la pena y el dolor. Lo feo y lo deforme pueden y deben ser ensalzados. Exaltación de la belleza y la fuerza. Lo bello es signo de lo bueno.
Tiempo lineal-orientado (inicio absoluto y final previsible). Tiempo cíclico, regido por el Eterno Retorno (todo lo que es perece, todo lo que fue volverá a ser).
Tendencia a la unidad de “todo” bajo los designios divinos. Reconocimiento de la diversidad objetiva del mundo.
Doctrina de la “salvación”. Visión negativa de la vida. Doctrina del combate. Visión positiva de la existencia.
Hombre moral. Obediente de leyes y preceptos divinos: primacía del Logos. Hombre religioso. Interiorización de valores,  virtudes y arquetipos unidos a lo sagrado: Mythos.
La ley por encima del “poder”: nomocracia teocrática. El derecho equilibrado con la fuerza bajo la tutela del poder soberano.
Lo santo (lo que está conforme con la ley de dios). Lo sagrado (lo que está imbuido por lo divino).
Universalismo absoluto: igualitarismo nivelador. Identidad humana, religiosa y cultural: diversidad natural.
El individuo como sujeto religioso: Individualismo. La persona como ente humano- trascendente: Comunitarismo personalista.
Proselitismo e intolerancia militante: los herejes, infieles, los idolatras… Respeto interreligioso: la aceptación “del otro”
Religión foránea sin arraigo. Religión autóctona con arraigo

En base a este cuadro, podemos ver claramente las diferencias que separan al Odinismo de los monoteísmos religiosos. ¿Por qué somos odinistas? La respuesta a este interrogante es clara, vasta con percatarse en lo expuesto en la columna de la derecha frente a la columna de la izquierda, para darnos cuenta que hemos sufrido una autentica inversión de valores que debemos recuperar de nuevo. Odinismo es belleza y honor; amor a lo propio sin desprecio de lo ajeno; lo sagrado filtrándose a través de lo profano…Un mundo nuevo pero a la vez antiguo que busca su puesto dentro de la historia, y que a buen seguro tiene mucho que decir y bastante que aportar.

 16.- ¿Cuál es el objetivo de la fe Odinista?

La palabra “religión” proviene de la latina “religare o re-legere” cuyo significado es el de “unir con fuerza”. Haciendo honor a esta definición, el Odinismo como fenómeno religioso que es, pretende “reunir” al hombre con sus espacios naturales de desarrollo vital: buscamos la vuelta a Thule (6); a la mítica Hiperbórea, como origen, destino y centro espiritual de nuestra religión.

Por todo ello el Odinismo busca la consecución de en un hombre nuevo, pero a la vez de base tradicional. Un hombre que interactúa en cuatro planos de su existencia conforme a una ética y valores acordes con su espíritu hereditario: dentro de un plano físico,  sagrado, cultural y comunitario. No podemos ni debemos separar estos aspectos como si fuesen compartimentos estancos, sino que deben formar parte de un todo armónico como estratos de un orden humano. Cuando el hombre es estructurado bajo esta dimensión, cerrando los círculos de estos planos, es cuando podemos hablar de una estructura orgánica que define a la persona.

Por lo tanto la creencia en un salto evolutivo, la afirmación en un constante dinamismo que hace avanzar al hombre hacia cotas de elevación humana, sagrada, social y cultural, es la base del Odinismo moderno. Un credo religioso holístico que se manifiesta en un frente por supuesto netamente religioso y espiritual, pero que también se adentra en aspectos físico-materiales de la persona, sin olvidar su participación en cuestiones de índole social-comunitario y cultural-constitutivo.

Nuestra religión no está destinada para los desesperados, que ante la angustia de su existencia buscan una “salida”. Nosotros nos dirigimos al hombre y la mujer “fuertes”, aquellos que buscan en “la acción en el desprendimiento y el entusiasmo sin esperanza”; los que luchan siempre sin tener que sentirse recompensados por “un paraíso” o por un mundo “mejor”, sino que obedecen a lo más profundo de su deber para con los dioses, su pueblo y ellos mismos.

“La única “salvación” es combatir, sin cesar y sin miedo”.

17.-¿Cómo considera la religión Odinista al Hombre?

Las ideas religiosas orientales han puesto su empeño en separar el cuerpo del alma, el espíritu de la carne. Para el Odinismo el hombre es un todo orgánico, cuerpo y alma están unidos en una misma personalidad. No cabe separar lo uno de lo otro ya que ambos forman parte de una unidad orgánica, de un mismo entramado. Visto así el hombre, como ya hemos apuntado anteriormente, no es solamente producto de la natura sino también de la cultura, de un espíritu heredado de sus antepasados; poseedor de un carácter que lo definen ante otros hombres y culturas. Debido a esa unión entre lo corporal y lo anímico, entendemos que una determinada alma crea un cuerpo concreto y no otro. Esa es precisamente la clave para entender nuestra concepción de lo humano como manifestación comunitaria de un alma popular. El hombre para nosotros no es equiparable al “individuo” ya que éste no es más que la consecuencia de un monoteísmo laicizado; un ser totalmente autónomo e independiente de todo lo que le rodea, sin raíces ni dimensión trascendente precisa. Para nosotros el hombre se define en cuanto a persona poseedora de un alma y un cuerpo específicos, heredero de una cultura y una estirpe, así como transmisor de los valores de esa alma común a la que pertenece y de la que se ha hecho carne.

Nosotros no somos seres abocados a la desesperación, sino “guerreros” que ven en sus existencia la visión innegable para una auto superación humana en la búsqueda de sus esencias divinas (somos dioses en potencia). Aceptamos el drama (7) de la vida sin quejas, y sin ningún beneplácito a la autocompasión: la vida es nuestra batalla, nuestra oportunidad y también nuestra maestra.

18.-¿Y el alma, y la espiritualidad?
El hombre no es la consecuencia de una serie de azares biológicos, ni meramente una “maquina” de carne y hueso compuesta por conexiones eléctricas más o menos complicadas y reacciones químicas precisas. No, en el interior de todo hombre bulle una fuerza interior innegable que le conduce y dirige ha metas sobre humanas. La  catedral Gótica de Burgos, la Novena Sinfonía de Beethoven o las Eddas (8), nos son fruto de la casualidad, ni el resultado de una combinación de fenómenos químico-eléctricos fortuitos, sino el resultado evidente de un espíritu creativo que eleva al creador hacia cotas más allá de lo estrictamente humano para alcanzar lo eterno, en contacto con lo divino, y arrastrar así a los demás seres a esa elevación espiritual.

Ya hemos apuntado que lo anímico es una parte sustancial de la persona, inseparable de su otra mitad físico-corpórea, de ahí deviene nuestra clásica concepción tripartita del alma, diferente a la única de las religiones “oficiales”. Por un lado contemplamos la Fylgia la “seguidora”, que es un doble espiritual el “otro yo”, vinculado a la persona y a la familia, atribuyéndole funciones tutelares. El Harm, que es un doble “físico” y sería la segunda parte en la que se divide el alma. El Harm puede actuar en el plano físico y permanece sujeto al cuerpo hasta su total destrucción. La tercera y última parte de alma es el Hugr, el principio vital del hombre, que está investido de él. El Hugr no pertenece al hombre pero se manifiesta directa o indirectamente en éste.

Nuestra visión tripartita del alma proclama que existe una parte de ese alma que es externa al cuerpo físico, que no muere cuando el cuerpo muere, otra parte que desaparece cuando el cuerpo muere, y otra que es el principio vital que lo anima todo.

Si hay algo más alejado del Odinismo son todo tipo de materialismos, ya sean éstos de corte económico, histórico, social o humano. Creemos firmemente que el materialismo es el gran enemigo contemporáneo; la ideología que carcome todo lo verdaderamente noble y elevado, para degradarlo a consideraciones meramente estomacales, genitales o dinerarias. Por todo ello el Odinismo es una religión que reconoce la dimensión trascendente de la persona, pero que no desecha, ni condena, su parte física y natural.

19.-¿Cuáles son las claves de la mitología germánica?

La mitología es un conjunto de relatos simbólicos, cuyo trasfondo nos descubre un universo ideológico arraigado en un substrato cultural y religioso determinado. Por consiguiente podemos establecer una pautas o puntos clave dentro de la mitología nórdica, como sistema simbólico-ideológico de la religión Odinista.

A modo  de resumir lo más esencial del vasto y rico universo de la mitología germánica, dividiremos ésta en algunos puntos básicos:

El comienzo del mundo. Antes del principio de los tiempos existía el Ginnungagap “Abismo abierto”, un lugar impregnado por el caos. En el sur de  éste “abismo” se encontraba el Muspellheim (el Mundo de Muspell), un lugar imperado por el fuego ardiente.

En el polo opuesto, el Norte, se haya la región de lo hielos y el frío, Niflheim (Mundo Tenebroso). En este lugar se encuentra la fuente de Hvergelmir, desde donde surgen numerosos ríos.

Cuando las chispas de fuego que se escapan del Muspellheim se encuentran con los hielos del Niflheim fundiéndolos y creando al gigante primordial Ymir. Mientras Ymir dormía, sudaba, y de su sudor surgieron la primera pareja de gigantes. Así mismo, del deshielo también surgió la vaca Audumla. El gigante Ymir se alimentaba de los ríos de leche que manaban de Audumla, que a su vez se nutria lamiendo los bloques de hielo. Al lamer la escarcha que cubre las piedras, deja al descubierto al primer ser, Buri,  un andrógino capaz de reproducirse a sí mismo: de este modo tuvo a su hijo Burr, que se casó con Bestla, hija del gigante Bolthor, descendiente de Ymir.

Burr y Bestla tuvieron tres hijos: Odín, Vili y Ve (los primeros dioses). Éstos se revelaron contra los gigantes matando a Ymir, colgándole en medio del Ginnungagap. Con él formaron el mundo conocido: con su cuerpo hicieron la tierra, con su sangre el mar y los lagos; las montañas de sus huesos; las piedras y guijarros fueron sus dientes rotos. También utilizaron su cráneo para  hacer la bóveda del cielo, sujetada por cuatro enanos en cada punto cardinal. Para construir el mundo de los hombres (Midgardr), utilizaron las pestañas de Ymir, realizando con sus sesos las nubes.

El hombre-Ask (fresno) y la mujer-Embla (parra), fueron creados en base a troncos de árbol: Odín les dio aliento de vida (ond); Vili les otorgó entendimiento y movimiento, y Ve, los sentidos y el lenguaje.

Yggdrasill. El Fresno del Mundo. En todas las culturas y tradiciones el árbol ha sido un elementos importante como símbolo de vida, regeneración y de unión con lo divino.

Yggdrasill (Corcel de Yggr), es el árbol cósmico (Axis Mundi) de la mitología nórdica:  un fresno que representa el centro; todo saber, el destino y la vida. Entre sus raíces y ramas se unen los nueve mundos: Asgard, Midgard, Helheim, Niflheim, Muspellheim, Svartalfheim, Alfheim, Vanaheim y Jotunheim. De sus raíces mana la fuente de Mimir, que es manantial se sabiduría.

Es su copa mora un águila. La ardilla Ratatösk, sube y baja por su tronco. Ocho reptiles roen sus raíces y  cuatro ciervos mordisquean sus ramas: Dáinn, Dvalinn, Duneyrr y Duraþrór; así como la cabra Heidrun Las normas riegan todos los días a Yggdrasill con agua y arcilla claras, junto a la fuente de Urdr.

Los Nueve Mundos. Yggdrasill divide los nueve mundos, que son los siguientes:

1.      Asgard: El mundo de los dioses Aesir, que a su vez lo forman el Walhalla (Estancia de los Ociosos), morada de Odín y paraíso de los guerreros. Thrudheim (Mundo dela Fuerza) dominio del dios Thor. Valaskiaff lugar del trono de Odín. Gladsheim (Mundo Brillante) lugar en donde se encuentra el palacio de Odín., y en donde se reúnen los dioses en asamblea.

2.      Vanaheim: Lugar de origen de los dioses Vanes, divinidades de la naturaleza, la fecundidad y la magia.

3.       Midgard: Mundo de los hombres. El Asgard y el Midgard están unido por el Bifrost (Vacilante Camino del Cielo), por el cual los dioses pueden bajar a la tierra.

4.        Muspellheim: Lugar ardiente en donde vivía en gigante Surt, señor del fuego.

5.      Alfheim: Tierra de los Elfos Luminosos. Estos elfos solían bajar al Midgard en un rayo de luna para danzar en círculos mágicos.

6.       Jotunheim: Morada de los gigantes enemigos de los dioses y de los hombres. Este espacio rodea al Midgard, aunque está separado por él por la serpiente Jomurgand.

7.   Svartalfheim: Mundo subterráneo, lugar de los enanos (elfos) oscuros, eran excelentes herreros y aparecían en el Midgard por la noche; ya que si les sorprendía un rayo de sol quedaban petrificados.

8.      Helheim: Reino de la diosa de la muerte, Hel. Allí iban a parar los que miran por muerta natural.

9.       Niflheim: Mundo subterráneo frió y sombrío, habitado por la serpiente Nidhogg que roe las raíces del Fresno del Mundo.

 Las Dioses. Sobre este apartado hablaremos más adelante.

Seres sobrenaturales.  Citemos algunos de los más importantes:

·         Las Normas: Hacedoras del destino. Urðr (“lo que ha ocurrido”), Verðandi (“lo que está ocurriendo”) y Skuld (“lo que debería suceder”).

·         Gigantes/Etins: Representación de la violencia y la brutalidad. Son enemigos de los hombres y los dioses.

·         Enanos (dvergr): Son una raza asexuada, ya que no se pueden reproducir. Viven en las entrañas de la tierra, son excelente herreros y orfebres. Cuentan con una sabiduría y artes mágicas ocultas, que les permiten forjar herramientas y armas prodigiosas.

·       Elfos (álfar): Seres luminosos, en origen benéficos para la humanidad. Los elfos serían muertos bondadosos elevados a la categoría de genios tutelares. De este modo los  enanos serian muertos-materia, en contraposición a los elfos que sería muertos-espíritu.

·         Valquirias: Las que eligen los guerreros caídos en el combate para morar en el Walhalla. Las Valquirias ejercen una función guerrera y también una función tutelar, son magas, esposas-amantes: favorecen, ayudan y se casan con aquellos que son partidarios de Odín.

            Ragnarök. El principio del fin, da comienzo cuando el Sol y la Luna son devorados por el lobo Fenrir tras escapar de sus cadenas; entonces el mundo se sumió en la oscuridad y el invierno, como anuncio del cataclismo que sucederá. La tierra se convulsiona, y la serpiente del Midgard sale del mar provocando cuantiosas inundaciones. Se atisba la gran batalla del Ragnarök (Juicio de las Potencias) en donde el ejércitos de los dioses se enfrentarán a las huestes de Loki. Los gigantes abandonan sus dominios para asaltar el Walhalla. Odín muere a manos de Fenrir atrapado en sus fauces; su hijo Vidar le venga matando al monstruoso lobo. Frey es abatido por Surtr; Thor mata a la serpiente del Midgard, pero éste también muere al inhalar su veneno. Tiwaz y el perro guardian del Hel, Gorm, se matan mutuamente; lo mismo sucederá con Loki y Heimdallr. El gigante del fuego, Surt, envolverá el mundo en llamas acabando con todo vestigio de vida.

Pero no todo terminará aquí, de las cenizas del viejo mundo surgirá otro con nuevos hombres y nuevos dioses, en un nuevo comienzo.

 De esta breve descripción sobre la Mitología Nórdica, caben destacar una serie de puntos esenciales:

·     Estamos ante una compleja, basta y rica estructura mitológica, pareja a otras narraciones mitológicas hermanas como la greco-latina.

·         No existe un dios creador; sino que el mundo se origina tras un proceso natural, en la que la unión de la polaridad (hielo-fuego) surge la esencia primaria como modelo arquetípico de su manifestación.

·         El universo es animado, y por lo tanto el alma del mundo es divina.

·         Los dioses y los hombres son creados “después”, por ello tienen un mismo principio cosmogónico: no son dos entes extraños entre sí, ya que comparten una misma naturaleza a pesar de su diferenciación de grado.

·        El destino tiene en la Mitología Nórdica, un puesto capital (a él están sujetos y tanto los humanos como los dioses). Aunque éste no tiene una visión fatalista, sino que el sentimiento trágico de la vida es una invitación a la lucha y al heroísmo.

·    Los diferentes mundos son el resultado manifiesto del multiuniverso vivo, y se distinguen por poseer una estructura orgánica, existiendo la interactuación entre ellos, .

·        El “fin del mundo” no significa el final de todo, sino el comienzo de lo nuevo, tras la aniquilación de lo viejo (Eterno Retorno).

20.- ¿Qué y quiénes son los dioses para el Odinismo?

Primero tenemos que dejar claro que la fe Odinista cree plenamente en la existencia de sus dioses y diosas, que éstos no son fabulaciones ejemplarizantes sino entes totalmente reales interactuando con nosotros aquí y ahora. Otra cosa es que su representación sea efectivamente un símbolo de sus atributos: así al dios Thor se le encarna como un ser fuerte, valiente, en ocasiones algo bruto, dotado de un martillo como arma y distintivo, por que en él se personaliza la fuerza generativa (primaria); es el protector de los hombres y a la vez señor de las fuerzas intempestivas de la naturaleza (el trueno, el rayo…).

Los distintos dioses, como parte de lo sagrado, son por así decirlo, formas divinas; represtaciones de valores y conductas. Cuando los invocamos, invocamos la sabiduría, la fuerza, el valor, la belleza, el honor…y al imbuirnos dentro de esos arquetipos, dentro de sus esencias sagradas, tomamos lo que ellos son, asemejándonos y interactuando con ellos; formando parte también de su divinidad.

Nuestro concepto de dios no es una noción individual e intimista del mismo (el dios personal), sino que la divinidad se da a conocer al hombre en el conjunto de los hechos y fenómenos del mundo.

Siguiendo las teorías del antropólogo francés Georges Dumézil (9), la característica fundamental de los dioses indoeuropeos es que éstos parten de una división funcional tripartita: la función soberana, la función guerrera y la productiva. Cada dios o diosa esta comprendido en una de estas tres funciones jerarquizadas (en ocasiones en varias a la vez), con las naturalezas típicas de cada una de ellas: así los dioses de la primera función serán dioses soberanos, padres y madres de otros dioses, jueces y sabios; los de la segunda función eminentemente guerreros, dioses del valor y el combate; y los de la tercera dioses y diosas destinados a la reproducción, la magia, la fertilidad y la prosperidad. De la correcta disposición de este orden jerárquico, depende no solo la armonía del mundo de los dioses, sino también el de lo humanos.

Somos politeístas porque el mundo es también plural y diverso; por que caben varias interpretaciones de lo manifestado, y por que conviven la variedad de las cosas, de los hombres, las ideas y creencias en un mismo universo. Un dios único siempre querrá un pueblo único, con un único pensamiento y una sola ley de cumplimiento universal. La relación con nuestros dioses rompe las cadenas de la tiranía del monoteísmo, de la unicidad, con su total subordinación ante un dios omnipotente, incompresible y por lo tanto extraño para el hombre.

21.- ¿Cómo se llaman los distintos dioses y diosas del panteón Odinista?

En la mitología nórdica se distinguen dos familias de dioses: los Ases y los Vanes. Los primeros representan una concepción celeste, vertical, del panteón Odinista, mientras los segundos son la personificación de elementos telúrico-horizontales. Por ello los Ases o Aesir serán siempre divinidades de la I y II función, mientras que los Vanes o Vanir estarán comprendidos casi en su totalidad en la III función.

Los principales dioses de los Ases son: Odín, conocido como “padre de los dioses”; Frigga consorte de Odín; Tiwaz-Ziu, dios celeste de la guerra, aunque también se le atribuye funciones de juez y soberano dada su nobleza; Thor hijo de Odín, dios del trueno, la fuerza y santificador de los lugares; Balder, divinidad solar, esperanza del mundo; Heimdal, dios de la luz, guardián del Bifrost; Eir, diosa de la curación y el auxilio.

Por otro lado algunos los dioses y diosas de los Vanes son: Freyja, diosa del amor, la belleza y la fertilidad, pero también personifica la guerra, la muerte, la magia y la profecía; Frey, hermano de Freyja, dios de la prosperidad, la procreación y la riqueza; Nerthus, diosa equiparada con la madre tierra; Njördr, dios de la tierra fértil y de la costa marina, es el padre de Frey y Freyja.

Loki, el “mago de las mentiras”, es un dios ambiguo y en cierta medida ajeno a las familias de estos dioses, el cual incorpora una personalidad distinta a la trifuncional que hemos analizado, ya que su misión es la de ayudar y a la vez perjudicar a los demás dioses. No es un dios del ”mal”, a semejanza del diablo judeo-cristiano, sino un ser necesario para que los dioses y el mundo cumplan su destino. Loki es ambivalente como el fuego (que no es malo ni bueno es sí mismo), ya que unas veces nos calienta y da confort, y otras nos quema y lastima.

Estamos hablando por lo tanto de un rico y basto panteón de dioses y diosas que nos muestran una formidable estructura cosmológica para que nosotros, hombres y mujeres europeos del siglo XXI, podamos adaptarlas a todas nuestros actos humanos en aras de un desarrollo integral sin precedentes.

22.- ¿Posee el Odinismo textos sagrados?

Hagamos aquí una puntualización necesaria. Si por textos sagrados se entiende la existencia de libros en donde se encuentra la palabra revelada por “dios” mismo, como “palabras de fuego” transmitida a los hombres en forma ley inmutable y obligada, hemos de decir que el Odinismo no posee tales textos dictados directamente por la divinidad como estructuras dogmáticas de pensamiento. Ahora bien, si por textos sagrados entendemos la existencia de contenidos y compendios de nuestra sabiduría ancestral y sagrada, efectivamente podemos hablar de libros pertenecientes a nuestra acervo espiritual.

La Confesión Odinista Española-Ásatru, como un cuerpo religioso organizado y vivo, toma decisiones para enunciar lo sagrado y así protegerlo del anatema milenario al que han sido sometidas y al mismo tiempo, siendo un cuerpo religioso de hoy, tiene el poder, a su vez para determinar, anunciar y proteger textos sagrados de hoy. En ese sentido, los textos sagrados de la Confesión Odinista Española-Ásatru son los siguientes:

-Eddas Mayor y Menor, recopiladas por Snorri Sturlusson, creados por escaldas anónimos.
-Sagas antiguas y la poesía escáldica recopiladas hasta el siglo XIV (Gesta DanorumYnglingasaga, y el corpus central formado por las Konungasögur, Íslendinga sögur, Íslendingaþættir y Fornaldarsögur).
-Saga de Teutoburgo, de Artur Balder.

La sacralización plena de nuestros textos es necesaria después de entre mil y dos mil años (según la zona de Europa) de mancillación y desprecio por parte de los monoteísmos contra la base de la espiritualidad original. Respecto a la sacralización plena de textos nuevos, responden, en realidad, a una costumbre antigua: la de distinguir la voz del escaldo de hoy, y en su voz, la inspiración divina necesaria para arrastrarnos hacia la intensidad de nuestra religión odinista, como es el caso de la Saga de Teutoburgo(seguir el enlace para información completa). Como los investigadores apuntan, los diferentes escaldas que compusieron los poemas que conforman la Edda Mayor, y que fueron transcritos (con mayor o menor pericia y no sin influencia cristiana por Snorri Sturlusson), fueron poetas a través de cuyas palabras y en cuyo arte de la palabra residió el acierto de trazar grandes lienzos como el Voluspó, conformando textos sin los cuales el colectivo pagano, la sociedad como receptor de tales mensajes, no podría estar tan cerca de las revelaciones odínicas. Así pues, algo parecido, si no exactamente igual ha pasado en nuestros días con obras de reciente creación pero cuya sabiduría odínica es profunda y se enraiza en las profundidades de la memoria y nos permiten percibir tanto el mito como la intensidad del heroísmo absoluto, propio de nuestro ideario.

La sacralización de un texto no es un acto banal ni arbitrario. Al contrario, es una decisión de gran intensidad religiosa, y se diferencia de la literatura odinista en la medida en que el texto sagrado es odínico, y no solo odinista, si se entiende la diferencia, en la intensidad poética-filosófica y espiritual.

Aunque nuestras creencias religiosas no son un compendio doctrinal inmovilista y estático; debido a los avatares históricos nuestra estructura ideológica se ha ido enriqueciendo con numerosas aportaciones de filósofos y autores, cuyas obras son referente del pensamiento tradicional de occidente y que el Odinismo toma como puntos clave de sus estructura ideológica y de creencias.

Cabe mencionar como precursores capitales del estudio del Odinismo moderno ( y para todos aquellos que profesen una afiliación con su identidad espiritual) a pensadores como: Friedrich Wilhelm Nietzsche, anunciador del nihilismo europeo, y profeta del nuevo hombre. Giulio Cesare Andrea Evola, estudioso de la tradición primordial  indoeuropea. Mircea Eliade, con sus teorías de los fenómenos religiosos, así como los tiempos sagrados y profanos. Rene Guenon como analista de las tradiciones de Oriente y Occidente. Georges Dumézil, estudioso de las sociedades y religiones Indoeuropeas Arthur Schopenhauer, y su mundo como voluntad y representación.

Otra bibliografía odinista importante, aunque mucho más numerosa y necesaria, es aquella que debate, estudia, compila y critica para entender y profundizar nuestra religión, y pueden encontrarse entre muchos otros los siguientes títulos:

·         Futhark la magia de las runas, de Edred Thorsson

·         Los mitos germánicos, de Enrique Bernández

·         Cómo ser pagano, Alain de Benoist

·         Germania, Cayo Cornelio Tácito

·         Pequeño diccionario de mitología germánica, Claude Lecouteux

·         El destino de los dioses, Patxi Lanceros

·         El retorno de los dioses, Fernando Pessoa

Creemos que esta pequeña reseña bibliográfica y de autores, puede ser un adecuado punto de partida tanto para quienes quieran conocer la cosmovisión religiosa germánico-europea, como para aquellos que buscan una mayor amplitud y desarrollo en sus creencias y saberes.

23.- ¿Podemos conocer algunos extractos de los textos clásicos del odinismo?

El Hávamál (los Dichos del Altísimo) es uno de los poemas de la Edda Mayor, el cual se supone que contienen las palabras del propio Odín; por ello son expresiones cargadas de  sabiduría y conocimiento. He aquí algunos de su versos más significativos:

Nadie presuma de buen sabedor,
más vale andarse con tiento;
prudente que calla a su casa regresa,
de males el cauto escapa.

Nunca se tiene amiga más fiel
que la mucha cordura.
Por todas las puertas, antes de entrar,
métase el ojo,
mírese bien;
poco se sabe cuándo enemigos
se sientan dentro.

Callado y sensato el hijo de rey
y bravo en la guerra sea;
contento y gozoso esté todo hombre
hasta el día en que muera.
No te pegues al cuerno, con tiento bebe,
di lo preciso o calla;
de toscas formas nadie te acusa
si temprano a dormir te marchas.

El glotón que el juicio no sabe usar
la salud se arruina comiendo;
de mofa sirve entre gente prudente
la panza del hombre insensato.

El hombre ruin y de mal natural
de mucho se ríe;
algo no sabe y saberlo debía:
que faltas también él tiene.

Quien nunca calla muchas dice
necias palabras:
la lengua ligera, si no se contiene,
a menudo su mal se canta.

Mía mi casa, aunque sea pequeña:
en ella soy yo mi señor;
corazón dolorido el hombre lleva
si se ha de pedir el sustento.

Con armas y paños se obsequian amigos,
cada uno por sí lo ve;
la amistad se prolonga, si bien va todo,
entre dos amigos que se dan y toman.

Los magnánimos son y también los bravos
quienes viven mejor y sin penas;
el hombre cobarde de todo se asusta,
al tacaño el regalo escuece.

De sabio el hombre lo justo tenga,
nunca de sabio se pase;
aquel que ignora qué suerte le aguarda
gozosa la mente tiene.

Levántese pronto el escaso de gente
y corra a atender sus faenas;
mucho retrasa quien duerme de más;
diligencia a riqueza lleva.

Cosa no hay mejor que el fuego
y la vista del sol
si de buena salud el hombre goza
y de vida sin tacha lleva.

Con algo se cuenta, aunque falte salud:
confortan a unos sus hijos,
sus parientes a éste, sus riquezas a aquél,
a otros sus obras bien hechas.

Es útil un hijo, aunque tarde nazca
y luego que el padre murió;
tan sólo el pariente en honor del pariente
piedra en la senda erige.

Mueren riquezas, mueren parientes,
también uno mismo muere;
la gloria tan sólo no muere jamás,
la de aquel que ganársela logra.

Yo vi lleno el redil de los hijos de Fitiung (“el ricachón”),
ya van con el bastón de mendigo:
como un parpadeo fortuna se va,
la menos constante amiga.

Si ocurre que el necio fortuna alcanza
o logra favor de mujer,
la arrogancia le crece, que no el buen seso;
de gran presunción se llena.

Nadie en un hombre censure nunca
cosa que a tantos pasa:
cretina vuelve a la gente sensata
la loca pasión amorosa

Alegre en su casa, festivo con huésped
y cauto ha de ser el hombre;
memorioso y locuaz, si quiere ser sabio;
lo bueno a menudo cuente.
Por imbécil se tiene al que apenas habla,
es ese el modo del necio

Te damos, Loddfafnir, buen consejo
que te ha de servir
y que debes saberlo:
De hembra casada nunca pretendas
sacarte amores.

Te damos, Loddfafnir, buen consejo
que te ha de servir
y que debes saberlo:
Nunca le cuentes al hombre malo
desgracia que tengas;
los hombres malos jamás corresponden
a la buena intención.

Te damos, Loddfafnir, buen consejo
que te ha de servir
y que debes saberlo:
No seas tú nunca el primero en romper
con un camarada;
si no tienes a alguno al que todo cuentes
tendrás angustiado el pecho.

Pues el hombre malo jamás corresponde
al bien que le haces;
el hombre bueno será quien te logre
renombre y fama.

Te damos, Loddfafnir, buen consejo
que te ha de servir
y que debes saberlo:
Donde hallares maldad con maldad responde.
¡Que paz tu enemigo no tenga!

Te damos, Loddfafnir, buen consejo
que te ha de servir
y que debes saberlo:
Nunca un mal contento te de,
lo bueno alegrarte debe.

Te damos, Loddfafnir, buen consejo
que te ha de servir
y que debes saberlo:
No le grites al huésped ni lo eches afuera,

dale buen trato al pobre.
Averigua las runas y aprende los signos,
las runas de mucha fuerza,
las runas de mucho poder,
que el tulr supremo (Odín) tiñó
y los altos poderes hicieron
y el señor de los dioses (Odín) grabó.

Mejor no pedir que por todo ofrendar;
su pago la ofrenda busca;
mejor no ofrecer que siempre inmolando.
Así grabó Tund (el tronante, Odín) antes que gentes hubiese;
allá revivió cuando vino de nuevo.

“Si ves llegar el mal
proclámalo al mundo
y nunca te alíes con tu enemigo”

Ya ahora en la sala de Alto
los dichos de Alto se cantaron
para todo provecho del hombre,
para poco provecho del ogro.
¡Salud al que dijo! ¡Salud al que supo!
¡Quien algo aprendió, que lo goce!
¡Salud a los que esto oyeron!

Contemplamos en estos versos una innegable tensión vital y espiritual que informan todo el cuerpo ideológico de nuestra fe ancestral. Nada hay en nuestras afirmaciones que invite a la promiscuidad, el exceso o la desesperación; sino que dichas palabras nos dirigen hacia metas de nobles, honorable y sensatas, que nos unen a una visión sana, benéfica y trascendente de nuestra existencia.

24.-¿Qué noción tiene el Odinismo de la muerte y del “más allá”?

Partamos de una premisa clara, nadie sabe exactamente que hay después de la muerte; no tenemos testimonios de qué se esconde detrás de la misma, pero en cambio sí poseemos nuestra tradición para clarificarnos que la muerte no es el final de todo, sino el principio de un nuevo renacer. La ciencia, a su vez, nos certifica que la energía ni se crea ni se destruye sino que se transforma. No existe ningún científico por muy materialista que sea que no acepte este axioma, ni asevere que el hombre es fundamentalmente energía, y por lo tanto sujeto también a este principio de transformación.

Así la muerte significa a todas luces el paso a una situación nueva; el sentido y dimensión de esta transformación sigue siendo el misterio de los misterios humanos: en algunos episodios de nuestra religión se entreve la idea de la reencarnación (fuera eso sí de la idea del Karma budista, como recompensa o castigo por nuestros actos, sino entendiendo la inmortalidad no como una ruptura total con el mundo sensible), y en otros el paso a diferentes planos de existencia. Un ejemplo que nos puede clarificar el sentido de estas ideas puede ser el siguiente: imaginémonos una botella de vidrio que contiene vino de la marca X, con el número 123. Cuando se consume el vino podemos decir que la botella muere, y es depositada en el contenedor para reciclaje de envases de cristal. Pues bien, esa botella de vino X con el número 123, jamás podrá volver a existir, nunca volverá a ser la botella que fue, pero su esencia, el vidrio, permanecerá convertida en otra cosa, en otro objeto u utensilio, tendrá una nueva vida: podrá ser un bote de pimientos, el parabrisas de un coche, la ventana de una casa…en definitiva algo nuevo pero básicamente igual a la botella X. Nuestro ser, nuestro cuerpo es como la botella de vino (lo mudable), y el vidrio nuestra esencia, nuestra alma imperecedera, lo que nos constituye íntimamente y sigue existiendo. La muerte y la vida son expresiones de un mismo concepto, el Odinismo nos ayuda a tener ese equilibrio natural entre ellas para borrar el miedo y la incertidumbre de los grandes dramas vitales. La muerte es la extinción del “yo”, que se une a lo eterno, a lo absoluto. El miedo a la muerte radica precisamente en deseo de la supervivencia de la personalidad más allá de la vida material: de ahí derivan los apegos a las cosas del mundo sensible, que causan el desasosiego ante su perdida definitiva.

Creemos que esta existencia tal y como la vemos solo se vive una vez, pues nuestro cuerpo es mortal y no va a resucitar nunca; la carne corrompida y el polvo no se transformará en un bello cuerpo adolescente. Sin embargo creemos que el espíritu es inmortal y nuestros antepasados muertos aún siguen con nosotros. No sabemos que hay detrás de la muerte, pero si que ésta es un estado temporal y que detrás de ella no se acaba todo, sino que comienza algo nuevo.

25.-¿Qué consideración tiene del tiempo el Odinismo?

El Odinismo no se mueve bajo una perspectiva temporal lineal (con un principio y un final ciertos e inaccesibles); sino que su concepción del tiempo es cíclica (esférica), en donde el eterno retorno se convierte en el hilo conductor que nos dimensiona a una idea de continuidad (“surgir-existir-desaparecer hacia un nuevo surgir”).

Por ello conceptos tales como el pasado o el futuro existen y se entienden en la medida que se insertan en el presente -un presente constante-. Ya que todos nacemos como herederos, somos los encargados de traer a nuestro presente (a lo actual) todo lo realizado por nuestros antepasados para depositarlo ante las futuras generaciones. El pasado no es un punto inicial sin retorno, sino un porvenir: “lo que está en el origen, se mantiene siempre como un porvenir, permanece constantemente bajo la influencia de los que está por llegar” (Martín Heidegger).

Nosotros no podemos contemplar la temporalidad en relación a  parámetros meramente cuantitativos (cantidad de tiempo); la nuestra es en cierta medida una “atemporalidad”; una vivencia en la constante revitalización de arquetipos más allá de la historia “monolineal” del pasado, el presente y el futuro como espacios cronológicos imposibles de revivir.

El Odinismo es un movimiento religioso con “memoria”; no ansia volver al pasado sino más bien ligarse con él, para así alcanzar lo eterno haciendo fluir el incesante río de la vida. No es una cronología lo que nos posibilita “retornar al pasado”, sino una autentica mitología la que nos permite mirar a través del tiempo y descubrir las constantes imperecederas que superan al tiempo mismo.

Cuando apelamos al paganismo odinista no estamos proponiendo ninguna regresión histórica (imitación del pasado), sino el renacer del Odinismo como un nuevo comienzo; en donde hombres y mujeres libres y conscientes de su legado puedan plasmar en el presente toda la fuerza espiritual heredada de sus ancestros, en la construcción de un porvenir más armónico y autentico.

26.-¿Tiene el Odinismo “dogmas” religiosos?

Si atendemos a una definición de “dogma” como principio doctrinal básico y perdurable, hemos de decir que el Odinismo como cualquier otra creencia posee en su cuerpo ideológico una estructura de principios fundamentales como basamento de su identidad religiosa. No obstante si nos referimos a una interpretación exacta del término como una serie de principios indiscutibles y de obligado cumplimiento, se hace enormemente peligroso para nosotros el mantenimiento de dicha expresión. Qué y en base a qué se descubre un principio indiscutible, y lo más problemático: quiénes son los encargados de decidir qué principios son, o  no incuestionables, y por qué. Si un dogma en un axioma creado para someter y mantener una fe ciega en un estructura religiosa determinada, el Odinismo para nada se considera una fe dogmática.  Pero este rechazo a toda creencia irracional e impuesta, no significa que el credo Odinista profese un relativismo ante todos los fenómenos y actitudes. Es más, mantenemos un inquebrantable lealtad hacia a todo aquello que nos constituye como Odinistas, y forman parte de nuestra estructura religiosa de creencias. No pretendemos imponer nada a nadie, ni queremos que nuestras líneas de pensamiento se acepten ciegamente, sin ningún interiorización. Para el Odinismo es de vital importancia que aquellos que se acercan a él se sientan verdaderamente comprometidos y adheridos a una interpretación del mundo; de lo sagrado y lo profano, de una forma sincera y profunda; y no bajo el temor y el “castigo divino” como medida coercitiva para someter voluntades.

27.-¿Posee el Odinismo preceptos morales?

Evidentemente, el Odinismo se rige por un código ético y de valores que informan todo su cuerpo doctrinal. Ninguna existencia es plena sino parte de unas premisas superiores que la guían. No propugnamos ningún relativismo en cuanto a las conductas, ni somos apóstoles del nihilismo; nada más lejos de nuestra intención. Creemos firmemente que sin unas premisas de conducta es imposible un orden personal y social adecuado y coherente. La “libertad” en abstracto, no existe, es  un sentido en sí mima; se es libre por algo, o como consecuencia de algo. Por ello rechazamos la presunta “libertad” del individuo como expresión de sus apetencias, gustos y pasiones, si estas no están bajo unos valores iniciales fuertes, adecuados para un correcto desarrollo personal y comunitario.

El Odinismo sigue las nueve virtudes nobles heredadas de nuestros antepasados, como piedra angular del ejercicio religioso de su fe:

Coraje
Verdad
Honor
Fidelidad
Disciplina
Hospitalidad
Laboriosidad
Confianza
Perseverancia.

Este es un código vital profundo, con él pretendemos que todos nuestros actos sean una expresión de una moral, de unos valores superiores, con el objetivo de conseguir una existencia  acorde con nuestros principios y creencias.

No es la nuestra una moral enfermiza, simplona; expresión de un personalidad débil y sin recursos, que se refugia en el “infantilismo” del bien y el mal para no pensar, para no tener de actuar, para no tomar decisiones con coraje. No es nuestra religión una religión “moral” al uso, de premios y castigos sacados de una verdad revelada como propone las religiones proselitistas. Verdad a la que unos doctores teologales interpretan con fórmulas matemáticas de obligado cumplimiento, en aras de conseguir la ecuación salvadora que nos lleve al “mundo verdadero”. La moral (del latín mores “costumbres”) para el Odinismo es la expresión de un carácter; de una forma de ser que se manifiesta en todos nuestros actos y crea los principios fundamentales de  nuestra vida. Por supuesto que distinguimos entre el bien y el mal; entre lo correcto y lo incorrecto: no existe sociedad posible sin una sujeción aun código moral que pueda hacer posible una convivencia digna y justa entre sus miembros. El nihilismo individualista, que erige en ley cualquier consideración del individuo aislado, está en la antípoda del pensamiento odinista (10).

Pero dejamos unas cuestiones claras. Si bien las virtudes en cuanto a cualidades humanas son preceptos inmutables, y por ello asimilables en todo tiempo y lugar, no ocurre lo mismo con los valores, ya que éstos cambian en función de los acontecimientos y de lo desarrollos humanos en la historia. Así por ejemplo, en la antigua Esparta era considerado como justo y moralmente aceptable la eliminación física de los recién nacidos con alguna tara física o simplemente no sanos (ya que en una sociedad eminentemente guerrera la fuerza era el supremo valor); algo impensable en nuestras sociedades contemporáneas, en donde tal hecho sería considerado como un delito (11). Por ello podemos afirmar que los valores se crean pero también se pueden destruir -no existen los valores eternos-, puesto que éstos están sujetos a las delimitaciones ideológico-culturales del momento, y no a una ley inmutable ya sea de origen divina o humana. El Odinismo pretende crear una estructura de valores en base a sus virtudes imperecederas.

Frente a la moral hedonista el Odinismo propone el heroísmo como conducta; ante la pasividad y la resignación, la lucha sin recompensa; frente la cesión a la debilidad, la ascesis de la fortaleza en la superación, y frente albedrío tiránico del individuo, el impulso social constructivo.

 28.- ¿Qué relación hay entre el destino y los actos humanos?

Podemos afirmar que existe un vinculo muy fuerte entre ambos; el destino reina por encima de los hombres y los dioses. En el Odinismo distinguimos dos conceptos en lo referente al destino: el Örlog/Wyrd. El primer principio hace referencia a todo aquello que nos condiciona íntimamente: es nuestra herencia física, nuestra habilidades, delimitaciones y capacidades. Unida también a nuestro legado espiritual, la hamingia, nuestra alma comunitaria que va trasmitiendo de generación en generación.

El Örlog por lo tanto son los condicionantes en los que nosotros somos ajenos a sus resultado. Es nuestro cuerpo y nuestra alma definida la que nos constituye independientemente de nuestro poder de decisión.

En cuanto al concepto del Wyrd, se delimita al campo de acción de nuestra voluntad en el mundo pre-establecido: este es el espacio en donde actúan las normas, como tejedoras de los hilos de nuestras condiciones dadas. Es el mecanismo por medio del cual el destino es modificable, puesto que éste depende de nuestra acciones e intervenciones en el escenario vital.

Todas nuestras actuaciones entretejen una red que implica a un universo interconectado; cada acto individual enreda a su vez múltiples actores, que hacen desencadenar acontecimientos diversos.

El destino podemos definirlo así como la unión efectiva del Örlog y el Wyrd; de lo que nos condiciona y lo que podemos modificar por medio de la voluntad personal. Lo que somos y lo que podemos llegar a ser.

Este concepto del destino es equiparable al estoico principio de las “causa inmanentes” y las “causas antecedentes”; las cuales nos delimitan el devenir humano como la conjunción de aquello controlable por el hombre (lo que depende de él) y por lo que al hombre le es imposible controlar (lo que no depende de él), pues están sujetas al fatum en cuanto a la aceptación del sentimiento trágico de la vida que nos invita a la acción y la voluntad heroica.

Lo dicho hasta el momento es a todas luces incompatible con teorías que abiertamente predican la predestinación humana; en la cual la voluntad personal queda anulada para ser sustituida por la voluntad divina o el azar. Pero también se mantienen alejada de todo “voluntarismo” que incita al hombre a creer falsamente en la posibilidad de lograr cualquier meta por el simple hecho de desearlo así.

Por mucho que me lo proponga y desee, jamás podré ser campeón de salto de longitud, puesto que parto de una naturaleza (físico-espiritual) que limita mis capacidades para convertirme en campeón olímpico. Pero en cambio me otorga otras cualidades necesarias para conseguir distintos logros más acordes con mi condición personal. Aunque, evidentemente, por medio de mi voluntad y poder de decisión puedo modificar mi potencial físico, y  mejorar así mis aptitudes para con el salto de longitud, aunque nunca logre ser un “as” del atletismo.

Sabemos que es factible modificar y crear nuestro destino por obra de la voluntad; tenemos  realmente el futuro en nuestras manos. El Örlog/Wyrd modifican e interfieren pero no determinan. Nuestra presencia en el mundo no se ciñe únicamente a un estado animalesco, como si fuésemos borregos dirigidos hacia un matadero sin remedio; sino que poseemos las semillas de la divinidad dentro de nosotros para orientar y dirigir nuestros designios conforme a nuestra energía y determinación. Nuestro destino no es malo ni bueno en sí mismo, lo verdaderamente importante es cómo nos enfrentamos a ese destino y qué dimensión le queremos dar, qué actitud tenemos ante él: la liberad del hombre nunca podrá ser alcanzada por la adversidad.

No necesitamos una fe de “salvación” que nos redima de nuestra pecadora naturaleza humana (¿), sino libertad para encarar el destino propio con coraje y honor.

29.-¿Considera el Odinismo la libertad como un fundamento religioso importante?

La libertad como principio es una condición esencial de nuestra fe. Sin una decisión con verdadera autonomía no podemos decir que exista una adhesión sincera y real a cualquier estructura ideológica, social o religiosa. Nunca desde el Odinismo se obligará a nadie a aceptar nuestras creencias, ni abogaremos por la imposición de una determinada cosmovisión inherente a unos postulados determinados –renunciamos a todo proselitismo-. Cada hombre y mujer deber ser lo suficientemente consciente como para elegir cuál es su camino, y por dónde quiere dirigir su vida.

Entendemos que los seres humanos deben ser libres, y que así mismo tienen el derecho inalterable a la conquista de su libertad. Una libertad como acto de voluntad y de consecución personal, alejada de toda terminología imprecisa que reduce la libertad a la ausencia de coerciones humanas.

El Odinismo no se siente unido a ningún determinismo absurdo, que condicione totalmente el devenir humano sin elección posible; ni tampoco profesa una falsa libertad como exponente de un nihilismo militante netamente materialista y hedonista. El tratamiento de la libertad personal es en muchos casos una autentica batalla de renuncias y sacrificios, en la búsqueda de todo lo que configura como seres íntegros.

Nuestra libertad no es el resultado de una omnipotencia divina, la cual nos deja espacio de maniobra únicamente para seguir el camino prediseñado por ella. En el Odinismo la emancipación humana es un acto esencialmente positivo imbuido de  voluntad: podemos crear parte de nuestro destino a base de acciones y decisiones, superándonos a nosotros mismos en la consecución de un desarrollo personal efectivo. Todo ello en armonía con una vida plena y satisfactoria, acorde con nuestros postulados éticos y de valores.

Tenemos que luchar como si todo dependiese de nosotros, aunque sepamos que en muchos casos no es así: los dioses están siempre con los valerosos, nunca lo olvidemos.  Por ello nuestras deidades, más que gestores y planificadores de nuestro destino, son colaboradores en el tránsito humano: nos acompañan y favorecen en nuestras luchas, sufrimientos y esperanzas. No nos regalan nada, no obran como divinidades “providencia”, otorgándonos parabienes por nuestra obediencia ciega. Si nosotros no batallamos, si no somos capaces empeñar nuestras vidas en la elaboración de unos ideales nobles, nunca seremos gratos a los ojos de los dioses, ni  podremos estar en sintonía con ellos y sus designios.

Decir sí a los dioses es decir sí también a nuestra libertad.

30.- ¿Se hace dentro del Odinismo mucho hincapié en los aspectos combativos de la persona; qué  quiere decir esto?

Nuestra sabiduría ancestral no informa que la vida es un combate, una lucha por la libertad y dignidad como seres concientes que somos. No cabe el quietismo y la resinación absoluta ante lo fenómenos y acontecimientos humanos. Para el Odinismo es un deber, además de un honor, el poder actuar con coraje y valor en este mundo lleno muchas veces de injusticias, maldades, infortunios y zancadillas. Por muy cuesta arriba que se ponga la vida, por muy difícil que nos resulte caminar por la senda de la existencia, nunca podremos abandonar la fuerza espiritual que nos anima a seguir luchando, a dar todo lo somos por un ideal; esa es la razón última de nuestras vidas; el motivo conductor que hace de nosotros HOMBRES Y MUJERES con mayúsculas. Propugnamos la ascesis del desprendimiento: una actitud de que nos lleva a realizar acciones desinteresadas, y que provoca la lucha a pesar de la ausencia de recompensas efectivas.

Nuestros grandes hechos no solamente nos  satisfacen a nosotros mismos, sino que también les son gratos a nuestros dioses. Las realizaciones humanas superiores no están en contradicción con las esencias divinas, sino que tales acciones son demostración de dichas esencias. Nuestro Dios no es una divinidad castrante (la circuncisión no es mas que una castración simbólica)  que se siente celoso de los logros humanos, santificando al hombre sumiso y acomplejado, y castigando al hombre creador-civilizador: la lanza del poderío frente al cayado de apacentador de corderos, ese es el drama al que se enfrente nuestra civilización.

Pero no confundamos el valor y el coraje con la violencia gratuita o los delirios maniaco belicistas. Hoy el “guerrero” no se mide tan solo por los combates ganados, ni por las hazañas de conquista, sino también por la permanencia y desarrollo de un determinado código de valores; por una actitud ante la vida: podemos ser justos, fuertes, sabios, honorables, audaces, generosos…eso es lo que de verdad nos debe importar. Sin olvidarnos que es en la paz y la prosperidad en donde igualmente se producen los desarrollos humanos necesarios para una evolución en la materia y el espíritu adecuados: la constante incertidumbre, la violencia, el acoso bélico incesante producen situaciones extremas de supervivencia que hacen imposible cualquier avance social y personal.

No propugnamos, por otro lado, la falsa moral de “amar a nuestros enemigos”, de “poner la otra mejilla”, ni responder al mal y la violencia con el “martirio”; sino simplemente planteamos dar una respuesta adecuada y en cada momento, cuando las acontecimientos así lo demanden; pero siempre bajo un entramado ético y de valores propios.

La guerra forma parte de la paz; sin la una no pede existir la otra. No entender la naturaleza y dimensión real de la “polémica”, hace que ésta se revuelva con más crudeza, precisamente en el pueril deseo de su ausencia total: por ello no nos debe extrañar que las mayores atrocidades y los actos de violencia más infames tengan siempre como coartada moral a “los derechos del hombre”, la “convivencia” y la Paz como obsesión patológica.

Consideramos que son igualmente despreciables tanto el cobarde insulso, como el violento enfermizo: los dos forman parte de una actitud errónea y antinatural, que invariablemente se manifiestan con actos viles y criminales.

Sea con nosotros la paz del guerrero, nuca la del cobarde y el hipócrita.

31.-¿Se puede considerar al Odinismo como una religión “natural”?

Efectivamente, la religión Odinista puede considerarse como unas creencias en relación con lo natural por varios fundamentos y motivos. Primero por ser ésta una fe íntimamente ligada con la naturaleza humana de sus fieles: hombres y mujeres que sienten en su alma ancestral la llamada de lo permanente. Una visión de la persona y sus relaciones bajo una dimensión exacta, alejándose de teorías y principios ajenos a todo orden natural.

También, por estar nuestras afirmaciones religiosas en armonía con los ciclos vitales de la naturaleza: cursos del “surgir-ser-morir para un nuevo resurgir”. Este es un tiempo cíclico presente en toda la cosmovisión del Odinismo y manifestada en sus ritos, celebraciones e interpretaciones, así como en la vida social de la comunidad.

Por último, y no menos importante, porque somos fundamentalmente una religión para este mundo, sin fugas mentales ni paraísos inventados como consuelo ideal por los padecimientos mundanos. Por ello estamos íntimamente conectados con la naturaleza y “lo natural”; con lo que nos rodea. Este es nuestro hábitat, el hogar sobre el cual transcurre nuestro discurrir humano y donde se desarrollan todos nuestros actos como seres transcendentes. No podemos ni debemos separar al hombre de la naturaleza; no queremos enfrentar nuestros ser con lo que de verdad nos forma. El Odinismo concilia al hombre consigo mismo, le devuelve a su autentico estado como persona unido a una naturaleza que le crea, circunda y a la vez le identifica.

El respeto a la naturaleza (o el medio ambiente como se la denomina ahora) es un verdadero deber para con el odinista consciente: para nosotros lo sagrado se respira a través de este mundo.

Formamos parte de la naturaleza, no somos sus dueños sino sus valedores. Por ello se hace cada vez más necesario un equilibrio entre las necesidades humanas y la conservación del entorno natural. Cualquier atentado contra ésta, o maltrato y crueldad con los animales, sólo puede tachado como un crimen ignominioso.

Nuestro espíritu contempla lo natural bajo una perspectiva intuitiva y cercana; no somos ecologista al uso, ni vemos en la defensa del hábitat natural una moda atractiva: no rendimos culto a las ballenas, ni adoramos a las lagartijas…No es la naturaleza ni nuestro “fetiche”, ni nuestra religión, sino nuestro marco de presencia humana.

El estilo de vida odinista nos lleva a fundirnos con la naturaleza en aras de edificar una existencia sana, tanto de acciones como en pensamientos: por ello actividades como el montañismo (o la práctica de cualquier otro deporte), así como el mantenimiento de hábitos saludables de vida, deben formar parte de nuestras conductas cotidianas.

32.- ¿Entonces, propugna el Odinismo un panteísmo de corte naturalista?

De ninguna manera. Panteísmo viene de la palabra griega “pan” (todo) y “theos” (dios), como indicación de que dios es todo o todo es dios. El Panteísmo más que una creencia religiosa en una verdadera ideología filosófica, ya que se puede considerarse como una concepción del mundo que integra a su vez distintas corrientes filosóficas en su cuerpo de ideas.

Esta doctrina ante los conceptos “mundo” y “dios”, los resuelve igualándolos; creando de hecho un “monismo” absoluto en el cual todas las leyes del universo, la naturaleza y la leyes humanas son transformadas en una teología.

De tal modo, el “panteísmo” puede ser catalogado más como ateo que religioso, ya que disuelve a “dios” dentro de la naturaleza definida como la autoconciencia del mundo. Si el universo lo es “todo”, necesariamente cualquier concepto de dios debe estar incluido en ese universo, identificando de esta manera al universo con la divinidad misma: “El panteísta es un ateo disfrazado de Dios mismo” (Jacques Benigne Bossuet).

El panteísmo naturalista está abocado a caer irremisiblemente en un materialismo, porque al reconocer que todo lo existente deviene de la naturaleza material, rompe de hecho con la idea de una divinidad más allá de las leyes físicas.

En esta coyuntura el Odinismo sólo puede ser una cosa, politeísta. Para nosotros  el mundo y .los dioses han sido erigidos en un mismo proceso de constitución, por ello no contemplamos la realidad de una divinidad creadora única en relación con el “todo”. Que los hombres, los dioses y el mundo pertenezcan un mismo escenario cosmogónico no significa que sean equiparables; más bien a pesar de la accesibilidad entre ellos  mantienen su DIFERENCIACIÓN: los hombre y los dioses pueden interactuar en un mundo sensible sin que ello suponga la igualación entre los mundos sagrado y profano sino más bien su penetrabilidad dentro de lo diverso.

Bajo esta concepción el Odinismo también mantiene el principio de trascendencia humana y divina que rompe con la rigidez de las leyes físicas, como autentica teología del panteísmo y del ateísmo. Cualquier intento de introducir un “panteísmo” de corte Odinista no puede ser más que catalogado como autentico fraude. El seudo-paganismo naturalista es una clara deformación (o manipulación) de nuestra creencia religiosas, que obedecen más a planteamientos individual-materialistas derivados de la sociedad contemporánea en su proceso de descomposición, que a una cosmovisión tradicional del pensamiento Indoeuropeo: ya que el panteísmo no es más que un “humanismo” camuflado, en donde el “hombre” pretende ocupar el lugar de dios.

El panteísta tenderá a confundir la naturaleza con el mundo, cayendo es ese modo en un naturalismo primitivista que en lo político se traduce en un odio patológico hacia estructuras político superiores, profesando de hecho un culto al romanticismo particularista que invita hacia el recogimiento de lo local. Unido no en pocos casos a un cierto determinismo biológico alejado de toda realidad objetiva, pero que paradójicamente quiere acercarse a esa idea judeocristiana de la inocencia original del primer hombre (el buen salvaje); habitante del paraíso terrenal del edén, que ansia retornar a una hipotética “edad de oro” como fuga ante una realidad social extraña.

La naturaleza evidentemente condiciona y es causa inicial de constitución, pero no es la determinante última. El hombre puede someter y transformar la naturaleza en base a su voluntad creadora y su acción en el mundo. Nosotros, los odinistas, nos sentimos fuera de todo determinismo naturalista o biológico, ya que éstos no son más que monoteísmos secularizados que tienden a identifican el “todo” con la naturaleza.

33.-¿Qué consideración tiene el Odinismo de las imágenes y representaciones religiosas?

Para el Odinismo las imágenes de culto son representaciones de realidades superiores, de las que nos servimos para introducirnos en mundos supramateriales y mantener así una práctica religiosa. Nuestras formas religiosas son un puente que va desde lo visible hacia lo invisible.

No cabe la Idolatría dentro de nuestra confesión, no adoramos iconos ni trozos de una determinada materia sin más. No practicamos ningún “primitivismo religioso” que concede la categoría de “mágica” a una representación iconográfica singular y otorga a cualquier hecho natural la designación de divino en si mismo. Las formas son abstracciones de arquetipos personificados por un determinado dios, diosa o fuerza. Bajo esas estructuras nos ponemos en comunicación con lo sagrado y con la divinidad, es en ese momento cuando una forma perteneciente al mundo de lo material es transcendida para acceder a otros planos superiores de conciencia y del espíritu.

Toda representación simbólica es una llave que nos abre la puerta a una verdad y realidad determinada, que se mantenía oculta o desconocida. Es tras el conocimiento e interiorización religiosa cuando el símbolo se abre en su verdadera dimensión y nos descubre toda su carga de significado; inaccesible para aquellos que no están en sintonía con la contexto religioso en cuestión. Así la runa Tyr para alguien no Odinista, o no versado en la mitología y tradiciones nórdicas, simplemente será el carácter iconográfica de una flecha Pero para un Odinista esta runa es la representación del dios Tiwaz, en unión a sus atributos divinos: victoria justa, honor, valor, dimensión celeste…una riqueza metafísica  que nos transporta a parámetros más allá de lo aparente.

Se puede afirmar sin lugar a dudas, que nuestras representaciones religiosas son eminentemente simbólicas puesto que tienen la intencionalidad manifiesta de comunicar un mensaje: nada por lo tanto está dejado al azar, todas nuestra formas iconográficas tienen un sentido concreto (son imágenes con sentido), y están comprendidas dentro de un universo simbólico preciso.

34.-¿Cuáles son los símbolos religiosos del Odinismo?

Dentro de la rica simbología Odinista caben  numerosas representaciones singulares derivadas de nuestra extensa herencia espiritual. A modo de sintetizar lo más posible este apartado, y en aras de mostrar los más significativos, aremos una somera relación de los mismos a riesgo de obviar otros de gran carga emocional para el Odinismo:


10291729_472946822808661_609521360738722038_nHexapétala
Representación solar que podemos encontrar en numeroso puntos de nuestra geografía. Es la imagen del movimiento cíclico del tiempo, y por ello de la eternidad. También nos evoca la representación de la Runa “Hagal”: modelo del árbol cósmico (Yggdrasill),y forma primordial del multiuniverso que contiene su fuerza neutra.


image062Svástica

Literalmente en Sánscrito “forma bendita”. Posiblemente el símbolo más antiguo de la humanidad. Representación mística de la fuerza dinámica de la transmutación, que nos transporta a la visión del movimiento eterno sobre un punto fijo e inalterable. Es la ”cruz polar”, ya que según nuestra tradición ancestral este símbolo hace referencia a la “Luz del norte”, origen de nuestra fe.


image065Valknutr

“El nudo de los elegidos”; los nueve mundos de Yggdrasill, entrelazados en eterna unión por los tres estructuras de lo existente: surgir- ser/llegar a ser-morir-hacia un nuevo resurgir.


image066Mjöllnir

El Martillo de Thor (el triturador), arma-distintivo del dios del trueno, defensor de los hombres y azote de las fuerzas destructivas. Dios también de la fuerza primogénita y del valor. El martillo es el instrumento por medio del cual  se consagran y santifican hechos y lugares: de ahí su carácter protector por un lado y santificador por otro.


image068La Rueda Solar

Como su nombre ya no está indicando, ésta es la representación del disco solar en movimiento. Sus radios nos delimitan las diferentes posiciones del astro rey en su paso por el firmamento, dando así origen a los diferente ciclos de la naturaleza: de la vida. Representa el poder espiritual, la ley, y la fuerza religiosa.


image070Las Runas

Sobre este conjunto de letras-símbolos cargados de energía, hablaremos en el apartado siguiente más extensamente. Tan sólo decir que son un fundamento importantísimo de nuestro mundo religioso, como dones otorgados por los dioses para nosotros, los hombres.

Toda nuestra simbología esta ahí como estructuras de fuerza puestas a nuestra disposición. De nosotros dependen hacer un uso correcto y eficaz de nuestros símbolos sagrados para dignificarles y devolverles a su verdadera dimensión sagrada, evitando así toda confusión con ideologías u organizaciones ajenas a nuestro sentir religioso.

35.- ¿Qué son las Runas?

El termino runa proviene de la raíz indoeuropea  “reu”,- rugir-, la cual nos delimita la marcada naturaleza significativa de este vocablo como fuente de comunicación. En alemán “raunen” significa “susurrar”; y en las lenguas celtas rún tiene el significado de misterio o secreto: es curioso que en nuestro idioma tengamos precisamente la expresión “rumor” para definir un secreto divulgado “boca a boca”. Pero evidentemente la moderna palabra “runa” proviene de la familia de lenguas germánicas, cuyo expresión la podemos enmarcar bajo la idea de secreto o misterio.

Por lo tanto las runas son unas representaciones ideográficas que nos descubren e introducen en un saber sagrado, que debe ser tratado de una manera espiritualmente intima.

Desde una perspectiva mística, las runas son el resultado de la acción divina sobre el multiuniverso. Fue el mismo Odín quien tras en una acto de auto sacrificio se colgó del “árbol del mundo” para tomar la sabiduría rúnica y traspasarla al conocimiento de dioses y hombres (12). De este modo, las runas, nos enlazan con conceptos cósmicos diferenciados “llegados  la existencia” desde los nueve mundos, aptos para su utilización en fines místicos.

Estos signos son a la vez una representación fonética e ideográfica que nos delimita un sonido a la vez que representan un carácter concreto como un símbolo cargado de sentido: poseyendo de esta manera una forma ya sea ideográfica o fonética, y una idea como contenido simbólico de la misma. Algunas de ellas hacen referencia a animales (el alce, el uro, el caballo, la vaca), otras a fenómenos atmosféricos (el granizo, el hielo, el sol, el agua, el día), a elementos vegetales (abedul, tejo, espina), también se refieren a aspectos humanos (miseria, valor, riqueza, voluptuosidad, patrimonio…) y a la identificación de dioses (Odín, Thor, Tyr, Yngvarr/Frey).

En cuanto a sus orígenes históricos, no existe unanimidad al respecto. La teoría más extendida es que el origen remoto de la runas se encuentra en los antiguos signos grabados en piedra pertenecientes a la Edad de Bronce (aunque seguramente estos signos posean una cronología más antigua aún) dentro de la Europa del Norte. Al establecer estos pueblos del Norte contacto con las culturas mediterráneas, estos signos pasaron de tener un valor meramente simbólico para adoptar una disposición tanto oral como escrita estructurada. Este proceso tuvo lugar aproximadamente en el siglo II A.C. cuando las tribus Teutonas se adentraron en la península itálica, adoptando así los alfabetos latino y etrusco. Aunque también es interesante la teoría que otorga la autoría de las runas a los Godos en el siglo durante su estancia en las costas del Báltico en el siglo I de la Era Común. Mención a parte merecen los estudios que señalan los paralelismos entre la escritura protoibérica y las runas; a buen seguro que en próximos años asistiremos a curiosas conclusiones al respecto.

Dicho esto, a lo largo de nuestra historia ha existido tres estructuras sistematizadas de inscripciones rúnicas: el Futhark (13) antiguo de 24 caracteres; el Anglo-Sajón de 33 runas; y el más moderno, denominado Vikingo de 16 runas.

Futhark antiguo.

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Futharh Anglo-Sajón

 image074Futhark Escandinavo

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La runas son el gran regalo que nos han hecho nuestros dioses; por medio de ellas podemos interactuar en el multiuniverso para alcanzar conocimientos sagrados que obren en un gran desarrollo personal y religioso. Es por ello que nuestro acercamiento a las mismas debe estar imbuido por un gran respeto, a la par que bajo un trabajo continuo de conocimiento e interiorización.

36.-¿El arte y la cultura, qué representan para el Odinismo?

El arte es una sublimación del alma humana que produce una representación sensible como resultado de una interiorización espiritual. Ante lo dicho podemos afirmar que toda realización artística tiene un substrato de contenido religioso, debido a que es un fenómeno humano de creación e inspiraciones profundas. Es por ello que el “arte” sea un concepto vital desde el punto de vista religioso para el desarrollo personal, puesto que nos eleva y transporta hacia nuestra más profunda naturaleza trascendente.

Pero las manifestaciones artísticas a las que nos referimos no deben confundirse con ese seudo-arte decadente producto de neurosis y patologías barias. Una manifestaciones ajustadas a las estructuras ideológicas de nuestras sociedades nihilistas-materialistas actuales: en donde el dinero, el mercadeo, los superficial, la fealdad y lo extravagante, se han impuesto como canon de comportamiento estético. Rechazamos el denominado “arte contemporáneo” por predominar la abstracción sobre él como deriva secularizada del mandato iconoclasta de la ley mosaica. Frente a esto proponemos la vuelta a la humanización del arte, a las representaciones fieles, simbólicas y reales del mundo, como manifestaciones también de lo divino: el arte intenta imitar la naturaleza con ansias de perfeccionar el mundo exterior.

La cultura, por otro lado, es una estructura ideología y vital que engloba a un colectivo popular determinado como heredero, depositario y transmisor de esa visión cognitiva, simbólica y arquetípica de cuanto le rodea, y a su vez le forma como grupo humano definido y diferenciable. En base a este aserto el colectivo odinista se siente conformado por la Cultura Occidental, de donde saca toda su cosmovisión como desarrollo cognitivo del mundo y creación de un entramado simbólico, que constituyen su forma de ser y de pensar específicos.

En virtud de los dicho, no podemos suscribir la teoría que preconiza la eliminación de las diferentes culturas humanas para sustituirlas por una mono-cultura de mínimos (mejor dicho “anticultura”) como resultado de un pensamiento totalitario-universalista. Ya que si aceptamos está proposición falsamente “multicultural” estaríamos eliminando uno de los preceptos más ricos e importantes con los que contamos para un desarrollo personal y popular positivo: la cultura propia.

Por todo ello la fe Odinista, asumiendo sus más intimas convicciones, propugna la defensa y engrandecimiento de la cultura clásica europea como cimiento de un futuro renacer espiritual de nuestro pueblo. También, y en el mismo sentido, nos comprometemos con  todas las manifestaciones artísticas enraizadas y emanadas de nuestro ser cultural, como expresiones legitimas de una interpretación esencial del hombre, la naturaleza, así como del universo sagrado y divino que nos es propio.

37.-¿Qué relación tiene el Odinismo con otros pueblos, culturas y religiones?

El Odinismo mantiene un total actitud de respeto y tolerancia para con los diferentes pueblos, culturas y religiones que se dan en la tierra. Creemos profundamente que sin una aceptación previa de “los demás” es imposible una expresión de convivencia pacifica y enriquecedora que nos lleve a una comprensión de las distintas manifestaciones que se dan en un mundo diverso.

Precisamente nuestro politeísmo nos hace reconocer y valorar todo la amplitud de fenómenos humanos y culturales que nos rodea sin necesidad de tener que imponer nuestros principios y creencias para reafirmarnos en el mundo. Entendemos que la verdad es plural (cosmopolita como dirían los antiguos griegos), y que por lo tanto cada entramado religioso y cultural es una forma peculiar de acercarse a esa “verdad”. Nadie tiene derecho a imponer sus creencias a los demás; ningún colectivo religioso, cultural, filosófico o político puede sostener que sus componentes ideológicos son los únicos y verdaderos: este es un pensamiento enormemente perverso. Es la diversidad lo que precisamente condiciona parte de nuestra existencia, sin ella tan solo seríamos números vacíos de sustancia.

Nada tan intolerante como los adoradores del “hombre” y los profesionales de la “salvación” y redención humanas. Estos representantes del “proselitismo” militante nunca entenderán que puedan existir diferentes “hombres” distintos al “hombre” en genérico; ni aceptarán que muchos de nosotros no queramos ser ni salvados ni redimidos por ninguna fe “verdadera”. No reconocerán esa diversidad y desigualdad natural, por que sencillamente les resulta incompresible la existencia de actitudes fuera de sus preceptos totalitarios: si nosotros -piensan estos apóstoles del “amor fraterno universal”- predicamos la única verdad, la única justicia y la única ley, necesariamente quienes estén fuera de este planteamiento tienen que ser por fuerza “herejes” a los que hay que redimir y convertir hacia lo justo, lo verdadero y lo único (aunque para ello haya que quemarles en la plaza pública por su bien espiritual, o bombardearles hasta su aniquilación por su conveniencia política).

Nosotros no participamos de esta intolerancia por amor al “hombre”, sin embargo practicamos una sana tolerancia basada en la aceptación de lo múltiple y lo diverso constitutivas de lo existente. Reconocemos y respetamos al mundo tal como es: con toda su complejidad, sus variables y matices. Nunca mantendremos actitudes hostiles frente a las diferentes culturas, hombres y religiones, por el simple hecho de ser distintas a nuestro cuadro de creencias. Es precisamente en los “demás” donde podemos encontrarnos a nosotros mismos: “nosotros tenemos también necesidad del Otro para saber en qué nos diferenciamos de él. El rechazo o la devaluación del Otro es pues, al mismo tiempo, el rechazo del movimiento dialéctico que le permite construirse a uno mismo transformarse por la confrontación positiva del otro”. (Alain de Benoist, ¿Cómo ser Pagano?)

El Odinismo no es la única y verdadera religión, sino una religión más en el conjunto de los fenómenos religiosos humanos. Atendiendo a este principio proclamamos nuestra inquebrantable filiación con lo propio, pero sin menospreciar lo que nos es ajeno por el mero acto de no formar parte de nosotros.

 38.- Cuáles son las fiestas de la religión Odinista?

Existen numerosas fiestas Odinistas, muchas de ellas obedecen a particularidades propias de las diferentes comunidades de nuestra confesión en relación a las distintas divinidades, o acontecimientos históricos y culturales relevantes. Pero en una labor de sintetizar lo más posible un calendario de celebraciones homogéneo, podemos delimitar un cuadro festivo en armonía con los ciclos anuales de la naturaleza.

Nuestros ancestros vieron el paso del año como los puntos de una rueda. El eje Norte-Sur junto con las líneas de latitud por donde sale el Sol en forma de X, nos dan el grafismo de los radios de la rueda, es decir la runa Hagal ( ), nuestro Hexapétala.

Las fiestas anuales son las siguientes:

Navidad Solar/JULE: Se celebra en el solsticio de invierno, entre el 21 de Diciembre y el 6 de Enero. Es la fiesta del nacimiento, del parto del Sol, del triunfo de la luz sobre la muerte, la oscuridad; el mundo empieza de nuevo con el nacimiento del Sol. Odin visita a su pueblo (San Nicolás cristiano), se acerca  a los hogares y da regalos a los niños. Frigga su consorte es honrada el 6 de Enero. Balder hijo de los dioses soberanos, divinidad luminosa y solar, se hace presente el 24 de Diciembre; rindiendo así honores a la familia divina. Son fechas para reunirnos con los nuestros, realizado banquetes con productos típicos de estas fechas. La rueda solar es el símbolo habitual en Navidad, junto al árbol, las antorchas y las velas rojas. Es la fiesta más importante de nuestro calendario porque con ella da comienzo el ciclo anual.

Fiesta de la Primavera/OSTARA: Equinoccio de primavera. Se celebra el primer domingo de la luna llena después del equinoccio de primavera. Representa la lucha entre el invierno y el verano; la oscuridad y la luz, lo gélido y lo cálido. Por ello esta fecha es el inicio del triunfo de la luz, de la primavera victoriosa. Son momentos de resurrección, de lo que vuelve a ser, por ello rendimos culto a Freya, diosa de la regeneración y la fecundidad. Es también el mes de Tiwaz el dominador del lobo, recordamos la victoria del soberano del cielo sobre el Fenrir; del sol frente a quien pretende devorarlo. Los símbolos de estas fechas son los huevos (símbolos del resurgir), la corona de hojas verdes (lo que renace) y el conejo símbolo de la diosa fecunda.

Árbol de Mayo/WALPURGIS: Primero de Mayo, celebramos el esplendor de la primavera, la siembra de la cual surgirán los dones. En esta fiesta iniciamos la reproducción fecunda, por ello Thor jefe de las cosechas, es el dios de esta fiesta; el dios del trueno y la lluvia, el dios de la fuerza germinadora. Divinidad también de la laboriosidad, portador del martillo que transforma y a la vez santifica. Son tiempos de alegría, de trabajo y de buenos propósitos. Encendemos hogueras, plantamos un poste de mayo y lo decoramos con citas de colores. El pueblo danza alrededor del árbol con ropajes blancos y con coronas de flores en la cabeza. Con su danza ayudan a la naturaleza a ser fértil y dar los frutos deseados. Se realizan siembras simbólicas como augurios de una futura prosperidad para la comunidad. Debido a su simbolismo de fecundidad, se considera unas fechas propicias para los casamientos en honor a Freya. Antiguamente el martillo Thor era el objeto que servia para unir y santificar a las parejas en su matrimonio.

Festival de la Luz: Celebramos el solsticio de verano, el 21 de Junio. Es el día de plenitud solar, de la vida luminosa y amable. Fechas en dónde la luz es más fuerte y dura más tiempo, disfrutando de su calor y fuerza vital. El alzamiento del sol empezó con la Navidad y tiene su punto más alto en el Solsticio de Verano, que es cuando se muestra en todo su esplendor y gloria. Aquí Balder o Apolo son los dioses representativos de esta época como dioses solares y resplandecientes. El fuego es el elemento esencial de la fiesta, permaneciendo la hogueras ardiendo toda la noche.

Fiesta de los Dones/HAUTSBLOT: Se identifica con el equinoccio de Otoño, el 23 de Septiembre. Representa el fin de una época; es el tiempo de la cosecha, de recoger los frutos sembrados en la fiesta de los Mayos. Damos gracias por los dones recibidos, y honramos a la madre naturaleza y a los dioses tutelares de esta época. Lo celebramos bebiendo vino (este es el momento de la vendimia) e hidromiel en honor nuestros dioses Vanes (Frey-Freya), dioses de la prosperidad y espíritus de la siembra. Las manzanas rojas y las frutas deben estar presentes en estas celebraciones, decorando los altares y las casas con tales frutos. Son también momentos e ir al campo para hacer celebraciones y banquetes.

Noche de los Ancestros/SAMHAIN: Noche del 31 de Octubre al 1 de Noviembre. En donde las puertas de lo diferentes mundos se abren y nuestros antepasados y héroes comparten el tiempo con nosotros; muertos y vivos se funden en una noche. Por ello recordamos a los ancestros de nuestro pueblo y a los héroes caídos en la batalla. Encendemos fuegos en su honor, y celebramos un banquete conjunto. Toda la familia está presente en esta celebración en donde las fotos y objetos de nuestros antepasados nos recuerdan que se no se han ido, que siguen con nosotros y que nos acompañan en el humano existir. Este es el final del ciclo anual, vislumbrando así la Navidad, el nuevo renacer, el nacimiento del ciclo. El dios supremo Gaut-Odín, es la deidad de esta noche, señor de los muertos y origen de los Godos, de nuestro pueblo. La lanza como símbolo del poder de Gaut-Odín debe estar presente en esta noche. Las hogueras se encienden para guiar a nuestros antepasados a sus antiguos hogares.

Este es un ciclo orgánico de nuestra existencia de “surgir-existir-desaparecer hacia un nuevo surgir”. Bajo esta perspectiva es cuando nos situamos en la eternidad de nuestra visión cíclica del tiempo.

39.- ¿Qué importancia da el Odinismo a las ceremonias y ritos religiosos?

Cualquier religión necesita una serie de ritos y ceremonias, como realización de actos externos que tienen por objetivo formalizar un culto a las cosas divinas o reverenciar a las profanas. El credo odinista posee también una serie de reglas establecidas para dar culto y realizar ceremonias de carácter religioso: es decir las ceremonias odinistas están sujetas a un ritual determinado. Nuestros actos ceremoniales tradicionales se denominan “Blots”, esta palabra nos hace referencia a la idea de sacrificio (etimológicamente “hacerse sagrado”), en donde la sangre –como fuerza vital que lo anima todo- jugaba una gran importancia en la antiguas ceremonias (14). Hoy en día, superado todo primitivismo religioso, los Blots nos devuelven a la idea de actos sacros en donde el simbolismo tiene un lugar esencial como rememoración o ejemplificación de un tiempo sagrado que se realiza en un espacio-tiempo profano.

El ciclo del tiempo humano y sagrado nos marcan en buena medida todos los ritos de nuestra religión: así nos encontramos con ritos de nacimiento, matrimonio, de iniciación y funerarios. Estamos hablando de una religión sujeta a los eternos ciclos universales del inicio, el desarrollo, la conclusión y el resurgir.

Los Blots o ceremonias odinistas, se pueden componer de diversas partes como: oraciones, libaciones y ofrendas. Las oraciones son expresiones orales cuya finalidad es la de comunicarnos con la divinidad o los espíritus divinos, para realizar una petición (siempre a cambio de algo), rendir pleitesía o simplemente participar de nuestros deseos o sentimientos a los dioses y las fuerzas del multiuniverso. Existen numerosas oraciones dentro de nuestro acerbo religioso, a modo de ejemplo dejamos constancia de esta dos  sencillas invocaciones matutinas:

Gaut , Dios de la lanza,  origen de los Godos
Señor de los muertos, creación manifestada,
Dios de Nobles, Dorado lancero

Odin  divino, el alto árbol, ya sabía,
Que al conocimiento escondido, Un-ojo-solo  llegarías a él
Formador de los hombres, el hidromiel robó.

Tiwaz, presagio del mundo, de las cosas justas
padre de los ases, guardián de los juramentos
Soberano  del cielo, con una sola mano ataste al lobo.

Yngwe-Freya , la del carro, espíritu de la siembra,
Señor de la paz, la doncella ganada
de Reyes bendecido, conquistador de prosperidad.

Thor poderoso, Dueño de los rayos
Jefe de las cosechas, enemigo de ettins,
Santificador de lugares, la serpiente  mató.

 

———————————

La luz del cielo nos ilumina,
ya el carro del sol recorre su camino.
El día vence a la noche,
y el sol nos saluda con su calor.
 
Salud  a vosotros dioses y diosas, divinos Ases y Vanes.
Honor al espíritu de mis antepasados,
y a los genios tutelares que nos guardan.
Acompañarnos en el camino de la vida os pido,
guardarnos del infortunio y que nuestros enemigos,
alejados de nosotros estén.
 
¡OH Valquiria! Escudo de Odín,
mensajera, compañera y guardiana,
favorécenos en la lucha, otórganos victoria en la batalla,
y siempre seremos vuestros valedores,
files a los dioses de nuestro pueblo.
Odín, Tiwaz, Thor, Frey, Freya
Sean con nosotros

Las libaciones (del latín libatio), consiste en el derramamiento de ciertos líquidos en honor a los dioses; estos pueden ser desde leche, vino, cerveza o simplemente agua arrojada en el suelo. Las ofrendas tienen una significado paralelo a las libaciones, y consisten en la ofrecer diversos bienes, objetos o alimentos en los altares, como pago por los dones recibidos, o en agradecimiento y reconocimiento ya sea a nuestros dioses, genios tutelares, o espíritus.

Los instrumentos ceremoniales pueden ser diversos, y éstos deben estar sujetos al tipo de celebración a realizar. Así podemos destacar los siguientes: elementos rúnicos (los cuales nos ponen en comunicación con las fuerzas del multiuniverso); Martillo de Thor (símbolo de protección y de santificación); cuernos (como recipientes de abundancia, destinados a las libaciones), o las espadas y dagas, símbolos del poder y la protección contra las fuerzas destructivas.

Siempre, y  ala hora de realizar cualquier ceremonia y ritual, hay que mantener una actitud de profundo respeto y concentración en los actos ha realizar; tenemos que ser plenamente conscientes que estamos ante la celebración de unos actos sagrados, cargados de una energía más allá de nuestra compresión. Los dioses, nuestros antepasados y los espíritus locales tienen que estar presentes en todos nuestros rituales, rindiéndoles eterno homenaje y distinción

40.-¿Hay “sacerdotes” dentro del Odinismo?

Dentro del Odinismo existen hombres y mujeres que por sus características personales y sus convicciones religiosas han respondido a la llamada de los sagrado para ejercer las funciones propias de la administración religiosa. Históricamente en nuestra religión no ha habido una casta sacerdotal especifica, sino que era el propio jefe familiar o del clan, quien asumía estas funciones. No obstante,  y dentro del Odinismo moderno, podemos establecer dos modelos de representación: el del Godi/Gydja, como conductores de la vida religiosa de la comunidad; y otra estructura para rituales Seidr (magia-misterio), con las Seidkonas y sus sacerdotisas, Valquirias.

Los primeros tras un periodo de iniciación y preparación se convierten en Godis/Gydjas para ejercer plenamente sus ocupaciones religiosas; mientras que las segundas parten de una base más intuitiva: son seres tocados por los dioses de una manera distinta para ejercitar los misterios divinos, ya que podemos decir que la Seidkona nace y no se hace.

Nuestros administradores religiosos, como ya hemos apuntado, no representan una estructura a parte de la comunidad; sino que se rigen y actúan por los mismos principios existentes para todos: con los mismos derechos y obligaciones que cualquiera.  No se practica ni la castidad ni el celibato forzosos, creemos que la vida familiar no es un impedimento para acercarnos a los divino: existe total libertad para que el Godi/Gydja y la Seidkona, puedan elegir su situación personal, aceptando la creación de una familia o viviendo su celibato si así lo estiman conveniente.

Otra figura fundamental en la sociedad odínista es la del Skald, el escalda, el poeta que, por virtud de la palabra, es capaz de adentrarse en los misterios de las tradiciones y de las runas, más allá, y de, en virtud, como decíamos antes, de una cualidad innata, nos pone en contacto con los dioses porque el mito es capa de hablar a través de sus palabras.

41.-¿Qué concepto tiene el Odinismo de la familia?

La familia es uno de los preceptos fundamentales de la fe Odinista vivida en comunidad. Ésta es la estructura que nos une con nuestros antepasados; garantizando el futuro de nuestra colectividad con los actos honorables del presente.

Si queremos construir una sociedad estable, positiva y natural, es necesario cimentar, a la vez que proteger, todos los valores familiares como pilares esenciales de un orden justo. Nuestros antepasado así lo creían, honrado a la familia y al hogar como base principal de nuestra religión.

Para nosotros la existencia de una estructura familia es una de las claves a la hora de poder desarrollar una aplicación religiosa efectiva acorde con las convicciones del Odinismo. Todo lo que atenta contra la institución familiar será desechado automáticamente por nuestra religión; la sociedad actual tiende a relativizar todo lo concerniente a las relaciones humanas, y la familia no es una excepción.

La monogamia es el modelo de relación matrimonial inherente a nuestro ser cultural y religioso; el respeto mutuo entre los cónyuges y el deber para con nuestra estirpe, son piedras angulares del edificio familiar. (15)

En relación a este apartado, aceptamos el divorcio como situación necesaria par extinguir una relación por motivos graves. No nos posicionamos, en cambio, con esa actitud superficial que se dan en las actuales relaciones de pareja y que se materializan en las “Relaciones Express” y los “Divorcios Express”. El matrimonio es un vinculo fuerte y serio, destinado al desarrollo personal de la pareja y a la creación de una familia que garantice la sucesión de su linaje. Por ello se desea que el matrimonio sea lo más estable y fecundo posible, pero no se obliga a que sea indisoluble: si las circunstancias son tan importantes que recomiendan la solución del vinculo matrimonial es totalmente admisible el divorcio.

Así mismo estimamos que la protección de la infancia es esencial para establecer una organización social con futuro; cualquier atentado contra la misma no puede ser más que catalogado como un crimen execrable. Rechazamos el actual concepto del aborto masivo, puesto que éste no es más que la consecuencia de un totalitarismo “individualista”, y del materialismo social, camuflados bajo una palabrería demagógica de derechos. Eliminar a los miembros no nacidos de nuestra comunidad es una autentica aberración, que sólo se explica si se está interesado en aniquilar a nuestro pueblo, para sustituirle por “seres humanos” (bípedos implumes) desarraigados y fácilmente manipulables por las superestructuras político-económicas, que ansían el triunfo del “numero” frente a la personalidad, el carácter y la cultura.

No obstante, aceptamos la posibilidad del aborto cuando las causas así lo justifiquen. En situaciones en las que el feto o la madre sufran deteriores y peligros graves, o el futuro nacido tenga taras tan importantes que hagan de su vida un autentico suplicio.

De lo dicho sobre este delicado asunto, podemos concluir que a priori nuestras convicciones nos posicionan en contra de las corrientes abortistas actuales; pero también nos enfrentan a las religioso-materialistas, que ponen por encima de todo a la vida vegetativa, obviando que ésta no vale nada si no se vive con dignidad. La vida para el Odinismo no es un valor absoluto (un fin es sí misma); existen conceptos superiores a la existencia física, que hacen que esta tenga sentido, o que bien no la tenga.

42.-¿Lo masculino y lo femenino, cómo se integran en el Odinismo?

El hombre y la mujer; lo masculino y lo femenino, son dos expresiones de una misma realidad; dos mitades de un mismo cuerpo. Nuestro concepto tradicional de los “opuestos complementarios” nos manifiesta que los contrarios se necesitan para armonizar el mundo. La visión masculina debe ser complementada con la femenina, y viceversa, puesto que sino caeríamos en la descompensación y la desestructuración del universo social y humano.

De lo dicho se desprende que no concebimos las relaciones hombre-mujer bajo criterios de subordinación; los dos gozan para el Odinismo de la misma consideración y ambos tienen idénticos derechos. No reconocemos, ni mucho menos alentamos, ninguna “guerra de sexos” como trasfondo de un  pensamiento reduccionista que trata de eliminar los perfiles femenino y masculino para disolverlos en un ideal “andrógino” (el hombre único del monoteísmo), de catastróficas consecuencias. Las tendencias ideológicas actuales tienden a difuminar los estereotipos sexuales, como consecuencia de un igualitarismo dogmático que desprecia lo diferente, y  repudia cualquier manifestación de la diversidad ya sea ésta de raíz antropológica, cultural, política o sexual.

Para el Odinismo defender posturas “feministas” (16) es tan absurdo como mantener una postura “machista”; ya que la dos son parte de un mismo entramado falaz. Queremos hombre viriles y mujeres femeninas, y no la disolución de los caracteres para allanar el camino de la impostura.

El equilibrio de los polos femenino y masculino es vital para mantener una relación de respeto mutuo; así como para la aceptación de las heterogéneas percepciones que se encuentran en los espacios de la diferenciación sexual, las cuales enriquecen nuestra dimensión social y humana.

 43.- ¿Es conveniente que los Odinistas participen socialmente?

Así lo creemos. Nuestra religión debe estar totalmente normalizada y ser de “uso” cotidiano. Los Odinistas tienen que hacerse notar y diferenciar, no por una  imagen externa peculiar (en algunos casos fuera de lugar); ni por una fraseología provocadora sin más recorrido que la provocación es sí misma, sino por unos actos y una moral superiores. La estética, debe acompañar siempre a la ética.

El reto actual del Odinismo es el de evitar todo tipo de marginalidad en relación con nuestra religión ancestral. No podemos identificarnos con unas actitudes que conciben la vida como un estado empequeñecido y gris. Muchos individuos buscan en la religión una estancia que de justificación a sus actitudes aislacionistas y de catacumba, debido a su nula empatía y su escaso éxito social: prefieren situarse en los márgenes de la realidad creando un mundo idealizado y a medida de sus gustos, para sentirse satisfechos consigo mismos. Buscan ese “paraíso” ideal como fuga ante una realidad sumamente incómoda, en la cual no tienen ninguna posibilidad de convivencia constructiva.

Pero el camino a seguir por parte de la fe Odinista es otro muy distinto: la labor se tiene que centrar en la creación (y en cierta medida recreación) de una religión actual y normal, para los europeos del siglo XXI. Tenemos que rechazar toda evasión de lo existente para situarnos en los parámetros de lo reconocible y lo reconocido. No mas “huidas hacia delante”, no mas “progresismos”, en la cual todos los males tendrán solución en un hipotético futuro hipertécnico y eminentemente racional. Pero tampoco necesitamos exiliados de la realidad, plagiadores de un tiempo que no les pertenece: épocas históricas tan idealizadas como falseadas en sus verdaderas esencias.

Queremos odinsitas absolutamente integrados en sus ámbitos vitales: profesionales, estudiantes, empresarios, obreros, amas de casa, intelectuales, soldados, artistas…nunca aceptaremos a fracasados sociales que utilizan el Odinismo como coartada para camuflar sus incapacidades.

Nuestra religión no es un religión contemplativa, cuyo interés es el aislamiento del mundo y de los fenómenos humanos. Buscamos la comunicación con nuestro pueblo: por ello debemos estar siempre en constante lucha por el mejoramiento y engrandecimiento de nuestras comunidades populares. El Odinismo tiene que ser un fenómeno religioso sumamente activo, compuesto por alma, nervio y músculo los suficientemente fuertes como para incidir socialmente, y dejar una impronta perdurable en la conciencia de nuestros hermanos. Nuestro combate está en la sociedad del Siglo XIX, y no en otro sitio. Odinismo aquí y ahora. La actuación social de los odinistas tiene un Norte cierto, y éste es el incidir positivamente para el bien de la comunidad.

El credo odinista es una religión eminentemente COMUNITARIA. No podemos vivir nuestra fe sino es en comunidad: el individuo como tal no tiene sentido si éste no se integra en un colectivo humano, con metas, creencias y valores claramente manifestados. La sociedad no es más que la extensión de la personalidad. En la antigüedad el peor castigo que se le podía hacer a alguien era precisamente el destierro (mucho peor que la muerte); es decir apartarle de la comunidad, para convertirse en un apartida sin hogar, ni familia. Hoy en cambio, el ideal de “Robinsón social” es el paradigma de nuestro mundo: cuanto menos comprometidos mejor; cuanto menos arraigados en el entorno, más satisfechos con nosotros mismos…El todo poderoso individuo coronado en su trono de la nada, sustituye a todo lo que signifique unión, pertenencia y entidad.

Tenemos que interiorizar que el Odinismo es también una lucha contra cualquier expresión de decadencia, ya sea ésta de índole humana, cultural, religiosa o social.

44.-¿Qué consideración le merece al Odinismo la sociedad actual?

No nos vamos a engañar. La sociedad actual de Occidente no es el modelo a seguir por la fe Odinista; este es un mundo predominantemente antinatural y sin basamentos tradicionales: de tal modo que podemos definir como ideológicamente relativista, económicamente materialista y culturalmente decadente. Por ello, nunca podremos sentirnos a gusto en un espacio de coexistencia  en el cual el dinero es “dios” y el mercado la nueva religión; y que a su vez no muestra ningún respeto por la naturaleza humana ni por su dimensión trascendente. Consideramos que la sociedad contemporánea no es más que el resultado de un monoteísmo laicizado, en donde los resortes moralistas del bien y el mal; lo verdadero y lo falso, son extrapolados al ámbito político-económico, creando en muchos casos un simplismo ideológico tiránico e hipócrita. Todas, o buena parte de las patologías existentes en nuestras sociedades modernas pueden considerarse como el efecto de una moral judeocristiana(17) en franca descomposición: los hermanos en Cristo son sustituidos por el hombre en abstracto (el ser humano como extensión del individuo); el pueblo de dios es ahora la aldea global (ideología del mundialismo), el tiempo lineal (con un inicio orientado y un final cierto de la historia) se transforma en el culto al progreso como panacea técnica-material de “felicidad” humana, y la verdad revelada se convierte en el dogma político y económico, como sistema de “salvación” social.

Bajo estas premisas se despliega un panorama ciertamente desolador: consumismo compulsivo, crisis económicas intermitentes, inseguridad, desesperación, violencia irracional, despersonalización…Todo un largo rosario de consecuencias, cuyas causas hay que buscarlas en lo más intimo de los contravalores que informan todo nuestro entramado social. Qué podemos esperar de unos fundamentos de vida comunitaria que no tiene en cuenta la verdadera dimensión del hombre, ya sea en su aspecto físico-natural, como el cultural o religioso. Si no nos atenemos a una estructura de valores y creencias tradicionales como cimientos de una convivencia social correcta; sino no somos capaces de vivir bajo unos criterios de armonía con la naturaleza, es prácticamente imposible erigir una sociedad en donde podemos encontrar visos de una estructuración colectiva  sana, justa y edificante.

No obstante que no compartamos los principios ideológicos y filosóficos contemporáneos, no significa que busquemos un auto exilio como consecuencia de una realidad extraña: no aspiramos a convertirnos en auténticos ácratas religiosos en constante oposición con el escenario social. Es en este contexto político-económico-cultural en donde tenemos que desenvolvernos como confesión religiosa positiva. Por ello acatamos y aceptamos la legalidad vigente de nuestros estados como presunción inicial de comunidad; sin que ello significa una renuncia a todo aquello que el Odinismo cree o defiende.

45.-¿Qué relación tiene el Odinismo con la política?

La Confesión Odinista de España-Asatru, mantiene una total independencia con cualquier ideología o partido político. Creemos que mezclar religión y política da siempre un pobre resultado que incide negativamente en la marcha de las confesiones religiosas. Defender una actitud política-religiosa tan solo serviría para enfrentar y dividir a nuestros hermanos, y para deformar nuestra fe. Nuestra religión tiene la suficiente base como para no tener que ser complementada con la política.

Por otro lado respetar las diferentes concepciones políticas de los Odinistas es algo natural y totalmente comprensible. Cada uno es libre de tener la ideología política que desee, esto entra en la esfera de lo personal y no tiene por que salirse de ese marco. En el mismo sentido manifestamos nuestro respeto a la actual legalidad vigente, sin que por ello se derive el ahogo de la crítica, o en veto a manifestar distintas opiniones sobre la realidad social. En la Confesión Odinista de España-Asatru nunca se mezclará la religión con la política, y tampoco permitirá que la confundan con ideas políticas determinadas. Mantenemos una total autonomía entre la esfera religiosa y la dimensión política; no anhelamos convertirnos en una religión de estado, ni abogamos por la imposición social de una moral religiosa determinada.

COE no es de derechas ni de izquierdas, COE es odinista. Está por encima de tales divisiones artificiales del cuerpo social. Nosotros no queremos tener una visión chata de lo real, sino que aspiramos a contemplar todos los fenómenos que directamente inciden en el ámbito humano desde una perspectiva amplia y ecuánime; si distorsiones de ninguna índole que puedan deformar la verdad.

46.- ¿Qué es COE?

La Confesión Odinista de España-Asatrú (COE), es la confesión religiosa Odinista reconocida por el Estado Español, e inscrita en el Ministerio de Justicia con el Nº 1161-SG.

Por ello el COE es la estructura real y activa de la religión Odinista en España; casa común de todos los hombres y mujeres que se sienten herederos de nuestra tradición espiritual indoeuropea.

Los orígenes del Odinismo moderno en España se sitúan en el año 1981 cuando un puñado de jóvenes idealistas deciden fundar el Circulo Odinista, tras 40 años de confesionalismo católico en España. Desde esa fecha hasta 2007, año de nuestro reconocimiento como entidad religiosa, han pasado 26 años de compromiso inquebrantable con nuestra fe.

Actualmente la Confesión Odinsita de España-Asatrú, se encuentra en plena desarrollo de su ser, y en una constante expansión de cara a presentarse con una señas precisas para lanzar una propuesta de futuro.

47.- ¿Cuál es el futuro de nuestra religión?

El futuro de nuestra religión Odinista está, en gran medida, en manos de los propios Odinistas; de nosotros depende la creación y desarrollo de una estructura religiosa como fuerza expresiva de un pueblo, que en un acto de introspección se ha de reencontrar con sus más profundas señas de identidad espiritual.

Queremos que la fe Odinista sea el punto de partida de una basta y profunda transformación humana y social, capaz de alumbrar una nueva era de esperanza para el hombre europeo y el mundo. Luchamos por reverdecer neutras creencias ancestrales para transplántalas al siglo XXI.

En una sociedad vacía de palpitación espiritual, en donde cada día se afianza con mayor arraigo la desesperación, la “nada” y la falta de valores superiores, es cuando más se hace necesaria la fuerza del Odinismo.

Lo que nos depare el futuro nadie los sabe, es una devenir. Pero si que podemos afirmar que el porvenir de nuestra fe se encuentra en la construcción de una conciencia religiosa normalizada, natural y correcta: una nueva pero a la vez antigua religión, como punto de apoyo para un renacimiento espiritual profundo.

Ha llegado el momento de reencontrarnos con los dioses durmientes de nuestros antepasados,  de mirarlos frente a frente e invocarlos de nuevo;  es hora de despertarles, de sacarles del olvido para caminar juntos hacia la luz que viene del norte (Septentrionis Lux) y volvernos a encontrarnos en la historia.

El futuro será nuestro en la medida que seamos fieles a nuestra alma ancestral.

QUE LOS DIOSES ILUMINEN NUESTRA MARCHA CON SU FUERZA, SABIDURÍA Y CORAJE.

AB HOC MOMENTO PENDET AETERNITAS

En Valladolid, Abril de 2009

NOTAS

1)      Eugeni d’Ors i Rovira nace en Barcelona el 28 de septiembre de 1882 , y fallece en Vilanova i la Geltrú, 25 de septiembre de 1954. Fue un escritor, ensayista, periodista, filósofo y crítico de arte español, impulsor del movimiento conocido como Novecentismo (o Noucentisme en catalán). Entre sus obras cabe destacar: Oceanografía del tedio (1918); La Bien Plantada (1911); Glosari (1915-1917); o Aprendizaje y heroísmo. Grandeza y servidumbre de la inteligencia. (1914), entre otras.

2)      “Las Tres Culturas” es una teoría promovida y divulgada por el historiador Américo Castro, en la cual se establece que en nuestra Edad Media convivieron en “armonía” e “igualdad” tres culturas diferentes: la cristiana, la musulmana y la judía. Es más, se teoriza sobre España y lo español como el resultado de mezclar estos tres componentes culturales y humanos. No negaremos que en nuestra tierra hay numerosas huellas de la impronta musulmana, y en menor medida ciertas reminiscencias sefarditas prácticamente inexistente en la actualidad; pero estas manifestaciones distan mucho de ser pilares fundamentales de lo español, tal y como propaga la hipótesis de las “Tres Culturas”. Para desmontar tales argumentos bastaría simplemente con un puntual análisis histórico-cultural sobre el ser de España, unido a uno científico antropológico de los españoles, para concluir que España por su origen, constitución y creencias, es netamente europea, y en esencia no pertenece a otro plano cultura-humano diferente a ella.

3)      Decimos histórica, por que el origen mítico de los Indoeuropeos hay que buscarlos más al Norte, en la “Última Thule”; en donde moraba la raza hiperbórea. Pero esto es otra historia.

4)      Bhagavad-Gita (Canción de Dios). Conjuntos de escrituras en sánscrito (una de las escrituras sagradas del hinduismo), en la cual se narras las conversaciones entre el dios Krishna y el héroe Arjuna durante la batalla de Kurukshetra. Dichas conversaciones son un compendio de filosofía yóguicas y de sabiduría consideradas como fuentes de inspiración para una vida de los hombres.

5)      También deberíamos anotar un tercer tipo de “religiones” de nuevo cuño, las que podríamos denominar como “Religiones del Mercado”. Estos fenómenos seudo espirituales tienen su epicentro preferente en los Estado Unidos de América y en lo países asiáticos, desde donde irradian sus premisas. La característica principal de estos credos y organizaciones es que funcionan como sociedades netamente mercantiles, es decir: venden presuntamente un producto religioso (que va desde la “salvación humana”, hasta el “auto conocimiento y desarrollo personal”), en un mercado objetivo y para un consumidor definido. Por lo tanto su intención primordial como cualquier empresa lucrativa es el de maximizar beneficios y acaparar cotas de mercado cada vez mayores; siendo la vida religiosa un medio para cumplir el fin de ventas de todo tipo de libros, seminarios, cursos, inciensos…así como la participación y creación de compañías auxiliares presentes en variopintos sectores económicos (servicios, agropecuarios e incluso industriales). No es de extrañar que estos fenómenos aparezcan en los países abanderados del capitalismo moderno, y en aquellos considerados económicamente emergentes.

6)      Thule, es la mística isla del Norte; cuna de los pueblos europeos, así como centro espiritual de todos nosotros, hombre y mujeres de hiperbórea. Por ello es considerada como “tierra de los orígenes y de la sabiduría”. Etimológicamente Thule deriva de la palabra celta Thual cuyo significado venía a ser “Tierra del Norte”. Es Thule por lo tanto el Norte, de donde vine nuestra luz, y hacia donde debemos dirigirnos para alcanzar nuestra personalidad cultural, humana y religiosa.

7)      Entendemos por “drama” no un concepto necesariamente negativo; sino la aceptación de los sentimientos humanos más profundos (amor, pasión, valor, dolor, felicidad, venganza, odio…), que se manifiestan en el espacio vital de convivencia.

8)      Las Eddas son son colecciones de historias relacionadas con la mitología nórdica. Con este nombre se conocen dos recopilaciones literarias islandesas medievales que juntas forman el corpus más importante para conocer dicha mitología. Pertenecen a la antigua tradición escáldica de narración oral que fue recopilada y escrita por eruditos que preservaron una parte de estas historias. Las compilaciones son dos: La Edda prosaica (conocida también como Edda menor o Edda de Snorri) y la Edda poética (también llamada Edda Mayor o Edda de Saemund).

9)      Filólogo e historiador francés, Nacido en París, el 4 de marzo de 1898, y falleció el 11 de octubre de 1986. Estudioso de las sociedades y religiones Indoeuropeas. Sus estudios se centraron en el desarrollo de la teoría trifuncional comprendidas en las mitologías de toda la familia indoeuropea desde la India hasta Roma. Entre sus trabajos cabe citar: Mito y epopeya; Los dioses de los indoeuropeos; Los dioses soberanos de los indoeuropeos, o Los dioses de los germanos: ensayo sobre la formación de la religión escandinava.

10)  Frases como: “yo soy libre de hacer lo que me de la gana mientras no perjudique a los demás”; “nadie me tiene que decir lo que tengo que hacer”… carecen de todo sentido para nosotros, y nos parecen el más fiel reflejo de nuestra individualista sociedad contemporánea.

11)  Si exceptuamos al aborto, práctica que tiene que ver más con cuestiones individualistas-materialistas, que con medidas terapéuticas destinadas la conservación de la salud pública.

12)  Se que colgué en un árbol mecido por el viento
nueve largas noches
herido con una lanza y dedicado a Odín,
yo mismo ofrecido a mi mismo,
en aquel árbol del cual nadie conoce el origen de sus raíces.

No me dieron pan ni de beber de un cuerno,
mire hacia lo hondo,
Tomé las runas
las tomé entre gritos,
luego me desplomé a la tierra.

(Hávamál. Estrofas 138/139)

13)  Variantes del alfabeto rúnico, término que deriva de las primeras seis letras: F, U, Þ, A, R, y K).

14)  El ceremonial de la sangre es un rito muy extendido por todas las confesiones religiosas. Así el Cristianismo hace beber la sangre de su dios (en forma de vino) para que éste forme parte de sus fieles.

15)  Es cuando menos curioso que la Poligamia se de precisamente con más fuerza en zonas de cultura oriental, en donde la mujer no esta muy valorada y considerada que digamos: el patrimonio del varón se miden por el número de cabras, vacas y de mujeres sometidas a su férula.

16)  Podemos afirmar que el “feminismo” militante ha avivado o recreado el “machismo” como estereotipo misógino heredado de las ideologías orientales, y como reacción ante la idea de los “opuestos antagónicos”, latente en la dogmática social contemporánea. La “feminista” moderna no odia tanto al hombre (como paradigma de la supuesta opresión socio-sexual) como a la mujer femenina (madre y a gusto con su condición psicológica-sexual); autentica piedra de escándalo en donde se estrellan sus aspiraciones de revancha infinitas. Esta actual “lucha de sexos” no es más que la sustituta ocasional de la fracasada “lucha de clases”; relanzada por corrientes político-ideológicas embarcadas en la busca de su supervivencia histórica y social: una versión profana de la doctrina de la “salvación” del monoteísmo judeocristiano.

17)  Cuando hacemos mención al “judeocristianismo”, no estamos realizando una crítica hacia los fieles que profesan dichas religiones –los cuales nos merecen el mayor de los respetos-, sino a su deriva ideológica secularizada; contraría en lo fundamental al pensamiento clásico europeo.